Y la nave va: gran estreno en Miami

El flamante Getaway es hoy el barco más grande que navega desde este puerto de Florida en itinerarios caribeños; sus instalaciones y servicios a bordo son... de película
Alejandra Bliffeld
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25 de mayo de 2014  

Con capacidad para 4000 pasajeros, el Getaway es una verdadera ciudad flotante, con opciones tanto para familias como exclusivamente para menores, o también para mayores que viajan solos; cada pasajero elige su propia aventura
Con capacidad para 4000 pasajeros, el Getaway es una verdadera ciudad flotante, con opciones tanto para familias como exclusivamente para menores, o también para mayores que viajan solos; cada pasajero elige su propia aventura Crédito: Alejandra Bliffeld

Una enorme nave de cuatro cuadras de longitud, capaz de transportar alrededor de 5500 personas, avanza sobre la superficie del mar y bajo un cielo siempre cálido.

Ciudad flotante, perfectamente equipada, quien la aborde se descubrirá, de inmediato, en un estado de animación suspendida en un espacio amplio y variado. Utopía total, la nave tiene de todo y para todos. Travesía hedonista: su principal objeto es el placer y el entretenimiento. Con algo de ficción futurista, porque en la nave no circula el dinero y no hay obligaciones que cumplir. Ecosistema perfecto, en un mundo perfecto, con el Caribe oriental como telón de fondo y escalas en Sint Maarten, Saint Thomas y Nassau.

Bienvenidos al Norwegian Getaway, la última y más acabada nave de diseño de la norteamericana Norwegian Cruise Line (NCL), estrenado apenas en febrero último. El pacto dura siete días, con mucho de ciencia entre tanta ficcción: como en Hollywood, la invencible maquinaria está al servicio de que la industria del entretenimiento y la diversión funcione como un reloj.

Como buen crucero, el Getaway, entonces, es un escenario potente, un tablero de múltiples opciones en el que pueden contarse no una sino todas las historias. Desde una sátira de Fellini, la saga del pequeño Nemo hasta una novela de Hemingway, en un rodaje sin fin, para todos los públicos y en simultáneo: ¡luz, cámara, acción!

TOMA 1 Celebrar la vida: Pool Party

Además de piletas varias, el barco cuenta con sus propios parques de agua y súper toboganes a bordo
Además de piletas varias, el barco cuenta con sus propios parques de agua y súper toboganes a bordo Crédito: Alejandra Bliffeld

Because I'mmm happy? If you feel that happiness, is the truth! Con el himno a la felicidad de Pharrell Williams como mantra de fondo, cinco estadounidenses medios participan en una competencia amistosa para disputar el primer puesto del concurso Señor piernas sexis. Las improvisadas coreografías de los cinco hombres resultan bastante más que dignas. Influencia quizá de la cultura afroamericana y de tantos rayos de videoclips que acumulan en sus pupilas.

Bailan, se menean y ofrecen lo mejor de cada uno frente a un estricto jurado femenino. Procacidad cuidada, tan ATP (apta todo público), tan a tono con la moral protestante. Como en las mejores sitcoms, estos hombres saben muy bien cómo reírse de sí mismos y hacer reír a los demás.

Sinan Ulucay, un comediante de origen turco, director de entretenimientos del crucero y, además, exelente estandapero, hace su parte, ensayando las preguntas molestas. El público, que se agolpa en la zona de la pileta, combina el espectáculo con el agua y el sol. Y unos buenos daiquiris salen del bar, estratégicamente ubicado bien cerca de la gente, que se vuelve más amable después de cada trago: Because I'mmm happy? If you feel that happiness is the truth! entonan todos a la vez. Es la oda a la psicología positiva y la vida como celebración.

Quien resulte elegido descorchará más tarde la botella de champagne-trofeo, en alguno de los restós que tiene el barco. Y, si quisiera, podría repetir su coreografía ganadora en la pista ochentona que se anuncia esa noche, a cielo abierto, en el Spice H2O, en popa. ¡Corten!

TOMA 2 El subidón de adrenalina

Con capacidad para 4000 pasajeros, el Getaway es una verdadera ciudad flotante, con opciones tanto para familias como exclusivamente para menores, o también para mayores que viajan solos; cada pasajero elige su propia aventura
Con capacidad para 4000 pasajeros, el Getaway es una verdadera ciudad flotante, con opciones tanto para familias como exclusivamente para menores, o también para mayores que viajan solos; cada pasajero elige su propia aventura Crédito: Alejandra Bliffeld

Cien metros hacia popa y varios pisos elevados sobre el nivel del mar, una familia argentina? en caída libre. El ritual lisérgico se repite como un loop, una y cien veces: velocidad extrema, arriba, abajo, izquierda, derecha, abajo y... ¿cuánto más? El chapuzón por fin. Y otra vez, hasta quedar exhaustos. En los cinco toboganes multicolores, llenos de rulos, emplazados en el Aqua Park, Laura se pierde. Olvida que es la madre de sus hijos y la esposa de su esposo... Y bajo los efectos del subidón adrenalínico decide duplicar la apuesta y salir disparada como una bala de cañón cuando, sin más, le quitan el piso de The Whip, el más empinado de estos juegos... ¡Mi Dios! Y mientras tanto, su hijo que pasa como un rayo, por el tobogán gemelo, a 40 km por hora. Niños enloquecidos y adultos como niños.

