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Entre las distintas causas del consumo de alcohol en adolescentes, la escasa o deficiente intervención de los padres es decisiva. Por eso, los especialistas subrayan la necesidad de que los adultos hablen del tema con sus hijos, incluso desde que son más chicos, con una mirada realista, evitando los "sermones", pero sosteniendo límites.
María Pía Del Castillo, psicopedagoga y directora ejecutiva de Fundación Padres, hace hincapié en que una de las aristas más alarmantes acerca del tema es la naturalización que se da no solo entre los mismos adolescentes, sino fundamentalmente por parte de los adultos. "Todo el tiempo escuchamos a los padres decir cosas como: 'y qué voy a hacer, si aunque le diga algo igual va a salir y a tomar'; o lo que es peor, subestiman la gravedad del asunto afirmando aquello de que 'si toman en mi casa, bajo mi supervisión, es mejor a que tomen afuera', cuando el tema central es cuán nocivo es, para la salud de un menor de 18 años, beber alcohol", detalla Del Castillo.
Por eso, para la psicóloga especialista en crianza y familia Abigail Rapaport, el primer paso como adultos a cargo es "evitar poner el problema sobre el adolescente, para registrar qué nos pasa a nosotros cuando enfrentamos la posibilidad de que nuestra hija o hijo esté involucrado en situaciones de consumo" y propone algunas premisas para abordar el tema con los chicos:
Del Castillo, agrega que es necesario que la prevención arranque en la escuela primaria: "En nuestras charlas son los mismos adolescentes los que nos dicen que 'ya es tarde' y nos mandan a hablar con 'los más chicos'". Además, recalca que la situación es transversal a todas las clases sociales: "Las anécdotas son iguales en un barrio de bajos recursos como en otros de zonas acomodadas".



