También las ciudades mayas tenían suburbios
Fueron hallados tras excavar los alrededores de un palacio
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NUEVA YORK (The New York Times).- Los antiguos mayas de América Central aparentemente habrían tenido en sus ciudades una versión propia de las áreas suburbanas de las ciudades modernas. Un grupo de arqueólogos ha desenterrado en las ruinas de la ciudad maya de Caracol, en Belice, una suerte de zona suburbana.
Los estudios de los doctores Diane Z. Chase y Arlen F. Chase, arqueólogos de la Universidad de Florida Central, en Orlando, Estados Unidos, confirman que, rodeando los grandes palacios que eran el centro de Caracol, existían asentamientos abarrotados de talleres y viviendas modestas de construcción pobre. Los investigadores equiparan esto a los barrios y zonas industriales que rodean los centros de las ciudades modernas.
Pero cuando los arqueólogos investigaron los terrenos aledaños se encontraron, para su sorpresa, con evidencias de una mayor extensión urbana de Caracol. Había suburbios de casas más importantes en medio de campos en terraza y reservas de agua. Aquí y allá había mercados y edificios administrativos en torno de plazas abiertas, que los arqueólogos sostienen que eran similares a los actuales centros comerciales.
"Tanto la centralización comercial como la suburbanización de la sociedad moderna parecen reflejarse en los datos de Caracol -informaron los investigadores en una conferencia de antropólogos, en España-. Son llamativas las similitudes en los patrones de crecimiento de las formas urbanas antiguas de los mayas y las contemporáneas y sugieren que en el pasado pueden haber operado estímulos sociales similares."
Teoría en revisión
Los Chase, marido y mujer, han pasado 16 años estudiando en equipo la zona de Caracol. En trabajos anteriores, ya habían cuestionado la opinión generalizada de que los mayas tenían una estructura social simple e invariable, dividida entre los gobernantes y nobles y la multitud de campesinos pobres. En las tumbas y otras ruinas de Caracol encontraron evidencias de una clase media en expansión en las ciudades.
Los descubrimientos cuestionan otra idea: la de que los mayas organizaban sus ciudades de modo que los más ricos vivían en el centro y los más pobres, extramuros. Este modelo tradicional surgía de la etnohistoria escrita en el siglo XVI por Diego de Landa, un obispo español.
Para el doctor Arthur Demarest, arqueólogo de la Universidad Vanderbilt, de Nashville, "las partes dispersas de Caracol parecen más integradas económicamente que las de la mayoría de los centros mayas".
Las evidencias arqueológicas indican que la zona de Caracol estuvo habitada desde el 600 a.C. hasta el 1050 d.C., período que incluye el predominio de la civilización maya. La ciudad alcanzó su punto más alto en las tierras bajas del Sur entre el 560 y el 680 de nuestra era, cuando su población puede haber alcanzado los 140.000 habitantes. Soli Tikal, en Guatemala, y Calakmul, en el sur de México, competían en tamaño con Caracol en este período.
Con estudios en tierra y fotografía satelital, los arqueólogos lograron dibujar el mapa de un sistema de caminos que irradian desde el centro de la ciudad como los rayos de una rueda. Según los Chase, éstos eran los vínculos que unían los asentamientos en una totalidad urbana integrada.



