Un recorrido que termina en el desierto

Túnez conserva una medina con todo el sabor de lo tradicional
Túnez conserva una medina con todo el sabor de lo tradicional
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24 de agosto de 2001  

Túnez es un país pequeño con multitud de lugares interesantes. Está en la costa este. Sousse es la capital del Sahel. Pese a su talante turístico y balneario, conserva una medina con todo el sabor de lo tradicional, ceñida por una muralla.

La gran mezquita se comenzó a edificar en el siglo IX, y se destaca por su aspecto defensivo. También es notable el Ksar er Ribat, el alcázar, que data de la misma época, uno de los primeros monasterios fortificados del Islam.

El museo arqueológico, a los pies de la muralla, muestra la mayor colección de mosaicos romanos, tras la del Bardo, en Túnez. Para ver el mayor coliseo romano de Africa, hay que desplazarse a El Yem. Algo más al Sur aparece Sfax, con un populoso puerto y una medina amurallada, poco frecuentada por los turistas. Pero es sin duda Kairuan la ciudad más venerable del Sur. En plena estepa, es una de las ciudades más antiguas del occidente musulmán. Sus muros albergan mezquitas, santuarios y zawuiyas , o hermandades sufíes. La gran mezquita es un dije de la arquitectura islámica.

Los oasis están rodeados de grandes chotts o lagos salobres temporales.

Más hacia el Sur, en Matmata, se encuentran las famosas viviendas trogloditas. Son un ejemplo de adaptación al medio y un hábitat adecuado, tanto para las altas temperaturas como para el invierno. A partir de allí se extiende el sur extremo, es decir, el desierto de dunas.

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