El valor de lo que está bien hecho

Por Luis J. Grossman
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30 de enero de 2002  

La revista Ingeniería Estructural es una publicación periódica de la Asociación de Ingenieros Estructurales (AIE) que siempre propone temas de gran interés, tanto para ingenieros como para arquitectos.

Ahora, recorrido el número 23 de la revista, encontré un enfoque -dentro de un atractivo sumario- que me indujo a escribir estas reflexiones. Hay un artículo escrito por el ingeniero norteamericano Gary R. Mass (consultor sobre hormigón en Littleton, Colorado) que fue parcialmente adaptado por el ingeniero Raúl Husni y que se titula Cómo construir con calidad .

Aunque el escrito de Mass se concentra en las obras de hormigón, necesitó once páginas para argumentar en torno de las nociones de calidad y las paradojas que en este sentido se advierten en los inicios del siglo XXI. "La tendencia actual en la industria de la construcción es establecer un plan de trabajo con plazos muy reducidos que es contraria al mejor interés de asegurar la calidad de una obra", y agrega que " la tendencia no es hacia la calidad del trabajo , sino que continúa siendo la productividad y el cumplimiento del programa de construcción, a cualquier precio".

No hay etapa en una construcción, a partir del proyecto, que escape al riguroso análisis del autor; éste alude a las especificaciones y planos bien detallados, a los controles de calidad y a los supervisores de obra, pero insiste en que debe contarse con apoyo en el nivel superior de la empresa para así asegurar la calidad . Sin embargo, el ingeniero Mass aclara que, sobre la base de la experiencia recogida, el control de calidad a cargo del contratista debe limitarse a proyectos de tamaño pequeño o mediano, de naturaleza no complicada.

Es curioso este grado de escepticismo en quien actúa en una sociedad notoriamente más avanzada que la nuestra en cuanto a cultura de la calidad y la seguridad. Una actitud que debiera inducirnos a no claudicar (en un momento en el que prevalecen los valores de la velocidad y los costos ) en las exigencias para lograr la máxima calidad.

Además, el editorial de IE alude al gallardo comportamiento estructural de las Torres Gemelas de Nueva York. Otra vez, la calidad.

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