Pappo llegó a casa
1 minuto de lectura'
"Lo encontramos en el Jardín Botánico abandonado y nos partió el alma. Ya estaba instalada en la familia la idea de adoptar otro gato --ya tenemos otros dos adultos- y decidimos llevarlo a casa", cuenta Gerardo, que desde hace 12 días comparte con los demás integrantes de su familia los cuidados de Pappo, un cachorrito de no muchos más días de vida.
Cada dos horas, Pappo debe tomar de una mamadera una mezcla de leche maternizada, limón, manteca y crema, destinada a estimular su crecimiento. Todos participan de éste y los otros cuidados. "Miranda y Valentín están ahí, se encargan, está bueno; ellos tienen una noción de lo que es un bebe sin haber tenido un hermanito chiquito", dice Gerardo, al referirse a sus hijos.
"A los chicos una mascota les permite aprender a cuidar y a educar a otro, y las responsabilidades que esto implica", afirma el médico psiquiatra Francisco Doria Medina. "El afecto, el cuidado, el juego yla decodificación de otro ser vivo y ligado a la naturaleza son los beneficios que aporta el acercamiento entre las personas y los animales", agrega su colega, la doctora Liliana Fernández.
Miranda y Valentín aprendieron los cuidados de una mascota con Emme y Toto, los dos gatos adultos de la familia. "Empezamos con hámsteres y peces, pero ellos pedían a gritos una mascota con más interacción; decidimos probar con gatos, y chicos y gatos se adaptaron perfectamente -asegura Gerardo-. Esta es una experiencia nueva, porque Pappo es un gato que no se destetó y todavía necesitaría a su madre. Es apostar fuerte en la crianza de una mascota recién nacida sin su madre biológica."



