Viena para melómanos: donde vivieron los genios de la música

Un tour por donde vivieron (y compusieron) Strauss, Mozart, Beethoven, Haydn y Schubert
Pierre Dumas
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15 de octubre de 2017  

1. Johann Strauss: el departamento del Danubio Azul

La casa de Strauss en Viena
La casa de Strauss en Viena

En Viena, a pocas cuadras del Prater y su famosísima rueda, vivió entre 1863 y 1870 Johann Strauss hijo, el rey del vals y el más célebre de la dinastía de compositores austríacos. El departamento se encuentra sobre la Praterstrasse 54, un encantador bulevar de un kilómetro de largo apreciado por los vieneses por sus cafés y locales innovadores como Supersense, que combina cafetería, productos vintage y un concept store con estudio de grabación.

En la época del compositor era una elegante calle de la Viena suburbana. Fue en estas habitaciones donde Strauss compuso, en 1867, el Danubio Azul, himno extraoficial austríaco: para entonces ya era Director Musical del Baile de la Corte, un título que le había sido negado varias veces por sus simpatías revolucionarias.

Aquí vivió con la mezzosoprano Hetty Treffz, entonces su esposa pero también fuerte mentora de su carrera, con quien se había casado en la catedral de San Esteban en 1862. En el departamento se exhiben los instrumentos de Strauss, muebles y pinturas que trazan un panorama de su obra pero también de su vida privada (toda la exposición está en alemán).

2. Wolfgang Amadeus Mozart: no sólo en Salzburgo

Aquí vivió Mozart
Aquí vivió Mozart

La Mozart Geburthaus de Salzburgo, casa natal del músico, es uno de los hitos de la visita a Salzburgo. Pero también en Viena existe una Mozarthaus (Domgasse 5), donde el compositor vivió entre 1784 y 1787: este departamento, el más grande y amplio de los que ocupara el músico en su vida, es también el único conservado hasta la actualidad.

Aquí compuso Las Bodas de Fígaro y otras obras clave, tal como se puede descubrir recorriendo sus cuatro grandes habitaciones, acompañadas por dos más pequeñas y una cocina. El museo abrió en 2006, cuando se celebraron los 250 años del nacimiento de Mozart, y tiene varios programas especiales para niños y adolescentes, incluyendo una audioguía especial para ellos.

El complejo abarca cuatro pisos, de los cuales el departamento de Mozart es la parte central: aquí, en el libro de visitas, pueden leerse las palabras de Madonna: "Gracias por inspirarnos". Entre sus joyas la Mozarthaus alberga un reloj musical de fines del siglo XVIII que toca varias versiones del "Andante" para cilindro en órgano pequeño, que se cree que Mozart compuso precisamente para este reloj.

3. Ludwig van Beethoven: las tres residencias

Pasqualatihaus, donde Beethoven residió entre 1804 y 1815
Pasqualatihaus, donde Beethoven residió entre 1804 y 1815

Gran capital musical de su tiempo, Viena también atrajo durante décadas a Ludwig van Beethoven. El primer viaje del compositor alemán a la entonces capital imperial fue cuando tenía 17 años, para estudiar con Mozart, pero tuvo que volverse por la mala salud de su madre. Cinco años después regresaría, esta vez como alumno de Haydn, para quedarse 35 años hasta su fallecimiento en 1827.

La más céntrica de las tres casas donde vivió, que se conservan en su estado original, es la Pasqualatihaus (Mölker Bastei 8), donde residió -aunque de forma intermitente- entre 1804 y 1815, trabajando en obras como la archifamosa Para Elisa, Fidelio o la Quinta Sinfonía. Aquí se encuentra mucha documentación sobre la vida del compositor, sus objetos personales y el retrato pintado en 1804 por Joseph Mähler.

El trío de casas vienesas de Beethoven se completa con la de Heiligenstadt y la Beethoven Eroicahaus, en el barrio de Oberdöbling, entonces una zona rodeada de campos y viñedos donde compuso gran parte de la Sinfonía Heroica. En su sitio web (www.wien.info), la oficina turística de Viena ofrece un itinerario a pie por numerosos lugares vinculados con Beethoven.

4. Franz Schubert dos casas: la natal y la última

Casa-museo de Schubert
Casa-museo de Schubert

En esta casa (Nussdorfer Strasse 54) nació Franz Schubert en 1797, cuando el lugar -entonces conocido como Zum Roten Krebsen- albergaba a 16 familias en sendos cuartos con cocina. Se encontraba en el entonces suburbio de Himmelpfortgrund, donde el músico pasó los años de su primera infancia. Hoy se le dedican aquí a Schubert la mayoría de las salas, con amplia documentación sobre su vida, sus amigos y su carrera musical: entre partituras y retratos, sobresale para la emoción de los visitantes el par de anteojos de níquel que le perteneciera y que se convirtieron en uno de sus emblemas: según se cuenta, solía dormir con ellos puestos para poder anotar sus ideas musicales apenas despertaba.

El otro extremo de la vida de Schubert puede conocerse en una segunda casa, la Schubert Sterbewohnung (Kettenbrückengasse 6), cerca del Naschmarkt, donde pasó sus últimas semanas y murió. Se encuentra uno de los pianos que tocaba y se documentan su muerte y su funeral.

5. Joseph Haydn: tal como entonces

Haydn se instaló en Viena en 1797 y allí murió en 1809
Haydn se instaló en Viena en 1797 y allí murió en 1809

El compositor se mudó aquí (Haydngasse 19 ) a los 65 años, en 1797, y aquí falleció en 1809. Se lo recuerda con una muestra permanente que se enfoca en los últimos años de su vida y el marco político y social de su tiempo. También el jardín fue reconstruido, siguiendo planos históricos, y por primera vez es accesible para los visitantes. En la planta baja hay imágenes de Viena y Londres -donde también vivió Haydn varios años- en torno al 1800, para ingresar luego a la casa del músico en el primer piso, organizada exactamente como en tiempos de Haydn. Aquí compuso alguna de sus obras principales de la vejez, un período de muchísima creatividad pero también de pérdida de vitalidad, explicadas en un itinerario que incluye su plano y su clavicordio (luego comprado por Brahms). Esta casa, así como las de Strauss, Beethoven, Mozart y Schubert, tienen la entrada incluida para quienes se muevan con un ViennaPass, una tarjeta de visita por uno, dos, tres o seis días que permite entrar a los principales museos y monumentos, además de subir a los buses hop-on.

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