Quejas y mal humor en un día con más de 120 vuelos afectados

Hubo largas filas en Aeroparque por las cancelaciones y reprogramaciones de vuelos
Hubo largas filas en Aeroparque por las cancelaciones y reprogramaciones de vuelos Crédito: Ignacio Sánchez
En Aeroparque y Ezeiza, se suspendieron los servicios de rampa por la actividad eléctrica; muchos aviones fueron derivados a la terminal de Rosario
Alejandro Horvat
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13 de octubre de 2019  

En el mediodía de ayer era difícil caminar por el hall principal del Aeroparque Jorge Newbery; algo similar sucedía en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza. Las pantallas que mostraban el estado de los vuelos captaban la atención de los pasajeros varados a causa de las fuertes tormentas que afectaron varios puntos del país. Cada uno esperaba que su destino no estuviera titilando en rojo y con la leyenda "cancelado".

En Aeroparque, de los 95 vuelos programados hubo 35 partidas canceladas y 40 demoradas. En cuanto a los arribos, 12 fueron cancelados y dos desviados, mientras que en Ezeiza se cancelaron 18 vuelos y seis fueron desviados. En el Aeropuerto de El Palomar, los 11 vuelos programados tuvieron demoras, pero no cancelaciones. En total, en las tres terminales áreas fueron 124 los vuelos afectados, entre cancelaciones, demoras y reprogramaciones.

Un caso que muestra la odisea que vivieron los pasajeros fue el de Astrid Pikielny, que es periodista y escribe en LA NACION. Su vuelo de Aerolíneas Argentinas salió el viernes de Roma a las 19.30, hora italiana, y debería haber llegado a Ezeiza antes de las cinco de la mañana de ayer, hora local. Sin embargo, por las malas condiciones del tiempo y las idas y venidas de la nave, los pasajeros recién pudieron descender del avión pasadas las 13, y lo hicieron, además, en el Aeropuerto de Rosario. Si se considera que las 19.30 de Roma son las 14.30 de la Argentina, los pasajeros habían pasado casi un día arriba del avión.

"Llegamos a las cinco menos cuarto de la mañana a Rosario y estuvimos dentro del avión hasta las 9.30, casi cinco horas. Todo ese tiempo encerrados en el avión esperando a ver qué pasaba, sin poder bajar, sin comer ni nada. Decidieron volver a salir para Ezeiza a las 10 de la mañana. Para nada. Estuvieron una hora y media sobrevolando la zona, pero no llegaron a acercarse al aeropuerto. La explicación de los pilotos fue que de Aeropuertos Argentina 2000 les avisaron tarde que no había lugar para bajar y estacionar el avión", relató Pikielny, que se quedó en la ciudad santafesina a la espera de la reprogramación del vuelo a Buenos Aires.

Voceros de Aerolíneas Argentinas explicaron que en estos casos los aeropuertos abren y cierran de manera "intermitente". Lo que sucedió en este caso fue que "en un momento se despega porque parece que se puede aterrizar y luego se vuelve a cerrar".

Una situación similar, aunque un poco menos tortuosa, fue la que atravesó Ignacio Peña, de 31 años. Su vuelo salió desde Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, con destino a Ezeiza, pero terminó aterrizando en Córdoba. "Por las tormentas nos desviaron el vuelo hacia Rosario. Cuando llegamos ahí, no pudimos aterrizar porque el aeropuerto estaba colapsado. Entonces el capitán nos dijo que íbamos a ir a Córdoba para cargar combustible. Ahora son las 17 y nos autorizaron para salir dentro de media hora hacia Ezeiza. Yo debía llegar a Buenos Aires a las 13.40, pero vamos a arribar pasadas las 18", dijo Peña, que venía en un vuelo de la aerolínea Boliviana de Aviación.

Razones

Ayer rigió una alerta por fuertes tormentas eléctricas, lluvias intensas y caída de granizo para la ciudad de Buenos Aires y el norte bonaerense. También afectaron el sur y centro de Córdoba, Entre Ríos y Santa Fe. El Aeropuerto de Ezeiza, El Palomar y Aeroparque estuvieron en alerta roja.

Los vuelos no podían despegar porque, por el protocolo de seguridad, se suspendieron los servicios de rampa por la intensa actividad eléctrica.

En Aeroparque también se vivía un clima de tensión. Muchos pasajeros, al darse cuenta de que su vuelo no iba a salir, se sumaban a una larga fila que empezaba en unos mostradores, donde los empleados de cada aerolínea le daban a cada uno algún tipo de opción para reprogramar el viaje.

"Tenía un vuelo a Resistencia, Chaco, a las nueve de la mañana, o sea que estoy acá desde las siete y ya son las 14. Me dijeron que lo van a reprogramar y estoy haciendo esta fila inmensa para ver qué solución nos dan", dijo María del Carmen Ramos, de 67 años, que estaba ayer en Aeroparque.

"Nosotros vamos a ir a jugar un torneo de futsal a Ushuaia contra equipos de todo el país y ahora no sabemos si se va a jugar", dijo Mariela Regalbuto, de 43 años, miembro del equipo de Buenos Aires.

Con la colaboración de Germán Wille

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