Muchos chicos sufren abuso sexual sin contacto físico

Psicólogos, psiquiatras y otros referentes en infancia subrayan la importancia de concientizar acerca de que el abuso sexual contra niños, niñas y adolescentes implica distintos tipos de conductas, que pueden o no involucrar el contacto físico; todas son igual de devastadoras para las víctimas
Psicólogos, psiquiatras y otros referentes en infancia subrayan la importancia de concientizar acerca de que el abuso sexual contra niños, niñas y adolescentes implica distintos tipos de conductas, que pueden o no involucrar el contacto físico; todas son igual de devastadoras para las víctimas Crédito: Shutterstock
María Ayuso
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22 de mayo de 2020  • 09:55

"La llevé al pediatra, la revisó y no tiene nada". "No se encontró ningún signo físico de que haya sufrido una violación. No hubo abuso" . "Los chicos se confunden, exageran y fantasean". "Es la madre la que le llena la cabeza contra el papá". Esas son solamente algunas de las frases que psiquiatras infantojuveniles, psicólogos y otros referentes en infancia escuchan habitualmente cuando llegan a su conocimiento casos de abuso sexual contra niños, niñas y adolescentes. En este sentido, para los especialistas, uno de los muchos mitos que es fundamental derribar es considerarlo únicamente como sinónimo de violación.

Hay distintas formas de abuso. En todos los casos, existe un denominador común: se da una asimetría de poder que se basa en un vínculo de confianza construido previamente. Los manoseos y frotamientos (una de las formas más extendidas de este tipo de violencia), el voyeurismo o la exhibición de pornografía a niños, niñas y adolescentes, son algunos ejemplos. La psicóloga Victoria Gandara detalla que "no son comportamientos consensuados aún cuando el chico no se resista", ya que este tipo de violencia incluye tanto el coaccionar o forzar, como el persuadirlos a involucrarse en actividades sexuales.

¿De qué hablamos cuando hablamos de abuso sexual contra niños, niñas y adolescentes?

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¿Cuándo hablamos de abuso contra niños, niñas y adolescentes? "Cuando se los involucra en actividades sexuales que no llega a comprender totalmente, para las cuales están evolutivamente inmaduros o no están en condiciones de dar consentimiento. Implica cualquier actividad sexual, que puede o no tener contacto físico", responde Gandara.

Silvia Ongini, psiquiatra infantojuvenil del departamento de pediatría del Hospital de Clínicas y con una vasta trayectoria en la temática, agrega: "Lo que hay siempre es un adulto que sí sabe lo que hace y busca un placer para sí, utilizando y cosificando al niño o adolescente".

Para Ongini, el mito de que el abuso sexual se da únicamente cuando hay penetración, atraviesa a toda la sociedad, incluso a algunos profesionales de la salud. "Y, a su vez, arrastra consigo otro: el considerar que algunas conductas implican 'un poquito' y otras 'un gran' abuso. No es así. El abuso es siempre abuso, no hay formas chiquitas o grandes . En todos los casos, se va a inscribir en el psiquismo de una determinada manera", asegura.

Gandara, agrega: "Es importante tener en cuenta esto porque el abuso sexual no siempre deja marcas en el cuerpo. En general, cuando hay penetración se trata de abusos que se vienen sosteniendo en el tiempo". La psicóloga dice que muchas veces a los chicos se los revisa y, al no encontrar signos físicos, se descarta la violencia cuando en realidad hay un montón de conductas abusivas -la mayoría-, que no dejan huellas visibles.

Las consecuencias

Un vínculo depredador , que se apoya sobre uno previo de amor, confianza y dependencia, lo que hace que a los chicos y las chicas les cueste, muchas veces, reconocerse como víctimas . Así describe Ongini parte de la compleja trama que construye el abuso sexual.

Por el impacto que tiene en la subjetividad y en la psiquis en desarrollo de los niños, la especialista considera que el abuso sexual podría equipararse a la tortura. "Esa situación traumática sostenida en el tiempo y sin un tratamiento adecuado, va a ocasionar daños neurobiológicos, subjetivos y vinculares que se van a expresar en todos los aspectos de su vida. Se trata de un niño, niña o adolescente que es cosificado por quien debería estar amándolo, cuidándolo y dándole un sentido subjetivo", detalla la médica.

La reacción del entorno y el sostén familiar cumple un rol clave en el pronóstico de los niños, niñas y adolescentes
Dolores Steverlynck, psicóloga

Dolores Steverlynck explica que el diagnóstico temprano no solo mejora considerablemente el pronóstico de los chicos y las chicas, sino que puede terminar con el abuso -que, en ocasiones, se perpetúa durante mucho tiempo-, "salvando años de vida de ese niño, niña o adolescente". "La reacción del entorno y el sostén familiar cumple un rol clave. A veces hay complicidad por parte de la familia y otras no hay mala intención pero igual hay dificultad para apoyar", indica Steverlynck.

Para las especialistas, fundadoras del Centro de Asistencia y Prevención del Abuso Sexual en la Infancia y Adolescencia (Cepasi) , además del diagnóstico, otros de factores que van a cambiar completamente el pronóstico de un niño o niña víctima de abuso, son:

  • Habilitar el develamiento.
  • Que exista una reacción favorable y contenedora frente a ese develamiento.
  • Maximizar el soporte a la familia, ya que la noticia explota siempre como una bomba.
  • Contar con una respuesta institucional adecuada.
  • Garantizar el acceso a la justicia, que siempre es reparador.

Ongini, concluye: "Sabemos que una atención adecuada, la detección y prevención cambia destinos, por eso esta problemática nos involucra a todos".

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