Un argentino halló la clave para prevenir la principal causa de ceguera infantil
Según el neonatólogo Augusto Sola, es fundamental un adecuado manejo del oxígeno que recibe el bebe
1 minuto de lectura'
"Lo esencial es invisible a los ojos", cita el neonatólogo argentino Augusto Sola, que asegura que basta con administrar en forma adecuada el oxígeno que recibe el bebe prematuro durante el tiempo que permanece internado luego de su nacimiento para reducir drásticamente la incidencia de la llamada retinopatía del prematuro, la principal causa de ceguera infantil.
"Hemos demostrado que con un manejo adecuado del oxígeno es posible reducir del 12,5 al 2,5% los casos de ceguera causados por las formas más severas de esta enfermedad en los niños que nacen con menos de 900 gramos, mientras que para los que nacen con un peso mayor el riesgo de ceguera puede ser eliminado", agrega el actual director de Neonatología de la Universidad de Emory, en Atlanta, Estados Unidos.
Sola, junto a colegas del Cedars-Sinai Medical Center de Los Angeles, publicaó sus conclusiones sobre cómo prevenir la retinopatía del prematuro en la prestigiosa revista Pediatrics. De visita en Buenos Aires para participar del IX Seminario Internacional de Cuidados Intensivos Neonatales, organizado por la Fundación para el Recién Nacido y Nestlé, llamó la atención sobre el creciente número de casos de ceguera de retinopatía del prematuro en la Argentina.
Aquí, donde afecta al 18% de los que nacen con un peso inferior al kilogramo, una encuesta de la que participaron integrantes de los principales servicios de neonatología del país reveló que el 43% considera que el problema está fuera de control.
Un cambio cultural
"La retinopatía del prematuro sólo afecta a los que nacen antes de término y su causa principal es la inmadurez -explica el doctor Sola-. Cuando el bebe nace en forma prematura el proceso normal de formación de los vasos sanguíneos del ojo se interrumpe. Durante unos días o semanas, estos vasos no crecen, pero si durante este período hubo mucho oxígeno puede dispararse un crecimiento anormal que da lugar a ovillos de vasos."
Esta nueva red anormal de vasos que se forma dentro del globo ocular puede llevar en sus formas más severas a procesos de cicatrización, que en algunos casos culminan con el desprendimiento de la retina. El resultado no es otro que la pérdida total o parcial de la visión.
Entonces, no hay vuelta atrás: las cirugías láser que hoy se ofrecen como único recurso a estos pacientes sólo logran detener el avance de la enfermedad, pero son incapaces de revertir el daño. Todo lo que puede hacerse para preservar la visión es prevención, pero eso, asegura Sola, "requiere un cambio cultural en el manejo del niño prematuro".
¿Cuál es ese cambio? "Habitualmente se piensa que cuanto más oxígeno reciba un prematuro es mejor, cuando en realidad lo que hay que hacer es brindarle sólo el oxígeno que necesita, lo que no es siempre una cantidad elevada", responde.
Aunque normalmente respiramos aire con un 21% de oxígeno, a los bebes prematuros que permanecen internados en unidades de cuidados intensivos se les puede administrar hasta un 100% de oxígeno puro. Y eso es lo que muchas veces se hace, pues se piensa que cuanto más oxígeno, mejor.
Una droga peligrosa
"En nuestro estudio hemos demostrado que el (grado de saturación del) oxígeno no debe ser mayor al 93% -apunta Sola-. Pero para poder conocer este valor es necesario monitorear en forma adecuada al bebe, ya que sus necesidades varían si se mueve, duerme, se despierta, llora. Y el problema es que muchos especialistas no saben cómo manejar los dispositivos de monitoreo."
El oxígeno, asegura Sola, "es la droga que más se utiliza en neonatología, pero cuando se indica su uso nunca se precisa la dosis. O si se la precisa, después viene alguien (médico, enfermera) a las dos de la mañana y la cambia. Esto no sucede con ningún otro medicamento. Si las autoridades regulatorias tuvieran que aprobar el uso de oxígeno tal cual se lo utiliza hoy, no lo aprobarían".
Lo que Sola y sus colegas observaron es que la importancia de controlar la cantidad de oxígeno surge desde el mismo momento del nacimiento. "Las medidas preventivas deben aplicarse desde la sala de parto, ya que hemos demostrado que si el bebe recibe mucho oxígeno en las primeras horas puede quedar el terreno preparado para que los vasos crezcan en forma anormal."
Experto en neonatología
Augusto Sola
- Egresado de la Facultad de Medicina de la UBA, el doctor Augusto Sola fue durante diez años miembro del Departamento de Pediatría de la Universidad de California. Actualmente es director de la División de Neonatología y Perinatología de la Universidad de Emory.
- En 1999 recibió el premio Christopherson, que otorga la Academia de Pediatría de los Estados Unidos a personalidades que contribuyeron a la salud de los niños.



