Una vuelta en auto

En 160 kilómetros
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27 de octubre de 2000  

  • Se parte de Ljubljana a las ocho de la mañana, para llegar a Bled 45 minutos más tarde (son 60 km). Bled es un cuento de hadas: tiene un castillo, un lago con cisnes y una isla legendaria.
  • Con una mañana alcanza para recorrerlo. No se puede perder la mansión donde Tito pasaba sus vacaciones, la iglesia en el centro de la isla, y toda la costanera que rodea al lago). Bled tiene varios restaurantes exclusivos y es el único lugar caro de toda Eslovenia, pero lo vale.

  • El siguiente destino está a 20 kilómetros: el parque Nacional Triglav. Sus dos encantos son la montaña más alta del país (2863 metros), y el lago Bohinj (es tan trasparente, que se puede mirar cómo nadan las truchas).
  • Las cinco de la tarde es una buena hora para seguir viaje. Hay que cruzar una cadena montañosa; todo el trayecto no son más de 10 kilómetros. Una vez arriba se puede divisar gran parte del parque nacional. En el descenso se puede parar a tomar algo en el centro de esquí Soriska, que en esta época no tiene nieve, pero sí una muy buena chocolatada. Un cartel recuerda a los turistas que para los eslovenos todo lo que se haga sobre los 1000 metros d el mar no es pecado. Es bueno saberlo.
  • Si usted es de los que cenan temprano, puede hacerlo en el restaurante Pri Slavcu, en Zali Log (Ljubljana está a 40 kilómetros). Los platos con trucha son la especialidad de la casa.
  • Si no tiene hambre, puede aprovechar para seguir hasta Selska Sora. Allí, sale del costado de la ruta una picada que finaliza a 15 minutos de caminata en una iglesia donde los campesinos ruegan por sus cosechas. A un cos tado, una fuente con aguas curativas.
  • Cinco minutos de viaje y se llega a Zelezniki. Es famoso en todo el mundo por sus delicados tejidos de bolillos, que cuestan una fortuna. Pero tiene otro atractivo: los casamientos. No se puede programar el recorrido como para llegar a uno, pero si tiene la suerte, será inolvidable. La costumbre indica que el novio, para poder entrar en la iglesia, debe negociar primero un impuesto con sus vecinos. Sólo cuando el pueblo considera que es suficiente, se puede casar. Este impuesto será derrochado, una hora más tarde, en una fiesta pantegruélica.
  • Resta media hora de manejo de vuelta al hotel, en Ljubljana.

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