El amor los llevó al éxito. Se conocieron a los 20, crearon sus propias cremas y los famosos aman sus tratamientos
De la residencia médica a la clínica propia. Cuáles son los secretos para trabajar juntos y llevar adelante un exitoso negocio.
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— Lili, va a venir un chico nuevo. Conozco al hermano, hace dermatología acá. Me parece que puede ser un buen candidato para vos.
Esa fue la presentación oficial que una mañana de 1998 recibió Lilian Demarchi mientras repasaba historias clínicas y supervisaba algunos casos recién llegados al Servicio de Dermatología del Hospital General de Agudos Dr. Cosme Argerich, en el barrio de La Boca de la ciudad de Buenos Aires, donde estaba realizando su residencia. Pero Demarchi no tenía en sus planes comenzar una relación en ese momento. Tenía 28 años, una prometedora carrera por delante y sus intereses no incluían buscar pareja. Sin embargo, la realidad era que Christian Sánchez Saizar (26), resultó ser un joven más que simpático y pronto entablaron una linda amistad que duró varios años.
“Pasó el tiempo, nos convertimos en muy buenos amigos. En esa época yo trabajaba en una clínica en el Hospital Dr. Rompan Carrillo de San Vicente y, a veces cuando no podía ir, le pedía a Christian que me cubriera. Y cada vez que él me cubría, la médica encargada de la guardia me preguntaba si teníamos algún vínculo más allá de la amistad porque quería presentarlo con otras doctoras. Desde luego, yo le decía que no. Y durante varios años le presentaron a través mío a cuatro colegas diferentes, con las que por supuesto salió. Él dice que todo era una táctica para conquistarme a mí, aunque yo tengo mis dudas sobre eso”, dice la dermatóloga entre risas.
Mientras, la amistad entre ellos continuaba afianzándose. Christian llevaba a Lilian hasta su casa en el barrio de Belgrano y en el camino conversaban, reían y cada vez, se miraban con más cariño. Hasta que un día él la invitó a salir y ella aceptó. Desde entonces no se separaron y caminaron de la mano en una formación profesional que los llevó a ser hoy dos de los profesionales elegidos para tratar su piel por muchas actrices y personalidades del espectáculo argentino.

Antes de la boda: ella con el peluquero, él haciendo surf
Luego de cuatro años, Demarchi y Sánchez Saizar contrajeron matrimonio. Lo hicieron en la ciudad de Mar del Plata, cerca del mar porque él quería honrar a su “otro” gran amor: el surf. “Cuando lo conocí, él practicaba surf. Viajábamos mucho y yo bromeaba con que hacíamos viajes de a tres. Christian, yo y su otra novia: la tabla. A mí me gustó siempre la fotografía, así que yo llevaba mi cámara. El día que nos casamos, a las 9 de la mañana Christian estaba haciendo surf en la playa. Los invitamos estaban citados a las 11 a.m. para la ceremonia. Él dijo que había ido a relajarse al mar. Yo, mientras, estaba con el peluquero, la maquilladora y con todo los preparativos para el casamiento. Por suerte llegó a tiempo y salió todo espectacular”. A la distancia, Lilian reconoce que conservar sus pasiones a lo largo de los años fue uno de los secretos para mantener una relación saludable y con respeto de los tiempos del otro.
En forma paralela, durante esos primeros años como matrimonio, comenzaron a viajar a Santa Fe y a Rafaela, donde atendían, una vez al mes, a un centenar de pacientes que requerían sus servicios. “Lo hicimos por muchas años. Con ese trabajo costeábamos los gastos fijos -como el alquiler, la luz, el gas, etc.- del primer consultorio que abrimos juntos en el barrio de Belgrano. Esos viajes los mantuvimos por mucho tiempo hasta que la demanda en Buenos Aires creció de tal forma que tuvimos que asentarnos finalmente en esta ciudad”.

