
La unidad se renovó en 2025 con varios cambios que priorizaron la aerodinámica, refrigeración y rendimiento
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En 2025, Toyota presentó la evolucón del GR Yaris. La cita fue en San Nicolás, provincia de Buenos Aires, donde se pudo estar tras el volante del vehículo durante unas curvas del autódromo de la localidad.
La imagen que había quedado en aquel entonces era que los cambios le sentaban muy bien a uno de los pocos hot hatch que se venden en la Argentina.
Tiempo después, LA NACION pudo evaluar durante una semana a la opción manual de este vehículo y, si bien es un auto concebido para la alta velocidad, tiene credenciales para que cualquiera lo considere como alternativa en su garage.
Acorde a lo que explicó la marca en su momento, para las modificaciones se tuvo muy en cuenta la opinión de los usuarios. Tanto el equipo de Gazoo Racing, la división deportiva de la automotriz, como la experiencia ganada por quienes lo usan en la diaria permitieron mejorarlo respecto a su versión anterior.

Por ejemplo, el exterior adoptó líneas más musculosas y definidas y dejó atrás los trazos de estilo más redondeado que tenía en la anterior generación. La toma de aire también se modificó, ahora complementada con dos entradas adicionales. Esto permite mejorar tanto la refrigeración del motor como la aerodinámica.
La firma lumínica tanto trasera como delantera se modificó para acentuar la agresividad del pequeño hatchback. El equipamiento lo completan un alerón trasero, capot, puertas y tapa del baúl de aluminio, techo de fibra de carbono, dobe salida de escape y todo el apartado lumínico de LED.

En el interior, el diseño también se repensó. El habitáculo ahora está orientado totalmente hacia el conductor, cosa que permite tener información y comandos cercanos y pudiendo hacer uso de ellos de manera rápida sin perder de vista el camino. Una función más que necesaria cuando se maneja en pista.
A eso se suma la tecnología, con una pantalla de 12,3″ compatible con Android Auto (únicamente USB) y Apple CarPlay (este sí, de manera inalámbrica). Tiene encendido por botón, freno de mano manual, pedalera deportiva de aluminio, volante calefaccionado revestido en cuero y también calefacción en los asientos.

Si bien no destaca por su lujo y diseño, sí tiene algunos detalles interesantes que suman a la experiencia como los detalles rojos en las costuras, el cinturón del mismo color y los emblemas de Gazoo Racing. Completa el apartado de diseño un sistema de audio JBL de ocho parlantes y subwoofer.
Hablemos de mecánica
Se podría seguir enumerando los detalles de los asientos, la funcionalidad de la pantalla o cómo cambió el diseño en relación a la versión anterior. Sin embargo, lo verdaderamente destacado de este auto es la motorización.
Es que se trata de uno de los pocos hot hatch que se venden en la Argentina y el GR Yaris hace gala de ello. Ambas alternativas equipan un motor 1.6L turbo de tres cilindros que entrega 300 CV de potencia máxima a 6500rpm y 400Nm de torque entre las 3250 y 4600rpm.
La opción evaluada por este medio llega con una transmisión manual de seis velocidades, tracción GR-Four y un diferencial central de respuesta rápida y unos delantero y trasero tipo Torsen.

Acelera de 0 a 100km/h en 5,2 segundos y tiene una velocidad máxima limitada electrónicamente de 230 km/h. Tiene, naturalmente, tres modos de conducción: Eco, Normal y Sport. Sus dimensiones son: 3,995mm de largo; 1,805mm de ancho; 1,455mm de alto y 2,560mm de distancia entre ejes. Pesa 1305kg y tiene un tanque de combustible de 50 litros de capacidad.
Habiendo remarcado sus puntos más fuertes, lo que verdaderamente importa es el comportamiento. Por un lado, hay que agradecer que todavía existan opciones de manejo manual en un mundo donde incluso los deportivos viraron por completo a lo automático.
La caja de sexta se comporta de gran manera cuando se busca un manejo tranquilo así como cuando se busca la deportividad, velocidad y competencia. Si se quisiera usar este auto para todos los días, el comportamiento sería más que correcto. Trabaja bien en ciudad, en autopista y ruta. La performance está muy cuidada y, de paso, se despiertan varias miradas cuando el motor suena en las esquinas.
Pero manejar un GR Yaris únicamente en la ciudad es como tener a un cóndor enjaulado. Es un auto que nació para ser manejado en circuitos, exigido en cada detalle. Los cambios que trabajó el equipo de Toyota GR se sienten cuando se dan varias vueltas en un autódromo. Es recién ahí donde se nota el cambio aerodinámico, la refrigeración y el funcionamiento de la transmisión, ya sea la manual como la automática (que es de ocho relaciones).
Si bien es posible usarlo para la diaria (de hecho, le sobran capacidades para que así sea), todas sus transformaciones (muy bien logradas) se ven cuando se pisa a fondo en una recta.
En definitiva, es una opción que evolucionó muy bien y que sigue siendo elegida para las competencias locales como entre los entusiastas de la velocidad que buscan sumar figuritas en su colección.
Además, está altamente equipado en seguridad, una insignia ya de Toyota en sus modelos. Tiene el paquete de Toyota Safety Sense de asistencias a la conducción (sistema de alerta de cambio de carril, control crucero adaptativo, sistema de precolisión frontal, etc.) además del control de estabilidad, tracción, ABS, sistema de arranque en pendientes y dos airbags frontales.
Su precio, US$70.000.




