Primer contacto
Quizás dentro de algún tiempo un nuevo Miguel Ángel, dotado de vaya a saberse qué increíbles medios de expresión visual, en una posible Capilla Sixtina del futuro, remede el encuentro grabado a fuego en el imaginario occidental: la mano de Adán, el índice del creador, el diminuto espacio entre ambos, pura intención, chispazo, destino. Tal vez dentro de no tanto tiempo la idea de creación se complejice aún más y esta foto, tomada en la World Robot Conference de Pekín, apenas sea una pista. No es el índice de Dios, sino la mano de una mujer. No es Adán, sino un robot humanoide. Y los ecos de Asimov, Dick, algún cuento de Ted Chiang, la pregunta por los sueños de los androides: el miedo y la fascinación; la desconfianza y la pasión fáustica. O la posibilidad –no solo de tembladerales se nutre nuestra historia– de un gesto tan preciso y sutil como el que registra esta imagen.
1Las puertas del poeta y algún verso feliz
2Del molino al algoritmo, la historia de la soledad que en el siglo XXI tomó protagonismo y se volvió epidemia
3Tapan el mural que un artista argentino dedicó al Quijote para hermanar una ciudad argentina con Alcalá de Henares
- 4
José Emilio Burucúa despide a su amigo, el italiano Carlo Ginzburg




