Dura controversia sobre la clonación
Los planes de Antinori, Zavos y Boissellier no fueron bien recibidos por los científicos
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WASHINGTON- El ginecólogo italiano Severino Antinori y su colega estadounidense Panayiotis Zavos presentaron ayer en Washington, Estados Unidos, sus planes para comenzar a clonar seres humanos en noviembre. Sólo recibieron risas por parte de los investigadores la Academia Nacional de Ciencias (NAS) de ese país.
Si bien Antinori y Zavos habían prometido ante la NAS poner sobre la mesa todos los detalles de su programa de clonación, no pudieron presentar cifras ni datos sobre sus experimentos. "Hasta ahora no hemos creado un solo clon humano", admitió Zavos. Sus afirmaciones fueron repetidamente seguidas de risas por parte del auditorio.
Sólo Brigitte Boissellier, directora científica de Clonaids (una empresa de la secta de los Raelianos que creen en los extraterrestres y prometen a parejas estériles clonar bebés a cambio de 200.000 dólares por adelantado), dio detalles científicos de su trabajo ante las preguntas formuladas por los expertos.
La semana pasada, la Cámara de Representantes de los EstadosUnidos aprobó formalmente la prohibición de la clonación humana en ese país.
"Ladies and gentlemen"
Iam Wilmut, el padre de Dolly la primer oveja clonada y un decidido detractor de la clonación de seres humanos, se quedó ayer atónito en la Academia Nacional de Ciencias de Washington cuando vio que decenas de periodistas con cámaras de TV, focos y toda la parafernalia de la comunicación le ignoraban para perseguir por los pasillos a Antinori, que se deshacía en aspavientos, pero no respondía a las preguntas de "¿cuándo?","¿cómo?", "¿dónde?" de los reporteros.
A la una en punto, el especialista en fisiopatología reproductiva comenzó su anhelada disertación con un grandilocuente "ladies and gentlemen" y, a partir a ahí, ya nadie entendió nada.
La NAS, una organización integrada por renombrados especialistas, había invitado a los tres científicos considerados marginales –criticados por sus colegas, la Iglesia y políticos– para que informasen sobre el estado actual de su tecnología médica.
La Academia publicará en septiembre un informe sobre las ventajas y las desventajas de la clonación, que será presentada al Congreso estadounidense antes de tomar una decisión definitiva sobre una posible prohibición de la clonación.
Antinori y Zavos ya habían anunciado con anterioridad que iban a comenzar a clonar los primeros embriones humanos en noviembre y que ya en 2002 contarían con el primer bebé clonado del mundo. Según explicó Zavos, su técnica consiste en transferir el ADN de la personas a clonar en óvulos no fecundados para crear embriones que luego serán introducidos en el útero de una mujer.
El experto en clonación germano-estadounidense Rudolph Jaenisch advirtió hoy a la NAS en Washington de la imposibilidad de obtener clones humanos perfectos.
"Por el momento no es posible desarrollar individuos normales a partir de embriones clonados", dijo Jaenisch ante el comité de la NAS. El investigador, de 59 años, había advertido recientemente en la revista científica "Science" que los animales clonados son a menudo anormales aunque externamente parezcan sanos.
Wilmut, por su parte, hizo referencia a la alta tasa de mortalidad que se registra en el clonado de animales. Más del 90 por ciento de los embriones clonados mueren, según Wilmut, en el útero o poco después de nacer.
Vuelta a la Edad Media
Antinori y Zavos habían declarado ante el plenario que su equipo colaboraba con 200 parejas estériles. Su objetivo es ayudarlas a hacer realidad el deseo de un hijo, dijeron. El ginecólogo italiano pretende extraer células de la mano de hombres estériles y clonar niños con ayuda de esa información genética, según el método usado para crear la oveja Dolly.
Dado que son cada vez más los países que prohíben la clonación de embriones humanos, Antinori considera llevar a cabo sus experimentos en un barco en aguas internacionales. El médico italiano se especializó anteriormente en métodos de fecundación asistida para mujeres menopáusicas. Con su ayuda, una italiana de 63 años pudo traer al mundo a un niño sano, y una londinense llegó a tener mellizos.
"Si no se permite la clonación –ha dicho Antinori, profesor de Fisiopatología Reproductiva de la Universidad de Roma– será como volver a la Edad Media".



