La Ciudad prohibió la exhibición de animales en vidrieras

En la ciudad no se podrán exhibir animales en vidrieras
En la ciudad no se podrán exhibir animales en vidrieras
Daiana Zunino
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5 de septiembre de 2019  • 15:01

Con la intención de prevenir el maltrato animal y las compras irresponsables, la Ciudad prohibió este jueves la exhibición de animales vivos -tales como perros, gatos, conejos, cobayos y otros- en las vidrieras o escaparates de veterinarias, petshops y cualquier otro local que se dedique a su comercialización.

La medida fue aprobada por la Legislatura porteña y limita la exposición de los animales "con fines de compra, venta u ofrecimiento a título gratuito, o por mera publicidad, en forma permanente o temporal y se encontraren estos sueltos, dentro de jaulas, caniles o cualquier otra forma de contención". Sin embargo, permite que sean exhibidos en el interior de estos comercios, tomando los recaudos necesarios para que no sean vistos desde la vía pública y garantizando buenas condiciones de sanidad, alimentación, higiene y ventilación.

Maximiliano Ferraro, diputado de Vamos Juntos y uno de los autores de la norma, explicó que se trata "de un paso más en la defensa de los derechos de los animales" y remarcó que "tiene como uno de sus ejes principales evitar la compra impulsiva, compulsiva y compasiva; esta última podría considerarse una tendencia, ya que muchas personas compran animales con la intención de 'sacarlo de la jaula'".

"Es nuestro deber como legisladores garantizarles un nivel adecuado de protección con vistas a resguardar su integridad y bienestar. Es por ello que distintos estados y ciudades se han volcado en estos últimos años hacia la sanción de regulaciones tendientes no solamente a preservar la calidad de vida animal, sino también a concientizar y alertar acerca de las condiciones de vulnerabilidad a las que se ven sometidos", completó.

Con el propósito del efectivo cumplimiento de la ley, la Legislatura estableció multas que oscilan entre los $6420 y $21.000 -es decir, entre 300 y 1000 unidades fijas- para aquellos comercios que no se adecuen a la norma. Se les otorgará un plazo de 12 meses para acondicionar las instalaciones; durante ese tiempo, no se les impondrán las sanciones previstas.

La presidenta de la Fundación para la Defensa y el Control del Animal Comunitario (Fundaco), Graciela Finoli, indicó que la ley "ayuda para evitar la compra compulsiva de los animales pero no ayuda a evitar la superpoblación de perro y gatos que es un problema en la ciudad y en todo el país" y remarcó que "había muchas denuncias en cuanto a las condiciones en las que se exhibían los animales, especialmente en verano porque se veían expuestos a las altas temperaturas que encima se veían ampliadas por el vidrio".

"Es una medida más que está buena pero los animalistas sabemos que es insuficiente", completó.

Por su parte, Victoria González Silvano, docente titular de la la materia de Derecho Animal de la UBA, advirtió que "los animales que están encerrados en jaulas crean lo que se llama estereotipia, desarrollan trastornos obsesivos compulsivos como lamerse todo el tiempo o la pérdida de pelo" y sentenció: "Este es el primer paso que hay que dar, obligatoriamente, para poder atender a la prohibición de la venta de animales".

La médica veterinaria especialista en etología (comportamiento animal) clínica, Silvia Vai, ahondó en los perjuicios de la vida en jaula y priorizó el bienestar animal al impacto económico que pueda tener la ley. "Hay que diferenciar lo que es una veterinaria de un petshop. Las veterinarias trabajan en lo que es la clínica del paciente y la venta de productos de farmacia, mientras que los segundos venden juguetes y otros tipos de objetos. Quizá a los segundos los afecte más económicamente, pero no importa porque trabajan en detrimento del desarrollo conductual", dijo.

Vai, integrante de la Comisión de Especialistas en Pequeños Animales del Consejo Profesional de Médicos Veterinarios, precisó que "la exposición de los animales en vidriera es dañina porque están en recintos limitados en espacio, no pueden alejarse de aquellos estímulos que les generan un conflicto o temor y está obligado a aceptar el contacto con otros; a esto se le suma la cantidad de animales que haya en el mismo lugar, este hacinamiento complica y sobretodo en una etapa tan importante del desarrollo conductual como son los primeros cuatro meses de vida. Si tenemos en cuenta que esos animales van a vivir con familias, un mal desarrollo conductual trae miedo y agresión, por lo que podría provocar que ese animal termine siendo abandonado. Con esta ley, se evitarían situaciones de este estilo", sentenció.

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