Entonces Bob Esponja, eterno adultkid, le guiña un ojo a Laura (sin que lo note Calamardo) desde una disparatada isla pirata, junto al jacuzzi de los más pequeños.

Si le quedara algo de energía, esta familia podría disfrutar esta tarde del sport complex: canopy, palestra, canchita, minigolf. Y luego, hamburguesas, helado y a la cama. O, mejor dicho, al cama-rote. ¡Corten!

TOMA 3 El viejo y el mar

Fuente: LA NACION

Aun estando en alta mar, el señor y la señora Hudson prefieren practicar sus rutinas: desayuno con café cubano en la terraza del bote donde el mar se ve desde todas las ventanas y la ventilación es excelente. Caminata hacia la proa atravesando el aire tropical, la mirada clavada en el cielo, justo por encima del agua. Luego, lectura relajada en popa, acomodados en las reposeras de cubierta donde abundan los refrescos y los aperitivos, pero no los niños.

Planes para el almuerzo y la siesta. Comer, beber, leer, charlar, leer, beber y dormir.

Cuando cae la tarde, el señor Hudson se traslada unos pisos más abajo, al Paseo Marítimo, en busca del placer de un buen trago (o dos) cuidadosamente elegido. El sol se esconde en el agua del trópico. El mar Caribe dibuja sus olas cuando besa el barco. Ya salen las primeras estrellas.

Sobre la promenade del Getaway aparecen, en línea, bares pitucos y variados restaurantes. Un gran pez espada, tras la barra del Sunset, le convida a Hudson un daiquiri, con el corte secreto de Key West, el favorito de Hemingway. Justo al lado, en el Humidor Cigar Lounge, podrá adquirir un puro cubano. Y mañana, un mojito en el Sugarcane o un cóctel de ron o un martini. El hombre entrado en años bebe siempre de pie para evitar la borrachera.

"Sé muy bien lo que oculta ese iceberg", le dice, acodado en la barra, al cantinero. Se refiere al famoso Bar de Hielo, ubicado ahí enfrente: un cubículo de agua esculpida, refrigerado a más de -10°C, al que se ingresa cubierto de parcas y se sale relleno de vodka.

"No lo dudo, señor", le responde el mesero. ¡Corten!

TOMA 4 Buscando a Nemo

De entrada, camarones rosados de Florida, servidos con cubitos de remolacha y huevos de trucha ahumados. Como plato principal, róbalo (lubina negra) con calabaza asada a la plancha y tomatines marinados cubiertos de una vinagreta de albahaca acompañados por un colchón de brócoli al carbón, con chile rojo y aceite de oliva. Y para el postre, tartín de limón, merengues y arándanos servidos con helado de casis y suvenires de limones confitados.

La maître, una verdadera maestra de sala, recita minuciosamente el detalle de cada uno de los platos al tiempo que son servidos. Además tiene la gentileza de llamar a los comensales por su nombre. Actúa según lo dicta el manifiesto del Ocean Blue, un restaurante supermoderno, chic, que comanda el chef Geoffrey Zakarian, dueño de otros tantos reductos de moda en tierra firme y reconocido mediático de la TV gourmet.

Con el foco puesto en la fauna marina, el Ocean es parada ineludible para los cruceristas amantes de los frutos del mar que, siguiendo la estela de los pescados, crustáceos y moluscos traídos del puerto de embarque, intentan dibujar su propia ruta entre las múltiples ofertas gastronómicas a bordo. Calamares, ostras, cangrejos, langostinos, sushi, rabas, fish and chips, cebiche de camarón: las propuestas son variadas, en formatos y calidad.

Comida espectacular y comida como espectáculo. Como en el Teppanyaki japonés donde un buen plato de langostas, vieras y calamares acompañados con arroz frito en ajo y salsa de mostaza son el premio de supervivencia a un chef que, con quimono y sombrero de cocina, se vuelve un samurái en paso de comedia. El oriental es el centro de la escena, mezclando sus sabores con malabares, trucos y artes marciales, revoleando su afilado cuchillo a toda velocidad frente a los comensales hasta las carcajadas y hasta llevar a sus bichos al punto de cocción. Shows para todos los sentidos. Manjares que entran por los ojos, pero que según la balanza pos crucero se acomodan rapidito en algún otro lugar del cuerpo. ¡Fin!

