Andrés Weisz: "Es muy difícil prepararse de antemano"
Hizo la mayoría de sus misiones en África; hoy vive en la India con su familia
1 minuto de lectura'
De chico Andrés Weisz decía que quería que le pagaran por viajar. Y lo consiguió. El año pasado, gracias a Médicos Sin Fronteras (MSF), visitó 15 países. Hoy, por más que lo intente, no es capaz de acordarse de cómo era él ni su vida antes de MSF. "Ahora ya soy así y todo esto que me pasa es mi vida de todos los días", afirma este economista de 36 años que, después de trabajar unos años en las Naciones Unidas desde Roma, decidió que quería involucrarse en el trabajo de campo. En 2008 llegó junto a MSF a Etiopía como administrador de terreno en una campaña de vacunación de sarampión y hoy es el director de Finanzas de MSF para la India.
-¿Con qué te encontraste allá? ¿Cómo fue el primer impacto?
-Es muy difícil prepararse de antemano para lo que vas a ver y saber cuál va a ser tu reacción. Hay gente para la que se convierte en una adicción y no puede parar y otra que va tres meses y se vuelve porque no aguanta. Estás en un lugar tan distinto, donde todo lo que vos considerás seguro ahí no lo es, donde la escala de valores y percepción del mundo es totalmente diferente. O lo amás o lo odiás. Yo soy de los adictos.
-¿Qué fue lo que más te costó? ¿Cómo es convivir con la necesidad extrema?
-Con el tiempo empezás a normalizar situaciones, como puestos de control con milicos armados o no poder salvar a un chico por no tener la tecnología necesaria. Uno se va impermeabilizando. Aprendés que las cosas ya no te afecten tanto, porque si no no podés vivir. Porque aunque vayas al último agujero del mundo, para algunas personas ésa es su casa. Hay una cierta normalidad para ellos. Y eso hace que, llegado un punto, te mimetices con la dinámica local. La India, por ejemplo, es un país con niveles de pobreza ridículos. Gente con muy poco acceso a servicios, que no puede satisfacer sus necesidades básicas y eso lo ves todos los días. Es duro. Y no zafás de eso, no importa a dónde vayas.
-¿A qué países fuiste junto a MSF?
-Al principio estaba soltero y podía irme a destinos más complejos, como Etiopía, Zimbabwe, Burundi, Paquistán, Haití, Afganistán, Libia, Sudán del Sur y la República Centroafricana. En el medio conocí a mi mujer y ahora tenemos una hija de tres años y medio. Por eso ahora estamos en la India, que es más estable y más seguro, donde mi hija puede ir a una escuela y tener una vida relativamente normal.
-¿Qué aprendiste en este trabajo?
-El relativismo cultural, que lo que uno cree es sólo eso, no lo que pasa. Te ayuda mucho a ponerte en perspectiva primero a vos mismo y después a las demás culturas. A nivel personal eso es muy enriquecedor y me da una comprensión mucho mayor del mundo. Además, la satisfacción de poder hacer algo por personas que si no se morirían.


