También habrá hambre de techo
Por Luis J. Grossman
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El arquitecto Daniel Carmuega, director de la revista Vivienda, comentaba hace pocas semanas una experiencia devastadora vivida en el municipio de Moreno, cuyos detalles no cabrían en este espacio. Sí puedo reflejar aquí una de las conclusiones: era imperioso lograr que nosotros (los arquitectos) tuviéramos un papel positivo en este drama.
En un campo análogo, LA NACION ha encarado con valentía el tema del hambre, mientras el INTA y las escuelas capacitan para cultivar en huertas y balcones. Por su parte, la FADU-UBA promueve iniciativas para resolver de modo económico y ecológico la construcción en áreas marginales, y la UIA premió este año en Berlín al equipo piloteado por el arquitecto Carlos Levinton por su proyecto Uthopos 2002 , una idea que tiene puntos de contacto con el plan de capacitación del INTA.
El Premio Bienal
Aclaro de inicio que para tratar este tema del Premio Bienal CPAU/SCA (ver más información en esta página) me tocan las generales de la ley, ya que fui jurado en una de las categorías del certamen de este año. Eso no impide que me manifieste arrepentido (porque no examiné en su momento las Bases como debía) y exprese una honda pena por lo acontecido este año, con el rechazo de la mayoría de los trabajos presentados. Durante más de doce años se pedía que los aspirantes estuvieran al día en su registro del CPAU o de la SCA; este año, las bases cambiaron la "o" por la "y", lo que endureció las condiciones en medio de la crisis de casi todos los colegas.
Se limitó así la posibilidad de acceder a ser siquiera evaluado por los jurados, ya que son minoría los asociados a ambas entidades con sus cuotas al día. El resultado se expone en el Museo de Arquitectura Marq y confirma la calidad de nuestra arquitectura, más allá de problemas y crisis del sector que ya abarcan un lustro.
La actitud de las entidades fue honesta y coherente, en eso no hay reproche alguno, ya que se rechazaron entregas de grandes estudios, encabezados incluso por ex dirigentes. Pero esa actitud fue, a mi juicio, inoportuna con relación a la hora que se vive en el país, un momento histórico que originó las acertadas reacciones aludidas al comienzo de esta nota. Porque apenas se comience a mitigar el hambre, lo que intenta la campaña impulsada en estos días, se verá en seguida la gravedad que alcanza el hambre de techo , otro mal hundido en las tripas de la sociedad argentina actual.
Nuestras entidades deben afrontarlo con la solvencia que se les reconoce y la solidez que se les reclama. Por encima de los problemas económicos que soportan, que son muchos.
