El misterio
Un pasaje subterráneo en Moscú
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Por qué serán tan magnéticos los claroscuros. Vean esta imagen: la oscuridad que lo engulle todo, el cuadrilátero de luz, la silueta del hombre que carga una silla. No ocurre nada y ocurre todo. Las líneas rectas, barandas de una escalera apenas intuida. La probable rugosidad de la pared que se observa al fondo. Y el enigma. ¿Estamos viendo el pequeño detalle de alguna mudanza? ¿Quien carga la silla es un operario, un oficinista? La puntillosa composición de la imagen, al borde del trazo abstracto, ¿fue casual? ¿Premeditada? Probablemente la respuesta sea, como todo, ásperamente simple. La escalera emerge de la oscuridad tanto como de un pasaje subterráneo en Moscú. El agitar de la calle es lo que espera al protagonista de esta foto. Pero el misterio, ese que suscita el tajante contraste entre la luz y la sombra, permanece. Un hallazgo estético, un imán para el ojo.









