Comunidades autogestionadas exitosas
Asociaciones civiles, mutuales, sociedades de fomento y cooperativas se organizan para solucionar cuestiones de interés mutuo
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Adriana Domínguez vive en Villa Madero, no tiene obra social y prefiere los servicios de salud de la Asociación Vecinal a los que brinda la municipalidad. "En este momento me estoy tratando con un cardiólogo y un psiquiatra de la Sociedad de Fomento; el trato es excelente. En cambio, en la salita municipal hay mucha demora, no hay sillas y la atención no es tan buena", dice.
La Sociedad de Fomento y Cultura Villa Madero cuenta con 12.000 socios que pagan ocho pesos por mes cada uno. El mayor logro de la sociedad es la salita de primeros auxilios, que tiene 56 médicos propios. Además, cuenta con el grupo Compota, que ya logró que 400 chicos se recuperen de las drogas.
"Lo que vemos que no hace la municipalidad correctamente lo hacemos nosotros. Por ejemplo, la medicina", dice Omar Frade, presidente de la Sociedad de Fomento y Cultura de Villa Madero y secretario general de la Confederación Vecinalista y Fomentista de la República Argentina (Covera). Y agrega: "La sociedad de fomento no recibe un solo peso ni de la Nación ni de la municipalidad".
"Cada vez existen más organizaciones de la sociedad civil, producto de la falta de políticas sociales. La sociedad civil cubre los baches del Estado", dice Viviana Caminos, directora ejecutiva de la Asociación Civil Generar. Elida Cecconi, vicepresidenta del Grupo de Análisis y Desarrollo Institucional y Social (Gadis) sostiene que hay alrededor de un 25 por ciento más de organizaciones sociales civiles que en 2004.
En 2001 surgieron muchos comedores comunitarios que trataron de paliar la crisis. "Sin las organizaciones de la sociedad civil las poblaciones vulnerables estarían en problemas. Al parecer, cuando el Estado deja de cumplir su rol, es natural que el ciudadano se organice y trate de solucionar el problema", expresa Vanesa Weyrauch, codirectora del Programa de Protección Social del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec).
Según estudios del Gadis, al considerar conjuntamente las acciones dirigidas a combatir la pobreza y la asistencia a grupos vulnerables, un 60% de las organizaciones ofrecen respuestas a los sectores más desprotegidos de la sociedad.
"El Estado muchas veces subsidia la salud de las mutuales para que no vayan a la salud pública", dice Manuel Balea Reino, presidente de la Confederación de Mutuales de la República Argentina. Según el censo económico sectorial del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (Inaes), las cooperativas y mutuales de salud cubren aproximadamente 2.700.000 asociados, superando en cantidad a los beneficiarios de la medicina prepaga.
Otro ejemplo es el de la cooperativa eléctrica Clifema, que cuenta con 25.000 socios y explota diez rubros, como electricidad, cloacas, transporte público, salud y forestación. La cooperativa comenzó hace 64 años cuando los vecinos querían traer luz hacia su zona. Empezaron de a poco con el aporte de vecinos y compraron unos equipos que proveían luz eléctrica por sólo dos horas. Pero los equipos no podían abastecer la demanda, que crecía con el turismo, y por eso tomaron la energía eléctrica provincial que pasaba por la zona y la distribuyeron por todo el tejido urbano de Mar de Ajó. Actualmente están extendiéndose hacia el Sur, y hacia Pinamar y otros barrios grandes de la zona costera.
Paliar el déficit del Estado
"Muchas organizaciones de la sociedad, ONG, cooperativas y mutuales, contribuyen a paliar los déficit de la acción del Estado. En la medida en que colaboran a mejorar la calidad de vida de la gente, su acción es positiva. Esta actividad no debe servir, sin embargo, de justificativo al Estado para desertar de sus obligaciones esenciales respecto de la población, como la educación, la salud o la seguridad", dice Delia Ferreira Rubio, presidenta de la Fundación Poder Ciudadano.
En la Argentina predominan las organizaciones creadas bajo la lógica de la ayuda mutua, en la cual la población se organiza en comunidades autogestionadas y cooperativas. Según el Indice de Desarrollo de la Sociedad Civil del Gadis, hay 67.200 asociaciones de afinidad, estas son aquellas que dirigen sus acciones a la defensa de los intereses de sus asociados y obtienen sus recursos principalmente a través de las cuotas sociales. Las asociaciones de afinidad y las de base territorial, como las asociaciones vecinales, representan cerca del 90% de las asociaciones civiles en la Argentina.
"Las asociaciones y el Estado tendrían que articularse, ya que la sociedad civil tiene más contacto con la gente y el Estado tiene los recursos. Delegar funciones públicas a la sociedad civil es un error, la gente paga sus impuestos para que sean devueltos a la sociedad", dice Viviana Caminos.
Creando puentes
La Sociedad Fénix, en Río Cuarto, es otro caso de organización local exitosa. Con 1300 socios activos que pagan seis pesos por mes cada uno, la Sociedad Fénix tiene un gran salón para eventos a disposición de los miembros para casamientos y cumpleaños. La sociedad dispone de talleres culturales, clases de gimnasia, cursos de computación, apoyo escolar, un jardín maternal y un centro asistencial de salud. A través de un convenio de trabajo con la municipalidad, se encarga del riego y desmalezado de la zona. Actualmente, está tratando de conseguir la recolección de basura.
"Una de las ventajas de este sistema es que los trabajadores vecinales le dan más valor a lo público que un trabajador municipal, ya que trabajan en su barrio y para su gente", dice José Waicekausky, presidente de la Sociedad Fénix.
En las comunidades, el factor local-territorial es elemental para llegar a un acuerdo de interés mutuo. Antonio Colicigno, jefe de gabinete de la Municipalidad de la Matanza, manifiesta: "Nosotros tendemos a buscar espacios de participación intermedios entre las comunidades y el gobierno. Por eso trabajamos creando puentes con las organizaciones que son representantes de la sociedad. No nos quedamos trabajando con un solo grupo, intentamos una mirada integral".
"Hay una nueva tendencia, ahora las organizaciones están tomando conciencia de que ese lugar lo debería cumplir el Estado. En este momento, las organizaciones se preguntan cómo hacer para influir en el Estado para que éste ejecute políticas públicas", remata Vanesa Weyrauch.
Las organizaciones sociales son necesarias y ayudan a paliar déficit en tiempos de crisis como los que estamos viviendo. No obstante, cuando consiguen trabajar en forma articulada con el Estado y el sector empresarial, los resultados son incluso más impactantes y benefician a más personas.
Contactos
- Cippec: www.cippec.org
- Gadis: www. gadis.org.ar
- Poder Ciudadano: www. poderciudadano.org
- Asociación Civil Generar: www.generar.unlugar.com
- Covera: www. covera.org.ar
Proyecto de ley para las asociaciones vecinales
La diputada de la Nación Laura Judith Sesma presentó un proyecto de ley para que los centros vecinales o las asociaciones de vecinos sean sujetos de derechos. Tal es el caso de las cooperativas (ley 20.337), de las mutuales (ley 20.321) o de los consejos profesionales. En los fundamentos de dicho proyecto de ley dice que las asociaciones de vecinos son "las instancias descentralizadas más próximas al vecino cuya finalidad es canalizar sus necesidades y comunicárselas a quienes formulan las políticas públicas".