La decisión de abrir el consultorio propio llegó casi de forma espontánea. Habían formado varios equipos de dermatólogos para diferentes centros de la ciudad y sintieron que era el momento de montar uno que llevara su impronta. “La dermatología es nuestra vocación. Es una especialidad completa. Tiene una parte clínica y todo el estudio de las enfermedades de la piel. Todo está a la vista: si uno sabe hacer un buen examen clínico, va poder hacer un diagnóstico. Por otro lado, es una especialidad quirúrgica. Podemos subespecializarnos en Cirugía Dermatológica y operar y extraer tumores de piel. Personalmente siempre me gustó esta parte intervencionista de la dermatología. Así pudimos adquirir la destreza para realizar cualquier práctica dermatológica. La Dermatología Cosmética tiene mucho de esto. Por ejemplo, para aplicar un ácido hialurónico en labios o en una ojera es necesario tener un conocimiento previo de la anatomía de la región”, asegura Sánchez Saizar.
Juntos y separados
Si bien el matrimonio armó codo a codo el consultorio, ambos aseguran que se organizaron para no trabajar juntos los mismos días. Demarchi maneja una agenda y Sánchez Saizar, otra. “Tenemos la misma formación, eso es un hecho. Hasta antes de la pandemia todos los años viajábamos juntos a los congresos en Europa. Pero en Buenos Aires, armamos todo para que cada uno tenga sus horarios y no nos crucemos a lo largo del día. A mi me gusta terminar la jornada profesional, llegar a casa y ser mamá y dedicarme a mi familia. Tengo un chip que me pongo y me saco de acuerdo a dónde esté. Por eso, en cuanto pongo un pie en casa trato de cortar con el trabajo. Los dos lo intentamos. A mi me gusta trabajar y después olvidarme”, asegura Demarchi.
Sánchez Saizar comparte su punto de vista. “Creo que el secreto para poder ser pareja y trabajar juntos es ser independientes, saber marcar los límites, no invadir los espacios del otro y respetarnos mutuamente. Si bien compartimos el lugar físico, tratamos siempre de ser independientes, y aunque hoy hacemos lo mismo cada uno tiene sus pacientes”.
El boca a boca de los famosos

El esfuerzo y la dedicación pronto rindieron sus frutos. Un buen día, cuando todavía las redes sociales no habían irrumpido en la escena cotidiana, llegó al consultorio de Belgrano la actriz Eugenia Tobal" class="com-link break-word" data-mrf-recirculation="n_link_parrafo">Eugenia Tobal para consultar por una cicatriz que no tenía buen aspecto. “Ella fue la primera de las famosas en llegar a nuestro centro. En ese momento tenía 28 años, Después, a lo largo de los años, nos hicimos amigas. También en esos primeros años fue paciente mía una maquilladora de Polka que tenía la piel espectacular y muchos le preguntaban dónde se atendía. Fue a través de ella que llegó Carla Peterson y no se fue nunca más. Así se fue corriendo el rumor. Nosotros nunca llamamos a ninguna actriz, todas llegaron por recomendación. Creo que nos buscan porque se sienten identificadas con el trabajo que proponemos: mantenemos los rasgos con mucha naturalidad. La realidad es que todos queremos estar jóvenes y sentirnos bien sin cambiarnos, eso lo logramos y creo que nos buscan por eso, por mantener los rasgos y la naturalidad de los rostros”, dice ella.
Celeste Cid, Violeta Urtizberea, Dolores Fonzi, Esmeralda Mitre, Ricardo Darín, Gloria Carrá, Arnaldo André y otras celebridades son algunos de los que pasaron por la sala de espera de Concepto Estético, el consultorio del matrimonio que acaba de abrir una nueva sede en Pilar. Pero Lilian Demarchi conserva su bajo perfil y naturalidad, tal vez por el tiempo que hace que atiende a las estrellas.
Desarrollo en pandemia: cremas con asesoría personalizada
La pandemia los obligó a reinventarse sobre la marcha y, en el momento del confinamiento estricto de 2020, decidieron comenzar a difundir el trabajo que venían haciendo con una línea propia de cremas dermatológicas. “La línea de cremas la teníamos desarrollada antes de la pandemia, aunque la realidad es que no la habíamos dado a conocer en forma masiva. Nos parecía interesante que el paciente se pudiera ir de la consulta -virtual en ese momento- con un plan de tratamiento y las cremas correspondientes para aplicar en casa. A diferencia de las líneas de venta libre, tiene asesoría puntual. Son cremas dermatológicas, más potentes, tienen principios activos que necesitan seguimiento. Por eso es que también la piel responde más rápido y en quince días ya se pueden apreciar los cambios”, explica Demarchi.
Los especialistas confiesan que fue una experiencia muy enriquecedora poder seleccionar principios activos y concentraciones para llegar al producto que buscaban. “En la cuarentena la propuesta fue un verdadero éxito y, de alguna forma, pudimos volver a las bases: con las consultas no solo asesorábamos sobre los kits de tratamiento adecuados a cada paciente, por edad, necesidad y tipo de piel, sino que además, pudimos enseñar a usar esos productos para potenciar sus efectos”, concluye Sánchez Saizar.
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