Emprendedor serial. ¿Tu pareja empieza cosas y nunca las termina?

Tu pareja tiene miles de proyectos, sueños... o fantasías que no llegan a nada... Acá te contamos algunas claves para convivir con ellos.
Tu pareja tiene miles de proyectos, sueños... o fantasías que no llegan a nada... Acá te contamos algunas claves para convivir con ellos. Fuente: OHLALÁ! - Crédito: Anahí Bangueses Tomsig. Producción de Yamila Bortnik.
Cynthia Serebrinsky
(0)
6 de mayo de 2019  • 13:54

La vida con un emprendedor serial es una aventura en tiempo real, por eso hay que entrenar cierta cintura para adaptarte a lo que pueda venir..., que puede ser cualquier cosa. Porque en este tipo de vínculos, la capacidad de tolerar la frustración y el fracaso está a la orden del día. El desgaste de energía es altísimo y constante, y a veces la sensación es como de caminar a diario sobre una cuerda floja o tomarte un barco sin saber el destino: te puede tocar la isla más paradisíaca del planeta o un archipiélago solitario donde te las tengas que arreglar como puedas.

Claro que cuando te das cuenta de que lo que necesitás es una pareja presente con un rumbo más claro, ya estás recontra embarcada porque la mayoría nos derretimos con este tipo de hombres que no sabemos si hablan pavadas, si tienen la fórmula de la pólvora debajo del brazo, si son la versión rioplatense de Mark Zuckerberg o qué. ¿Cómo te pega a vos que él esté siempre inaugurando nuevos proyectos, craneando otros o directamente fantaseando full time?

¿Futuro gurú o rey del chamuyo?

¿Tu compañero es el calco de Steve Jobs o, más bien, el primo hermano de Alicia en el país de las maravillas? Hay indicios claros para develar el misterio, incluso si recién se están conociendo. En general, el futuro gurú no habla tanto, son personas más de acción que de palabra y son bastante consistentes. Tal vez no haya pegado todavía el "gran salto" pero, a escala, en algún grado tuvo sus éxitos. En cambio, el chamuyero es alguien que, por lo general, piensa en grande y hace chiquito: son los que hablan de millones pero después tienen en la heladera solo una botella de agua. Ahí, en esa inconsistencia, siempre privilegian las palabras, en desmedro de la acción. Así que la próxima vez que te encuentres frente a un relator de negocios profesional, ya sabés: chequeá su heladera y guiate por los hechos. Las palabras ya sabemos quién se las lleva.

¿Planteo o huida?

Pongamos un ejemplo concreto: él va a destinar todo lo que ahorraron juntos en su nuevo emprendimiento. Indudablemente, invertir es un riesgo, y si vos vas a apostar con alguien, no tendrías que tener ni la más mínima duda de quién es el otro. O sea, si estás desconfiando, por más chica que sea la inquietud, no lo hagas. Total, si el otro arranca un negocio, siempre va a haber más adelante un momento en el que necesite un incremento o algún nuevo aporte de capital, y ahí podés sumarte con ahorros que sean tuyos o de la pareja. La clave es que estas apuestas sean personales porque si no, se llevan puesta la relación.

Esto aplica tanto si se trata de dinero como de otra cosa, como ir a hacer un trabajo afuera, es decir, dejar todo acá e irte a vivir a otro lado. Entonces, si vos tenés que hacer una renuncia tuya importante para seguirlo, el caso es similar: que vaya el otro primero y después te sumás vos. Pero no arriesgarse juntos. Si él quiere tirarse a la pileta, muy bien, no lo detengas. Pero que primero pruebe y te muestre que es una pileta con agua, y si es posible, climatizada. Pensá en protegerte.

Respetá tu tolerancia al riesgo

¿Se puede hacer algo para equilibrar y no ser siempre "la cortamambos"? ¿O tenés que convertirte en la incondicional empujadora de sus ganas? Ni una ni la otra. En general, hoy las parejas tienen los proyectos y las economías bastante más separadas que antes. Aunque algunas parejas lo sigan haciendo, ya no es tan común el "hacemos todo juntitos" o "compartimos el chanchito forever". Cuando se trata de estas movidas, es bueno entender que hay personas con distintos tipos de tolerancia al riesgo. Y la verdad es que si vos, que te conocés como nadie, sabés que no te copa vivir en la cuerda floja (aunque al otro sí le guste), no está bueno invertir juntos. Porque por ahí tu compañero de ruta se banca vender un departamento y jugarse toda la plata en la Bolsa, pero vos no. Y capaz que lo hace y lo hace bien y gana un montón de dinero, pero mientras tanto, vos vivís con el corazón en la boca. Entonces, se trata de respetar la tolerancia al riesgo que tiene cada uno.

¿Cuál es tu situación?

#1 Sus proyectos tienen un futuro incierto: esperar o no esperar, esa es la cuestión. Ahí está el tema: esos proyectos suenan fantásticos, hermosos y prometedores, peeeero... por ahora solo están en su cabeza. ¿Qué pasa cuando él se va de mambo y sus "fábulas" quedan en la nebulosa? La realidad es que, en estos casos, la incertidumbre siempre es de a dos porque, por más que sea su negocio, su ansiedad te la fumás vos también.

¿Qué hacer? Observá con conciencia la situación. Porque una cuestión es acompañar a alguien en el inicio de un emprendimiento y otra es estar con un procrastinador. Si ves que tu pareja coincide más con el último panorama, quizá sea hora de que lo hablen. Porque puede trasladar esta indecisión e incertidumbre al vínculo y dejarte en la incertidumbre amorosa.

#2 Discusiones por fracasos pasados: la pregunta es cómo evitar el famoso "pero yo te dijeee...". Pero atención: no se trata de que discutan y vos seas la cauta y no quieras pincharle el globo porque creés (o estás segura) que él no tiene espalda para bancarse que OTRO negocio fracase.

¿Qué hacer? Es importante que no te conviertas en su "madre" en los negocios; no sos la incondicional, menos la variable fija o la que sigue poniendo plata. Acá, más que ver si no le estás pinchando el globo al otro, tenés que fijarte si tu pareja no te está pinchando a vos la ilusión o el proyecto de estar con él.

#3 Todo muy lindo..., pero no entra un peso: si bien es cierto que los emprendimientos llevan su tiempo en desarrollarse, ¿dónde está el límite entre apoyar sus sueños y no hipotecar lo que construyeron juntos?

¿Qué hacer? Prestá atención al calendario. Los proyectos laborales serios llevan mucho tiempo..., pero no una eternidad. ¿Cuándo decir basta? Confiá en tu percepción. Si comenzás a sentir que las cosas no te cierran, encendé la alarma: algunas personas tienen estas características dentro de un trastorno de personalidad, como ser un jugador compulsivo. Hay muchas maneras de ser un jugador compulsivo, no solamente en el casino, sino en la vida, y esta a veces es una forma.

Maquilló Josefina Mercau. Agradecemos a Matiz Café Bistro y Vivero Mario por su colaboración en esta nota.

Experta consultada: Lic. Patricia Faur Psicóloga de la UBA desde hace 30 años, especialista en terapia de pareja y dependencias afectivas. Autora de varios libros.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.