Una cueva estuvo sellada durante 16.800 años y conserva una vivienda de la Edad de Piedra con más de 4600 objetos
La galería inferior de La Garma, en Cantabria, preservó un espacio habitado del Paleolítico superior con un hogar, herramientas, adornos y restos de actividades cotidianas
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Un derrumbe selló una de las entradas de la cueva de La Garma, en Cantabria, y dejó una escena doméstica casi congelada en el tiempo. En la galería inferior, arqueólogos documentaron un espacio habitado hace unos 16.800 años y miles de objetos que permanecieron en el lugar donde fueron abandonados.
¿Cómo era la vivienda de la Edad de Piedra?
El área principal tiene forma aproximadamente oval y ocupa unos cinco metros cuadrados. Bloques naturales y formaciones de la cueva delimitaban el espacio. Los investigadores creen que pudo haber contado con una estructura de palos y pieles que organizaba o protegía la zona de descanso y trabajo.
En el interior apareció un hogar, junto con herramientas de piedra, asta y hueso. También se recuperaron puntas de proyectil, agujas, adornos y una pieza interpretada como antecedente de un arpón. La distribución permite reconstruir acciones cotidianas y no solo enumerar objetos aislados.
El inventario citado por IFLScience alcanza 4.614 elementos. Esa cifra incluye distintas clases de restos y materiales. La preservación en posición original es excepcional porque en muchos yacimientos los sedimentos, animales o visitas posteriores desplazan las piezas y mezclan ocupaciones.

Entre los hallazgos se destaca un hueso decorado con imágenes de un uro y un rostro humano. Los investigadores lo consideran singular por la combinación de motivos. El uro era un bovino salvaje de gran tamaño que formaba parte del paisaje y del universo simbólico de las comunidades paleolíticas.
Los objetos ornamentales y grabados muestran que el lugar no era únicamente un refugio funcional. La producción de imágenes, la selección de materias primas y el trabajo preciso de hueso y asta expresan conocimientos técnicos y prácticas simbólicas complejas.
La concentración de actividades en un espacio pequeño ofrece pistas sobre cómo se organizaba el grupo. El fuego proporcionaba calor y luz, permitía cocinar y servía como centro de tareas. Alrededor se preparaban instrumentos, se procesaban alimentos y se reparaban objetos.

¿Por qué La Garma es un sitio excepcional?
El complejo de La Garma fue descubierto en 1995 y contiene varios niveles y galerías con ocupaciones de distintas épocas. La afirmación de que la cueva permaneció bloqueada durante 16.800 años se refiere a la galería y al contexto sellado de la vivienda, no a que todo el sistema subterráneo quedara sin presencia humana posterior.
El cierre accidental actuó como una cápsula arqueológica. Al impedir el acceso habitual, preservó pisos, huellas y asociaciones entre materiales. Para la investigación, esas relaciones espaciales son tan importantes como cada pieza, porque permiten formular hipótesis sobre movimientos y actividades.
La documentación exige trabajo lento. Antes de retirar un objeto, se registra su posición, orientación y relación con el entorno. La tecnología digital permite construir modelos tridimensionales y estudiar el conjunto sin alterar de manera innecesaria un sitio frágil.
Este contenido fue producido por un equipo de LA NACION con la asistencia de la IA.
