De ilusiones, magos y mercaderes

Por Silvia Garsd Especial para LA NACION
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8 de mayo de 2003  

Que yo sepa, no son los gorgojos los que curarán el cáncer: no están indicados por los médicos ni por los que trabajan en la investigación científica.

Llevo 30 años en el hospital Ramos Mejía, 20 con enfermos oncológicos y 10 con los grupos de Apostar a la Vida, por donde pasaron por lo menos 22.000 pacientes.

He visto casos desesperantes. Familiares o enfermos buscando recursos mágicos en el momento del diagnóstico o cuando el problema está avanzado, y lo que correspondería en realidad sería blanquear las cosas y luchar por la vida, con la tranquilidad que dan el buen vivir y el bien hecho.

Desde ningún punto de vista aconsejo estos tratamientos, que son muy "costosos", pero no en el nivel económico. Además, me parece impresionante y cruel tener que comer los bichos vivos; me recuerda a esos manoseos de personajes que realizaban operaciones astrales y simulaban operar a los pacientes, haciendo explotar vísceras de pollo.

Claro, como la gente se aferra a cualquier cosa con tal de y cree, quizás este recurso u otro favorezcan temporariamente su sistema inmunológico. Pero si se abandona el único tratamiento probado (el de la medicina tradicional), la enfermedad regresa en forma inevitable. Y con eso la depresión, muy difícil de enfrentar cuando hay cáncer.

En Apostar a la Vida potenciamos las propias defensas desde la vida, no desde lo mágico. La Fundación Avanzar, que distribuye los gorgojos, me parece tragicómica. ¿Qué intereses tiene?

No digo que todos los tipos de cáncer se curen, pero sí que la gente no recurra a estos ventajeros, a quienes no les importa la salud.

Y al padre Matiassi le recomiendo que se ocupe del alma.

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