Un clavel rojo en el Mausoleo de Lenin

Por Fausto Arhia
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13 de diciembre de 2009  

En agosto tuve la oportunidad de hacer turismo, junto a mi familia, por Rusia, más precisamente por San Petersburgo y Moscú. Después de ver los alucinantes palacios de los zares y las secuelas del bloqueo que sufrió Petrogrado, nos dirigimos hacia la capital del país, donde descubrimos parte de la historia más reciente.

Aun habiendo visto las alucinantes iglesias de típico estilo ruso o las elegantes estaciones de subte de la ciudad, el Mausoleo de Lenin fue lo más impactante del viaje. Su construcción es pequeña, y hasta pasa inadvertida en la Plaza Roja, ya que la mayoría de la gente se dedica a observar la catedral de San Basilio o el Museo Estatal de Historia Rusa, por su colorido. Pero a pesar de eso, y de que su recorrido no se extendió más de 15 minutos, disfrutamos mucho la incursión en la historia del gran protagonista de la Revolución Rusa de 1917.

El respeto hacia este prócer se hace saber desde el principio de la visita. No se puede entrar con bolsos, objetos en los bolsillos ni cámaras. Asombra tener que pasar por un detector de metales, previo cacheo de dos guardias, antes de ingresar, y que luego, al entrar, estén todas las luces apagadas y reine un ambiente lúgubre, al mejor estilo de una película de terror. Los soldados del ejército eran los únicos que estaban adentro y llamativamente me pidieron que me quitara las manos de los bolsillos, y a una compañera de viaje, que no hiciera ruido al caminar. Bajando una escalera está el cuerpo embalsamado de Vladimir Lenin, que reposa con una mano, la izquierda, abierta y la derecha cerrada en forma de puño. Sin poder detenernos ni un instante a contemplarlo, salimos rápidamente, y para culminar de la mejor forma esta visita, nos vimos sorprendidos por una manifestación comunista en la puerta del mausoleo, donde un señor de avanzada edad me entregó un clavel rojo, que acerqué a la puerta del edificio, suceso tan extraño que constituyó el recuerdo más memorable de esta grata experiencia por Rusia.

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