Una noche en la Luna

En un trekking nocturno es fácil entender por qué al Parque Provincial Ischigualasto se lo conoce como Valle de la Luna, entre formas rocosas que evocan dinosaurios y seres fantásticos
Carlos W. Albertoni
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29 de junio de 2014  

Bailando con las estrellas: las visitas de noche, en el parque, se habilitan durante la Luna llena y dos días antes y dos después
Bailando con las estrellas: las visitas de noche, en el parque, se habilitan durante la Luna llena y dos días antes y dos después Crédito: Carlos W Albertoni

A la luz de la luna llena, las piedras parecen enormes fantasmas. Su palidez, dramáticamente blanca, contrasta con ese cielo abrumadoramente negro que las envuelve. En la noche, Ischigualasto es una postal fascinante, hipnótica, casi irracional. Recorrerlo a pie, iluminado por los destellos de las estrellas, es algo inolvidable.

Conocido tradicionalmente como Valle de la Luna por el relieve rocoso que caracteriza su geografía, el Parque Provincial Ischigualasto es uno de los sitios más atractivos del país. En el norte de San Juan, muy próximo a la frontera con La Rioja, posee el encanto de cientos de extrañas geoformas que agitan la imaginación y tienen, en algunos casos, una antigüedad que supera largamente los 200 millones de años.

Un recorrido apto para automóviles, de algo más de cuarenta kilómetros, se inicia en el área administrativa, donde se encuentran los guardaparques, y se interna en dirección hacia el este, orilla las formaciones más destacadas de la zona como el Hongo, el Submarino y el Gusano, nombres que hacen referencia a sus particulares perfiles moldeados por la acción erosiva del agua sobre sus partes más blandas compuestas de areniscas y arcillas. Parar junto a ellas y fotografiarlas es una obligación casi ineludible para cualquier turista, especialmente cuando el atardecer empieza a cubrirlo todo de sombras y los tonos rojos se exacerban sobre las rocas. Sin embargo, la imagen más maravillosa que puede uno llevarse de Ischigualasto es aquella que surge en las noches de luna llena, cuando las autoridades del área protegida permiten a los visitantes caminar entre las monumentales formaciones siguiendo un sendero que inevitablemente abre la puerta a emociones fuertes.

Entre hongos y submarinos

Existen dos circuitos cortos de poco menos de diez kilómetros que pueden hacerse durante el plenilunio y que demandan unas tres horas de fatigar entre sombras y luces estelares. Geoformas como la Iglesia Abandonada, la Esfinge, la Bandeja o la Cancha de Bochas pueden recorrerse en este itinerario que se habilita durante cinco noches en cada mes, dos antes de la fase de Luna llena y otras dos después. De cualquier manera, en aquellos plenilunios en los que la Luna se deja ver casi inmediatamente después del ocaso, es factible extender el trekking y conocer, bajo el cielo nocturno, también al Hongo y el Submarino, sin duda las dos postales rocosas más populares de Ischigualasto.

"Recién cuando uno camina en la noche por este lugar, en el plenilunio, puede comprender en toda su dimensión la razón por la que se lo llama Valle de la Luna. El paisaje parece arrancado de una película de ciencia ficción y uno espera ver aparecer detrás de estas geoformas alguna nave galáctica posándose sobre la superficie. Obviamente eso no ocurre, pero el hechizo es imposible de desterrar", dice Renato Laspiur, guía especializado de la Secretaría de Turismo de San Juan.

El trekking nocturno no exige gran desgaste físico y puede afrontarse sin mayores inconvenientes, ya que la enorme mayoría de los senderos se transita sobre terrenos llanos.

Crédito: Carlos W Albertoni

Valor paleontológico

"Un buen calzado es aconsejable; no mucho más que eso porque la caminata no es intensa. Pero lo que muchas veces complica el trekking nocturno es el clima invernal, ya que en esta zona de San Juan las temperaturas pueden descender hasta los -10°C. Y los vientos suelen ser también muy fuertes, lo que hace que la sensación térmica descienda aún más. En meses como agosto hay que abrigarse mucho y prepararse para resistir el clima helado", alerta Laspiur a los incautos.

Más allá del impacto visual que generan los extraños perfiles rocosos de Ischigualasto, el atractivo de estas esculturas radica también en su valor paleontológico, ya que atesoran enorme cantidad de restos fósiles principalmente del triásico, un período en el que se produjo la aparición y posterior expansión definitiva de los dinosaurios.

Dentro de esos fósiles vale destacar los del Eoraptor lunensis, considerado el dinosaurio carnívoro más primitivo del mundo, que vivió en esta región cuyana hace 215 millones de años. Esta enorme importancia paleontológica le ha valido a Ischigualasto ser declarado Patrimonio Universal de la Humanidad por la Unesco, en noviembre del año 2000.

A la luz de la imaginación, el paisaje onírico de Ischigualasto resulta el escenario perfecto para la antigua expansión de los gigantescos saurios que dominaron alguna vez el planeta. Todo es imponente, todo es desmedido, tanto como para que resulte creíble una vieja leyenda local que afirma que las formas rocosas son en realidad descomunales monstruos petrificados bajo el encanto de la luna llena, en una noche incierta de un tiempo también incierto.

El mítico relato, cuyo origen se le atribuye a la etnia de los huarpes, que habitó en la región cuyana hasta las épocas de la conquista española, alimenta más la fantasía de los caminantes nocturnos. Labrados por el hechizo del plenilunio, estaqueados eternamente bajo el cielo negro, los gigantes de piedra a los que llaman el Hongo, el Submarino o la Esfinge son enormes espectros. Quizás, en algún futuro tan incierto como el de aquella leyenda, las geoformas resuciten y vuelvan a ser dinosaurios. Si es así, si alguna vez el sinsentido cobra vida, ojalá esa noche uno pueda estar caminando por allí.ß

Datos útiles

Cómo llegar. Ischigualasto está a 330 kilómetros de la ciudad de San Juan, la capital provincial sanjuanina.

Si bien el camino que une la ciudad de San Juan e Ischigualasto está pavimentado, se necesitan al menos cuatro horas para cubrirlo, por lo que no es aconsejable emprender las visitas en una misma jornada desde la capital sanjuanina. La mejor opción para alojarse, antes de visitar el parque provincial, es el pueblo de San Agustín del Valle Fértil, a sólo 80 kilómetros de la entrada al área protegida. Existen varias opciones para pernoctar allí, que incluye una decena de hoteles, cabañas y emprendimientos rurales.

Entrada y excursión. La entrada general al parque es de 100 pesos para argentinos y 160 para extranjeros. Y la caminata nocturna tiene un valor extra de 100 pesos. Los próximos recorridos de luna llena serán entre el 10 y el 14 de julio.

www.ischigualasto.gob.ar

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