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En un impulso y sin siquiera ser consciente de sus propios movimientos, Luciana caminó hacia él, lo miró maravillada, le tocó el rostro y lo besó.

Amor y destino: no lo conocía, pero algo la impulsó a caminar hacia él y besarlo

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"La noche está en caída", pensó Luciana de mala gana. Ella, había salido con un gran amigo a pasear por las calles de Palermo y a bailar a un boliche de la zona que le gustaba bastante: un espacio agradable, buena música, y con linda energía entre la gente; un lugar que su compañero, insistentemente, quería abandonar. ¿Por qué será que para ciertas personas quedarse en un único destino no es suficiente? No lo sabía, pero, finalmente, accedió a partir de muy mala gana.

Así llegó, con cierto mal humor, pero dispuesta a no rendirse a la idea de que la velada estuviera concluida. Entonces miró a su alrededor y confirmó lo que temía: definitivamente todo allí dejaba mucho que desear.

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Todo, menos él.

Iluminado

"Cuando lo vi algo increíble sucedió", recuerda Luciana, "De pronto, todo se iluminó. A veces, cuando se lo cuento a mis amigos y parientes, no pueden creer que semejante magia haya sido posible, pero así fue: de él salía una luz que le iluminaba la cara y me iluminó a mí".

En un impulso y sin siquiera ser consciente de sus propios movimientos, Luciana caminó hacia él, lo miró maravillada, le tocó el rostro y lo besó. Después, simplemente se abrazaron. Unos segundos más tarde, él la observó con absoluta tranquilidad y le preguntó: "¿Dónde estuviste todo este tiempo?".

¿Dónde estuviste todo este tiempo?, le preguntó él.
¿Dónde estuviste todo este tiempo?, le preguntó él.
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Esa noche, al separarse, ambos sintieron la sensación extraña de que estaban desencajando un engranaje que solo funciona unido. Demasiado raro, teniendo en cuenta que no se conocían.

Te quiero todos los días

Al día siguiente él, Lucas, no dudó en llamarla, porque cuando se quiere hay ganas y el tiempo es hoy. "Vino a casa y nunca más nos separamos, nos quedamos horas y horas charlando", recuerda Luciana, "Ese día se convirtió en tres días seguidos y, cuando me dijo que tenía que buscar ropa a su casa, me miró y me dijo: quiero vivir con vos. Lo pensé menos de un minuto y guiándome por lo que sentía le dije que sí".

En el nuevo amanecer de sus vidas, después de aquel final feliz, le dieron la bienvenida al tramo más profundo. Juntos, descubrieron una faceta del amor que en el pasado les había sido vedada: escucharse en sus sueños y acompañarse en el crecimiento mutuo.

Cuando se quiere, hay ganas y el tiempo es hoy.
Cuando se quiere, hay ganas y el tiempo es hoy.
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El amor fluye

"Para mí, lo más impresionante de mi historia, fue ese coraje que nos dimos para crecer. Me interioricé en su profesión y descubrí que me apasionaba: quería aprender, dar un salto. Fue así que deje mi trabajo de camarera para aprender el oficio de él, que es programación y diseño de páginas web. Me llena de orgullo"., afirma ella.

Hoy, ya hace 3 años, que Lucas y Luciana fundaron una empresa juntos. Siempre con el amor como base, y colmados de sueños y proyecciones para su futuro, ambos se esfuerzan para que su emprendimiento crezca día a día. "Pero nuestro mayor logro y orgullo es nuestra hija maravillosa llamada Ona", cuenta Luciana profundamente emocionada.

Hoy, ella está convencida de que aquello que le sucedió años atrás en aquel boliche, es un tesoro que le dejó una enseñanza para transmitir: cometemos el error de insistir con amores forzados, cuando este debería ser un sentimiento que fluya natural; "Porque cuando es correcto, se intuye, se siente".

En familia.
En familia.

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"Tuve que esperar 30 años de mi vida para que esto me pasara", revela. "El amor de la vida se distingue; en mi caso, su rostro estaba iluminado cuando lo vi y nos tomó unas horas darnos cuenta definitivamente que queríamos estar juntos para siempre: al día siguiente ya estábamos viviendo juntos. Siendo amante de las películas, puedo decir que hoy miro una de amor profundo y puedo creer en esa magia. Creo en el amor por sobre todas las cosas, creo en todo lo que conquista y creo en su fruto. Por eso siempre les deseo a todos aquellos que sueñan con el amor, que no dejen de confiar y que ojalá encuentren ese ser que les ilumine la vida".

Si querés que la Señorita Heart cuente tu historia de amor en sus columnas, escribile a corazones@lanacion.com.ar