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En el negocio del entretenimiento, la música se quedó sin volumen

El sector, que mueve unos US$ 280 millones, perdió el ritmo de los años anteriores y cerró el 99 con una caída en las ventas del 25 por ciento.

Domingo 02 de enero de 2000

Los jugadores más importantes del mercado coinciden en señalar que en 1999 la recesión se instaló en las góndolas de las disquerías, lo que sumado a la caída de precios, hizo que el negocio bajara el ritmo de años anteriores.

Si bien es cierto que esta situación tiene un aspecto positivo porque los productos resultan más accesibles al público, del lado de las empresas el problema se presenta para mantener el nivel de actividad y de rentabilidad, para lo cual necesitan vender mucho más volumen que en otras épocas.

Según Antonio Cao, gerente general de Musimundo, 1999 fue un año difícil con una caída de entre el 25% y el 30% en la venta de productos de electrónica, segmento que significa el 26% del negocio de la compañía.

En el rubro música, que tiene una incidencia del 42% en la facturación de Musimundo, la situación fue diferente. En opinión de Daniel Herzkovich, gerente comercial de la empresa, "hasta la mitad del año las ventas venían parejas con 1998, pero después la recesión se hizo sentir y en nuestro caso esperamos terminar el año con una caída del orden del 10 por ciento".

Pero no todos sintieron el impacto por igual. Cristian Gerlero, gerente administrativo financiero de Tower Records, comenta que para ellos la baja en las ventas de CD ronda el 25%. "Tuvimos un año duro que nos obligó a apelar a diversas campañas de promoción para poder cumplir con los objetivos previstos", afirma.

El gran retador

A pesar de que el negocio de la música en la Argentina mueve cerca de US$ 280 millones al año, todavía tiene mucho margen para crecer. Tal vez ése haya sido el motivo por el cual grandes cadenas internacionales tomaron la determinación de desembarcar en el país y pelearle el liderazgo a Musimundo, dueño del 45% del mercado.

Tower Records es, por el momento, el gran retador. La cadena norteamericana con sede en California fue fundada en los años 60, factura US$ 1000 millones en el mundo y está presente en una veintena de países. Su arribo a la Argentina se produjo en abril de 1997, por entonces asociada con el empresario local Eduardo Costantini y el músico Pablo Zetoné. Pero la sociedad no duró mucho y en junio de 1998 Tower Records se quedó con el total del paquete accionario de la empresa en el país. Desde entonces su presencia comenzó a sonar con más fuerza. "A pesar de la retracción en las ventas, 1999 fue para nosotros un año muy especial -explica Gerlero-, porque en 40 días abrimos dos locales y comenzamos a consolidar la marca en el país."

Actualmente la empresa tiene cuatro disquerías, todas en la Capital Federal, y en marzo inaugurarán el quinto local, en Pilar, a la que se le sumarán dos bocas más a lo largo del 2000. Pero no es todo. También están definiendo las plazas del interior: por el momento, las que más tientan a los directivos de la compañía son Mendoza, Córdoba, Rosario y Tucumán.

Si bien reconocen que deben pelear en el mercado con un grande que les lleva varios cuerpos de ventaja, como es Musimundo, confían mucho en el formato de sus disquerías y apuntan a quedarse con un 10% del mercado nacional de música a fines del 2000. De concretarse, su facturación se incrementará de los actuales US$ 18 millones a cerca de US$ 28 millones.

Por su parte, el crecimiento de Musimundo en el mercado local ha sido notable. Cuando en mayo del 98 la compañía pasó a manos del Exxel Group tenía 60 locales y facturaba alrededor de US$ 220 millones; hoy tiene 120 bocas de expendio y la facturación supera los US$ 400 millones.

Según comenta Cao, "en el desarrollo de nuevos locales y remodelaciones hemos invertido US$ 20 millones durante 1999. El 2000 no será diferente, ya que nuestra estrategia prevé la apertura de 28 bocas más, para lo cual destinaremos US$ 14 millones.

Cuando se trata de diferenciarse de la competencia, en Musimundo aseguran que sus ventajas competitivas radican en precios bajos y en los distintos formatos de su negocio. Daniel Herzkovich señala que "con nuestros locales express, estándar o megastore estamos en muchos lugares donde no puede llegar la competencia. Esto hace que nos hayamos convertido en un negocio de proximidad, porque cada vez estamos más cerca del cliente. Por otro lado, también hemos ganado un posicionamiento muy fuerte en todos los shoppings".

Por su parte, Gerlero explica que "nuestra principal diferencia con Musimundo es la oferta de títulos: el 85% de nuestra facturación proviene de la venta de CD. Tower Records en el ámbito mundial significa "catálogo", o sea la más amplia variedad musical que alguien se pueda imaginar. Tenemos todos los títulos de un artista y no sólo los dos o tres últimos éxitos. Quien busca algo raro en materia de música sabe que en Tower Records lo encontrará; si no está en nuestros locales, es porque no existe".

En opinión del gerente administrativo financiero de la cadena norteamericana, "apostamos a la Argentina porque encontramos un mercado muy poco desarrollado y con amplias posibilidades de crecimiento, además de constituir el trampolín para saltar luego a Chile y Brasil, donde todavía no tenemos presencia. Por el momento, en América del Sur, además de la Argentina, estamos en Venezuela, Colombia y Ecuador, y dependiendo de cómo funcione el negocio en este país tal vez en un par de años estemos inaugurando en Chile y Brasil. Por ahora seguimos pensando en afianzarnos en el mercado local, donde llevamos invertidos cerca de 17 millones de dólares y para el 2000 llegaremos a los 20 millones."

Para hacerse escuchar en Chile, en 1999 Musimundo invirtió US$ 6 millones y abrió cinco locales en menos de un mes. En marzo próximo inaugurarán cinco locales más y durante el 2000 invertirán US$ 12 millones.

Una de piratas

La piratería en el negocio de la música ha crecido a tal punto que los empresarios del sector afirman que este delito ya se ha industrializado, lo cual es grave porque todos pierden: los artistas, los compositores, las compañías discográficas, las disquerías y hasta el propio Estado, porque deja de cobrar impuestos. Se estima que el mercado local de música pirata es superior a los 6 millones de unidades, algo más del 25% del total del mercado discográfico argentino.

Alejandro Pombo, jefe de Investigaciones de la Asociación para la Protección de los Derechos Intelectuales sobre Fonogramas y Videogramas Musicales (Apdif), afirma que "entre enero y noviembre de 1999 se secuestraron algo más de 2,8 millones de unidades entre cassettes, CD, videos musicales y material virgen. Esto es un 150% más que en 1998 y un 800% más que los datos de 1995. También durante 1999 se lograron clausurar 20 laboratorios clandestinos de copiado de CD y se secuestraron equipos de duplicación por un valor de 230.000 dólares".

Norberto O. Malatesta

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