Victoria & Albert Museum inaugura diez espectaculares salas

La reforma dedicada al Medioevo y el Renacimiento costó 49,5 millones de dólares y ocupa toda un ala del edificio, en tres niveles
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2 de diciembre de 2009  

LONDRES (EFE).- El museo Victoria & Albert de Londres inaugura este miércoles sus nuevas salas del Medioevo y el Renacimiento, que contienen auténticos tesoros de un fascinante período de la historia del arte y la cultura de Europa que abarca desde el año 300 de nuestra era hasta el siglo XVI.

Tras una reforma que ha costado 33 millones de euros (49,5 millones de dólares), la apertura de las diez salas, que ocupan toda un ala del edificio en tres niveles, representa la culminación de la primera fase de un ambicioso plan de modernización del museo, uno de los más importantes en su género: las artes, incluidas las aplicadas, de todo el mundo.

Los objetos expuestos se han ordenado cronológicamente a la vez que por temas: Religión e Imperios, Auge del Gótico, Vida Aristocrática, Artes e Ideas en el Renacimiento, el Estudio del Sabio, Donatello y su entorno, un Mundo de Mercancías, Lujo y Sociedad, la Ciudad Renacentista y, finalmente, Vivir con el Pasado.

El Victoria & Albert se precia de la más importante colección de escultura del Renacimiento italiano fuera de Italia, incluido un importantísimo grupo de obras del gran Donatello, lo que explica que el museo le dedique toda una sala junto a algunos de sus contemporáneos y continuadores.

Destacan por su belleza un relieve titulado "La Ascensión con Cristo entregando las llaves a San Pedro", la llamada "Chellini Madonna", un exquisito tondo (relieve de forma circular) que regaló el artista a su médico, Giovanni Chellini, ambos de Donatello, y sendas Vírgenes con Niño de Agustino di Duccio y Carlo Crivelli.

Unos maravillosos grupos de "tondi" en terracota vitrificada que muestran las labores propias de los doce meses del año, se exponen de forma que evocan el espacio original para el que fueron creados por Luca della Robbia : el estudio del banquero y mecenas florentino Piero de Medici.

El museo posee también cinco cuadernos de Leonardo da Vinci, tan pequeños que caben en la palma de la mano y que muestran el enorme abanico de sus intereses de sabio renacentista como su fascinación por la naturaleza y sus secretos.

En la sala dedicada al Arte y las Ideas del Renacimiento se puede admirar asimismo un pequeñísimo modelo en cera que creó Miguel Ángel para uno de los famosos esclavos en mármol destinados al sepulcro del Papa Julio II, pieza rarísima dado que el artista destruyó muchos de esos modelos.

Tiene asimismo gran importancia para la historia del arte un retrato de dama de Sandro Botticelli (entre 1470-80) ya que es uno de los primeros ejemplos del retrato de tres cuartos en Italia, a la vez que cabe destacar la energía que transmite el "Jinete que grita", de Andrea Riccio.

Otra sala reúne obras de gran escala que formaron una vez parte de edificios renacentistas, entre ellos iglesias, como la elegante capilla de Santa Chiara, único ejemplo de arquitectura renacentista florentina que puede verse fuera de Italia, o una pieza arquitectónica y escultórica espectacular que separaba el coro de la catedral de San Juan, en la ciudad holandesa de ´s-Hertogenbosch.

Otros objetos entre los muchos destacables como obras maestras del arte medieval son un cofrecillo de Limoges (Francia) del que se dice que guardó en su día las reliquias de santo Tomás Becket, asesinado en 1170, con escenas de su muerte y sepelio, o algunos de los bellísimos vitrales de la capilla de la Sainte-Chapelle y de la abadía parisina de St. Germain.

Parte de un díptico, el llamado "panel Symmachi", un preciso relieve de marfil que muestra a una sacerdotisa de perfil con su joven ayudante ante un altar, documenta la influencia del arte tardorromano en el medieval.

Otra pieza excepcional es la portada de los evangelios de Lorsch (c. 800), una de las mayores portadas de libro en marfil que se conservan de la corte de Carlomagno y que se inspira en relieves bizantinos anteriores.

Algunos de los objetos exhibidos proceden de la importante colección de textiles del museo, y entre ellos cabe destacar los únicos tapices del siglo XV dedicados a escenas de caza que han llegado a nuestros días y el llamado tapiz de Troya por representar escenas de esa guerra.

En el recorrido por las distintas salas, el visitante va encontrándose cruces y estandartes procesionales de distintas épocas, mosaicos bizantinos, capiteles románicos de fantástica ornamentación, delicados objetos con motivos religiosos de marfil o esmalte, cerámicas, ventanas de edificios civiles del románico, armaduras, así como bellísimas esculturas, bajorrelieves y pinturas del mejor Renacimiento.

Y todo ello exhibido con esmero, aprovechando siempre que es posible sin dañar las obras la luz natural cenital, y con un acompañamiento de pantallas digitales que informan sobre las obras, su proceso de producción y la época en la que fueron creadas.

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