
El icónico deportivo permaneció más de tres décadas guardado y sólo anotaba 69 km recorridos: pese a ello el piloto optó por una restauración integral en Ferrari Classiche
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Más de 30 años guardado en un garaje y apenas 69 kilómetros en el odómetro. Así pasó gran parte de su vida el exclusivo Ferrari F40 de 1991 que acaba de sumar Lewis Hamilton a su colección. En ese contexto, el piloto británico compartió ahora en redes sociales un video de ocho minutos que muestra el proceso para rescatar el deportivo y devolverlo a su estado original.
Para Hamilton, conseguir este ejemplar significó cumplir un sueño de la infancia. Durante la grabación, el británico reflexionó sobre la historia del equipo y recordó a leyendas como Ayrton Senna, señalando lo increíble que habría sido verlo pilotar para la escudería de Maranello.
El exclusivo Cavallino Rampante fue llevado a las instalaciones de Ferrari Classiche, en Maranello, Italia, donde especialistas de la marca realizaron una inspección completa y una restauración mecánica para devolver el ejemplar a las condiciones en que salió de fábrica. El anterior propietario había conducido el vehículo hasta su casa después de comprarlo nuevo, pero luego lo dejó estacionado y prácticamente no volvió a utilizarlo. Pese a su poco uso, debido al prolongado período de inactividad, los técnicos de Ferrari desmontaron el motor V8 biturbo de 2,9 litros, que desarrolla 478 CV, para someterlo a una revisión exhaustiva.
Durante el procedimiento apareció un detalle que llamó la atención de Hamilton: el bloque llevaba grabada la inscripción “Engine No. 44”, el mismo número que utiliza el británico en la Fórmula 1 desde 2014. Según el piloto, el automóvil necesitó sorprendentemente pocas piezas nuevas, considerando el tiempo que pasó guardado. No obstante, optó por una restauración integral tras haber dudado si mantener la pátina original —la cual conservaba hasta insectos fosilizados de décadas en el habitáculo— o dejarlo totalmente impecable para exhibirlo en Monza.
El registro audiovisual concluye con el primer arranque del F40 restaurado, que vuelve a funcionar después de aproximadamente 30 años prácticamente en silencio.

Posteriormente, Hamilton exhibió el deportivo durante el Gran Premio de Italia de 2026, disputado en Monza, con una placa que lleva su característico número 44. Tras maravillarse con el resultado y destacar elementos como el sistema de escape, aclaró que prevé sumarle como máximo uno o dos kilómetros para preservar intacto su bajísimo kilometraje.
“Probablemente sea uno de los ejemplares supervivientes más cercanos al estado de fábrica”, afirmó el piloto sobre el modelo, uno de los deportivos más emblemáticos de la historia de Ferrari y el último aprobado personalmente por Enzo Ferrari antes de su fallecimiento.



