Artistas de lo colectivo
Con objeto de acercar el arte y darle voz a grupos excluidos, Andrés Zerneri, Nora Patrich y Alejandro Marmo desarrollan obras comunitarias con profundo sentido social
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"¿Qué creen ustedes que es un artista?", preguntaba Pablo Picasso en el siglo pasado. "Es un ser político que vive pendiente y consciente de todos los acontecimientos que ocurren en el mundo y reacciona ante ellos (?) La pintura no existe sólo para decorar las paredes de las casas. Es un arma que sirve para atacar al enemigo y para defenderse de él", afirmaba el gran pintor y escultor español. Décadas después, en la Argentina, diferentes proyectos impulsados por artistas plásticos que parecen retomar esta definición promueven una forma de trabajo colectivo y alejado de la imagen del arte de museo.
Andrés Zerneri tiene 40 años y casi los mismos dedicados a ser lo que él define como un obrero del arte. "Soy un artista autodidacta. Lo que era un juego de chico se fue transformando en mi oficio y mi estilo de vida. El arte fue para mí un sinónimo de comunicación y política. No se trata de un perfil social o de un acercamiento a las clases postergadas, sino que yo soy tan trabajador como cualquiera de los beneficiarios de mis proyectos. Desarrollo mis ideas con las personas que se involucran como pares, no hago beneficencia. Sé que el arte es un medio de comunicación para llegar a otros, renovar el discurso, resaltar valores, desde obras colectivas que no tienen un fin en sí mismas, sino que apenas son un ejemplo de la fuerza que tiene el trabajo en conjunto."
Los últimos proyectos artísticos comunitarios de Zerneri -Reciclar Identidad, Cooperativa IKatú y Los Chicos en Grande- reúnen el arte, el trabajo social, la conciencia ambiental y la capacitación en un oficio creativo y transformador. Son todas iniciativas autogestionadas de manera cooperativa y con la venta de las obras producidas.
En la actualidad, y desde hace tres años, este artista bonaerense trabaja junto al historiador Osvaldo Bayer, profesionales y estudiantes de Ciencias Sociales, y miembros de los pueblos originarios, en el proyecto de construcción del Monumento a la Mujer Originaria. "Esperamos que mientras hacemos esta escultura -que va a ser la más grande realizada en bronce en nuestro país- se logre difundir que en la Argentina no se habla un solo idioma, sino 14 lenguas y que el 61% de la población tiene un vínculo genético con los pueblos originarios." Para concretar el proyecto desarrollaron una campaña de recolección de bronce en centros de acopio donde la gente puede colaborar llevando una llave o cualquier objeto de este material.
Pintando el futuro
Nora Patrich, pintora, muralista, grabadora y escultora argentina de 60 años, fue alumna de grandes artistas y ex integrante del conocido grupo Espartaco. Su obra retoma las raíces del continente y lleva a reflexionar sobre la identidad americana. "Me interesaron el grabado, el dibujo y los murales, porque creo que son una manera de hacer que las artes sean accesibles al pueblo, por eso me hice muralista", afirma la artista.
En 2011, junto con la ONG Crisol Proyectos Sociales impulsó el proyecto Barrio, Arte y Carnaval, con la intención de favorecer la expresión artística de los adolescentes y jóvenes integrantes de la murga Los Amantes de La Boca, articulando la música popular, las artes plásticas y la historia barrial. Para eso desarrollaron, entre otras actividades, talleres de dibujo, pintura y fileteado de instrumentos y realizaron un mural -que refleja la historia del barrio y de la murga- en la esquina donde ensayan. Al reflexionar sobre este tema, Patrich resalta principalmente lo enriquecedoras que resultan estas experiencias y sostiene: "Uno se siente un medio para acercar a los jóvenes a los materiales y las técnicas, para fomentar procesos creativos y para colaborar en su expresión y en el desarrollo de capacidades. Además son excelentes formas de promoción de derechos y ciudadanía".
La fábrica del arte
Desde hace 16 años, un joven artista plástico lleva adelante un proyecto donde obreros de fábricas participan en la realización de obras para espacios públicos como forma de integración social y fortalecimiento del lazo de la producción y la imaginación. El ideólogo e impulsor de la propuesta se llama Alejandro Marmo y es hoy reconocido también por ser el creador -junto con trabajadores metalúrgicos- de los monumentos Evita, Mujer del Bicentenario en las fachadas de los ministerios de Salud y de Desarrollo Social de la Nación.
En su camino como artista Marmo se concentró especialmente en proyectos que, para él, resultan ser una reacción a "lo que existe en una sociedad, pero no se ve ni se escucha": esculturas gigantes realizadas junto a poblaciones en situación de vulnerabilidad social (como el Monumento al Trabajo en Fuerte Apache o el Obrero Metalúrgico en la 9 de Julio); murales móviles; laboratorios, seminarios y talleres de arte en fábricas, escuelas y comedores, y dos documentales que registran su obra y la relación con la realidad social argentina, como metáfora de desarrollo con inclusión social a través del arte, son sólo algunas de las experiencias que llevó adelante Marmo.
"El arte es la construcción de una herramienta de comunicación horizontal para fomentar la participación y el sentido de pertenencia. Utilizando materiales propios de cada territorio, revalorizando la vida, despertando la prevención y el cuidado, recuperando espacios públicos y estimulando la estética de la esperanza para así construir un mundo menos violento", concluye al describir sus intervenciones.
Un mundo que atesora esos murales, monumentos y esculturas que se erigen como testigo de que las transformaciones que proyectan estos trabajadores del arte son posibles, porque son construidas y compartidas de manera colectiva.
COMO COLABORAR
Nota Patrich
Alejandro Marmo
Andrés Zerneri
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