
Con un foco humanitario que prioriza la reinserción, la cárcel, ubicada en una isla escandinava, tiene canchas de tenis, fútbol y equitación; los reclusos pueden surfear, pescar e ir a la playa, viven en cabañas y gozan de esos privilegios a cambio de trabajo
Matías Bianchi
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“Y si creamos una colonia de vacaciones acá, ¿cuál es el problema?”, preguntó Arne Kvernvik Nielsen, gobernador y expsicólogo del presidio de Bastøy. “¿Queremos reducir el riesgo de reincidencia?; porque si no lo hacemos, ¿cuál es el punto del castigo, excepto para aflorar el lado primitivo de la humanidad?”, preguntó.
Por Matías Bianchi

