El dueño del telescopio Hubble
Duccio Macchetto es su director científico; se formó en Córdoba Nació en Italia, pero cursó la primaria, la secundaria y la universidad en esta provincia Dice que el telescopio orbital provocó una verdadera revolución en la astronomía
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FALDA DEL CARMEN.- Duccio Macchetto parece italiano, pero habla como un argentino: es que, llegado al país a los seis años y medio, estudió matemática, física y astronomía en la Universidad de Córdoba. "Soy cordobés de alma", sonríe.
Macchetto, que esta semana participó del Taller de Ciencias Espaciales que albergó la Conae, se recibió un 23 de diciembre en una colación especial porque tenía que llegar a Italia antes del 30 para no perder el año académico. Allí, comenzó a realizar investigaciones espaciales mientras hacía su doctorado y ya nunca más las abandonó. Empezó construyendo pequeños experimentos para cohetes, siguió diseñando algunos de los primeros experimentos del mundo que intentaban estudiar las estrellas fuera de la atmósfera y llegó al Hubble cuando el proyecto estaba en sus inicios. Hoy, es el responsable científico del telescopio que ofreció a la humanidad algunas de las imágenes más asombrosas y poéticas del cosmos.
-Doctor Macchetto, ¿cómo se deciden las observaciones del Hubble?
-Los criterios son muy claros y se dan a conocer anualmente. El primero, es que el trabajo tiene que ser una muestra de ciencia excelente, porque tenemos pedidos de observación que son ocho o nueve veces mayores que el tiempo de observación disponible. Es decir, que el 80 o 90% de los pedidos son denegados.
-¿Se calculó cuánto cuesta cada una de esas imágenes?
-Es difícil responder, porque son de muchos tipos; algunas pueden hacerse en una órbita y otras requieren ocho días de registros. Pero le puedo dar una idea de lo que cuesta operar el Hubble por año: 200 millones de dólares. Con ese presupuesto, obtenemos alrededor de 10.000 imágenes y espectros. Esta cifra incluye también lo que invertimos en construir nuevos instrumentos, mantener al aparato en órbita, y enviar a los astronautas para que hagan tareas de mantenimiento y el telescopio esté dotado siempre con lo mejor de la tecnología actual. Además, dentro de ese costo, se les dan a los investigadores de los Estados Unidos 20 millones de dólares por año para que no sólo tengan tiempo de observación, sino que también paguen a sus estudiantes, sus máquinas, los costos de publicación de los resultados... Es un monto superior a lo que invierte la National Science Foundation para toda la astronomía de tierra.
-¿Y cómo se opera?
-Contamos con un equipo de 500 personas que trabajan en nuestro centro científico y de control, en Baltimore. Cada propuesta seleccionada debe adjuntar una lista detallada de objetos de interés, y con qué instrumentos se van a observar. Todo esto se pone dentro de un software que nosotros mismos hemos desarrollado y que optimiza la utilización del telescopio y de los instrumentos, porque no se pueden prender y apagar en un segundo. De ese modo, optimizamos la secuencia de observaciones que se hacen durante el año y no perdemos nada del tiempo útil del telescopio. Una vez por semana enviamos al telescopio las órdenes de hacia dónde tiene que apuntar, qué instrumentos encender, cuándo, y así el telescopio puede operar de forma autónoma durante una semana. Y tres veces por día nos envía los datos.
-¿Se puede hablar de un antes y un después del Hubble?
-Sí, científicamente lo que hemos aprendido a través del Hubble ha revolucionado casi todo lo que habíamos aprendido. Lo construimos con la idea de que teníamos que responder un cierto número de preguntas... y pudimos hacerlo.
Top ten
- Según el doctor Macchetto, la mitad de los objetivos científicos del telescopio espacial Hubble surgieron a medida que se iban descubriendo nuevas maravillas del universo. En el top ten incluyó: "Fotografiamos las regiones más lejanas del cosmos, descubrimos que hay agujeros negros en el centro de las galaxias y pudimos medir cuál es la velocidad de expansión del universo".



