El embarazo produce alto estrés emocional
El asesoramiento psicológico es tan importante como el médico, ya que se trata de una etapa que propone numerosos desafíos
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La confirmación médica de un embarazo no sólo implica emoción y alegría, sino que también llega una vez que un sinfín de transformaciones se han desatado dentro de una mujer. Sin embargo, esas modificaciones no son sólo físicas: son también psicológicas.
"El embarazo produce un alto estrés emocional", asegura la licenciada Silvia Di Biasi, docente de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires. Junto con la licenciada Mirta Videla, Di Biasi dirige el Departamento de Psicología Perinatal e Infantil de la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires (APBA).
"El embarazo es un cambio biológico, psicológico, social y familiar... Y cada pareja lo vive como puede", agrega Videla, , autora de Maternidad, mito y realidad (Nueva Visión, 1974) y Parir y nacer en el hospital (1994), entre muchos otros libros.
Para reducir la tensión que produce el impacto emocional generado por las transformaciones que se suceden en las futuras mamás y que los varones contemplan, ambas especialistas proponen la preparación intedisciplinaria e integral de la pareja para enfrentar la maternidad y la paternidad.
Según ellas, esa preparación mediante la información no sólo mejora el curso del embarazo, sino que facilita el tránsito de la mujer por momentos de depresión que pueden aumentar en el posparto y podría complicar el normal desarrollo del bebe.
"El embarazo debe asistirse desde una convergencia de saberes, ya que deben quedar cubiertos los aspectos médicos, psicológicos, obstétricos y ginecológicos, porque la relación de pareja no termina con el nacimiento de un hijo", sostiene Di Biasi.
Y la prevención y el trabajo en equipo entre el obstetra, el neonatólogo, el pediatra y el psicólogo son los dos objetivos que la APBA se ha propuesto lograr para mejorar la contención de la pareja para que el embarazo llegue a buen término clínico y psicológico.
"Muchas mujeres están sujetas a los mitos de la maternidad y por eso limitan sus movimientos, su sexualidad y su alimentación durante el embarazo", explica Videla, quien pasado mañana presidirá las Jornadas Interdisciplinarias "El parto y el nacimiento", que organiza la APBA (Informes: (011-4342-0562).
Para echar por tierra las dudas y los temores, en especial en las parejas primerizas , nada mejor que conocer los síntomas para estar preparados.
El embarazo, explica Videla, tiene tres etapas. "En el primer trimestre, la mujer transita por una crisis corporal: sabe que está embarazada, pero aún no siente al bebe; se retrae sobre sí, se siente cansada y nacen los celos del esposo. [Entre el cuarto y el sexto mes], "hay una conexión mayor con la realidad del ambiente que la rodea y siente el orgullo del embarazo, si fue deseado, o, de lo contrario, la vergüenza."
En los últimos tres meses, el eje es el parto. "La mujer se conecta con el bebe, consolida la identificación con su madre y la pareja se preocupa por cómo será el parto -señala Videla-. Mientras más informados estén los dos, menos preocupación tendrán."
Entre los consejos que Videla acepta dar a los futuros padres -"porque son los fundamentales"- , para reducir el impacto del cambio que significa la llegada de un hijo, están los de informarse, desarrollar la tolerancia en la pareja y conciliar con los futuros abuelos, "que deberán aceptar que serán abuelos y no padres".
Psicoprofilaxis
Para ayudar a la pareja a disfrutar el embarazo y la llegada del bebe al hogar, existe la psicoprofilaxis del parto.
"Antes tenía que ver con la analgesia, pero hoy implica una preparación integral -explica Di Biasi-. Pensar que la psicoprofilaxis es dar una clase del aparato reproductor femenino y masculino no sirve. Hay que crear espacios para que la pareja exprese qué le pasa y cómo prepara esa anidación orgánica y psíquica del bebe."
Esa preparación incluye, en especial, la contención en temas tan diversos como las relaciones sexuales en el posparto, la cuestión del espacio para el niño en la casa, la depresión materna (ver aparte) o los duelos que sufre la mujer luego de parir. "De un día para el otro pierde el rol de embarazada que tenía: la mirada de los otros deja de estar centrada en ella y el foco se corre al recién nacido", asegura la psicóloga.
Lo mismo ocurre con el flamante padre, que vive un corrimiento de su propia subjetividad cuando el bebe es un varón. "En ese contexto se juega hasta la elección del nombre del hijo", pone como ejemplo Di Biasi. También, explica, la mujer pierde cierto esquema corporal: "Se adaptó a llevar una criatura durante nueve meses, pero luego del parto no tiene ni el cuerpo del embarazo ni el que tenía antes -dice-. Y se suman nuevas transformaciones físicas en el parto que debe aceptar fisiológicamente".
Para Di Biasi, el parto es un "corte abrupto" y, por eso, la pareja debe tomar en cuenta cómo llegar a él. "Nadie nace sabiendo cómo ser padre -opina Videla-. Cada uno hace lo que puede, como mejor puede, a partir de ir ensayando caminos y aprendiendo a mejorarlos."