Diez claves para llegar a buen puerto

1. Un chapuzón desde Miami. El flamante Norwegian Getaway es el barco más grande que zarpa de Miami y navega por el Caribe oriental, siempre honrando a su puerto de origen. En el crucero no faltan los espacios con decoración de estilo art déco, reminiscencias del famoso paseo de Ocean Drive de Miami Beach, citas y homenajes al Key West de Ernest Hemingway y noches con la onda de los clubs de South Beach.

2. El código es estilo libre. Freestyle cruising, el concepto insignia de Norwegian, implica una mayor libertad y flexibilidad para elegir restaurante y horario donde comer, shows y otras actividades a bordo, para una experiencia de algún modo más personalizada.

3. Tres jornadas en playas del Caribe. El viaje de siete noches del Geteway, desde Miami por el Caribe oriental, tiene escalas en los puertos de Philipsburg (Sint Maarten), Saint Thomas (Islas Vírgenes) y Nassau (Bahamas).

4. Sector VIP. Un barco dentro de otro, un exclusivo sector de lujo, el complejo The Haven es un hotel boutique de cinco estrellas a bordo. Tiene su propia piscina, restaurante, lounge y spa privados, y servicio personalizado.

5 . Para los que viajan solos. The Studios y The Studio Lounge conforman un sector apartado, con modernas cabinas-estudio diseñadas para los pasajeros que viajan solos, lounge propio, bar y área de relax para interactuar con otros pasajeros. El Spice H2O es un complejo sólo para adultos en la parte trasera del barco, con bar, jacuzzi y cascadas de agua fría. Y el Vibe Beach Club es un oasis privado con ammenities sólo para mayores de 18 años.

6. Espectáculos como en Broadway. El musical Legally blond fue nominado siete veces a los premios Tony. Y Burn the Floor, al mejor espectáculo de baile. Además, el crucero tiene el llamado Museo de los Grammy, con músicos en vivo; el Illusionarium, otra opción que combina gastronomía y espectáculos de magia. Además, el Levity Entertainment Group ofrece un programa de comedia en vivo y en el Howl at the Moon se puede asistir a un deslumbrante duelo de pianistas.

7. Restaurantes. El crucero ofrece nada menos que veintisiete opciones gastronómicas: de la comida italiana a la china pasando por japonesa, una churrascaría, platos latinos, asiáticos, comida india, francesa, pescados, mariscos y más, en amplios salones. Y para el toque dulce hay notable pastelería y helados.

8. Para niños y adolescentes. La Academia Splash es el espacio de animación y recreación para chicos de 3 a 12 años. El Kids Aqua Park es un complejo temático pirata con los personajes de Nickelodeon. Los adolescentes de entre 13 y 17 tienen su propio sector: el Entourage Teens Center, un clubhouse exclusivo que por la noche se vuelve una disco. Además, el Video Arcade es una enorme sala de juegos electrónicos. Finalmente, el complejo deportivo de tres plantas incluye un parque acuático con cinco toboganes, dos piscinas y un gran circuito de arborismo, pista mini de golf, un muro para escalar y un trampolín-bungee.

9. Salidas nocturnas. El Spice H2O organiza fiestas temáticas y tiene DJ en vivo. La disco Bliss Ultra Lounge y el Vibe Beach Club se encienden para disfrutar de la noche. Además sobran los bares que ofrecen tragos de la más alta calidad, que en especial evocan el gusto tropical de Miami y Florida del Sur. A los locales Tax &Duty-Free se suma una galería de arte con subastas incluidas.

10. Mimos para el cuerpo. El Mandara Spa es un espacio de relax y de vida sana con un menú de modernos tratamientos faciales y masajes, una sala de sal, un centro de estética, un gimnasio de alta tecnología y un salón de peluquería y manicura, que también invita a los señores a que pasen a recortar su barba.

Datos útiles. Tarifas. Salidas entre mayo y junio (por persona): cabina interna desde US$ 1089 y cabina externa con balcón desde US$ 1390. Ambas tarifas tienen todos los impuestos incluidos (incluso el RESO 3550). Restaurantes con cargo de US$ 15 a US$ 50, dependiendo de la especialidad gastronómica. Precios aproximados para las bebidas con el service charge incluido: gaseosa US$ 3, vinos por botella desde US$ 35, tragos desde US$ 8, cervezas desde US$ 6. Cargo por servicio que se abona a bordo, US$ 12 por persona, por día (este cargo no está incluido en la tarifa).

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