
Un físico argentino hizo una revelación impactante sobre los viajes en el tiempo: “Se puede ir al futuro, pero hay una trampa”
El prestigioso científico argentino explicó qué dice la física sobre una posibilidad de romper la barrera del tiempo y su teoría dejó fascinados a todos
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Viajar en el tiempo es una de las grandes fantasías que la humanidad exploró durante décadas a través de películas, libros y series de ciencia ficción. Sin embargo, este fenómeno que parece casi imposible está respaldado por las leyes de la física. Esto quiere decir que, bajo determinadas condiciones, una persona podría avanzar hacia el futuro a un ritmo diferente al de quienes permanecen en la Tierra.
Así lo explicó Juan Martín Maldacena, uno de los físicos teóricos argentinos más reconocidos internacionalmente y profesor del Instituto de Estudios Avanzados de Princeton, en Estados Unidos, la misma institución en la que trabajó Albert Einstein. El científico visitó recientemente la Argentina para participar de la conferencia Advances in Quantum Gravity & Strings, organizada por el Instituto de Física de La Plata. Allí abordó algunas de las grandes preguntas de la física moderna y se refirió a la posibilidad de viajar en el tiempo.
Según explicó, desplazarse hacia el futuro es físicamente posible gracias a un fenómeno conocido como dilatación temporal, previsto por la teoría de la relatividad de Einstein. La clave estaría en viajar a velocidades extremadamente altas, cercanas a la velocidad de la luz.

Pero existiría una “trampa” para el viajero: si bien para él transcurriría relativamente poco tiempo, en el resto del mundo podrían haber pasado muchos más años. Y una vez que llegara a ese futuro, no tendría una manera equivalente y sencilla de retroceder al momento del que partió. “Esa es la manera más sencilla: viajar a velocidades muy rápidas”, explicó Maldacena.
La afirmación puede parecer propia de una película, pero se desprende de uno de los principios fundamentales de la relatividad especial, formulada por Albert Einstein en 1905. La misma expresa que el tiempo no transcurre exactamente de la misma manera para todos los observadores. Cuando un objeto se desplaza a velocidades cercanas a la de la luz, el paso del tiempo para ese objeto es más lento respecto de un observador que permanece en reposo.
Maldacena incluso bromeó con una consecuencia muy positiva para muchas personas. “A esas velocidades, además, no envejeceríamos”, señaló. En otras palabras, si hipotéticamente una persona pudiera viajar en una nave a una velocidad cercana a los aproximadamente 300.000 kilómetros por segundo de la luz y posteriormente regresara, podría descubrir que en la Tierra transcurrió mucho más tiempo que para ella.

La expresión no significa que el envejecimiento se detendría completamente. El viajero continuaría envejeciendo según el tiempo transcurrido para él, pero lo haría mucho menos que las personas que permanecieran en la Tierra si la velocidad alcanzada fuera suficientemente elevada.
Aunque muchas personas lo ven como una oportunidad única, según el famoso experto no tendría tantos beneficios. “No sé si tendría muchas ventajas, porque después uno no podría volver atrás para contarlo. A los muy curiosos, sí, por ahí les conviene”, señaló entre risas.
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