Dueños de sus proyectos de vida
En el barrio Las Tunas, en el partido de Tigre, las familias viven sin agua corriente ni cloacas, y sólo algunas tienen gas
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El barrio Las Tunas, de General Pacheco, partido de Tigre, se fundó en 1950, mediante un loteo donde los trabajadores compraron, en cuotas, sus terrenos. Sólo el 20% de los vecinos cuenta con título de propiedad. Las calles asfaltadas fueron pagadas por los propios vecinos, no tiene agua corriente de red ni cloacas, y sólo algunos tienen gas. Las crisis que atravesó la Argentina se reflejan en la coexistencia de las cuidadas casas de material de los primeros habitantes, y más de 1600 casillas muy precarias.
El barrio cuenta con 12 canillas con agua potable en las 105 manzanas, ya que de las canillas de sus casas el agua sale cristalina, pero es agua con arsénico, altamente nocivo para la salud. El arroyo que recorre el barrio, en el que antaño se bañaban, hoy está altamente contaminado por varias empresas de la zona y también por basura residencial.
Y además están los paredones. En esos campos aledaños al barrio, utilizados antiguamente como plaza de juegos, se edificaron varios barrios privados: Nordelta, Talar 1 y 2, y El Encuentro, movidos por la inseguridad. Paredes del contraste.
Claudia y Patricio reciben a LA NACION en pleno barrio, en una casa compartida con una de las iglesias de la zona. Desde allí piensan y realizan un importante trabajo social en favor de Las Tunas. Claudia Paladino es la directora del Centro de Desarrollo Local, organización social cuyo objetivo es "aumentar la capacidad de sus vecinos, cualquiera que sea su situación". Patricio Grehan, director de Contenidos y responsable de los programas de desarrollo personal de la misma organización, explica: "Las Tunas es una foto de lo que pasó en el país; la zona está contaminada, la educación pública degradada, hay un derrumbe en las condiciones de vida y en el acceso a las capacidades de la gente, deterioro de servicios públicos y gran falta de oportunidades".
Contra la pobreza
"Trabajamos con dos propósitos: aportar una mejora en la calidad de vida brindando conocimientos, capacitación y generando modelos de políticas públicas", dice Claudia. Esta mujer, que hace años se desempeña en el sector social, está convencida de que se puede luchar contra la pobreza con una política pública diferente: "Tenemos que empoderar al adulto, transformar al dependiente estructural en líder de su propia vida". Pensando en eso, editaron la primera Guía del buen ciudadano , que brinda a los vecinos del barrio información sobre los derechos y las obligaciones que les corresponden en su calidad de integrantes de la comunidad, y también sobre los recursos públicos y privados que pueden llegar a utilizar para satisfacer sus dificultades cotidianas como los pasos para tramitar el DNI o los servicios sociales a los que pueden acceder. "Es un aporte de la sociedad civil a la reducción de la distancia entre los ciudadanos y las instituciones creadas para servirlos", explica Martín Bhomer, director de la carrera de Derecho de la Universidad de San Andrés, en el prólogo de dicho libro, que fue distribuido a 1000 vecinos.
Durante 2008, más de 2000 personas accedieron a los 20 programas que implementan. Silvia vive en Las Tunas desde hace 16 años. Tiene tres hijos y se acercó a la institución en 2006, cuando buscaban voluntarias para la biblioteca: "Acá hay muchas personas que no tienen acceso a los libros", comenta. También se animó a hacer el curso de humanidades que dictan profesores de la Universidad de San Andrés. "Si a mí, hace un par de años, me hubieran dicho que iba a trabajar en el centro, les hubiera contestado: ¿haciendo qué, si yo no sé hacer nada? ", explica hoy, con el cargo de coordinadora del curso. "Las actividades que ofrece la institución ayudan a animarse a hacer cosas y a creer en uno. Recuerdo cómo en 2008, una señora grande, bastante castigada por la vida, en el cierre del año dijo que con el curso de humanidades había vuelto a brillar", dice Silvia.
Desde distintas áreas como educación para la salud, desarrollo de competencias personales, desarrollo económico y fortalecimiento de la sociedad civil, esta ONG intenta dignificar a los vecinos de Las Tunas. Dentro del programa Educación para la salud brindan talleres, cursos y asesorías para aumentar las competencias de los vecinos en el cuidado de su salud y la de sus familias.
Empleos inestables
Cerca del 30% de los jefes de familia tienen empleos inestables, dependen de tareas informales o viven de planes de asistencia del Estado. "Hubo un quiebre en los procesos de transmisión de saberes que en los sectores de pobreza se acentuó. Esos saberes que suponemos obvios, en estas madres y padres están vacíos de contenidos. Eso sumado a la falta de esperanza, que se observa con padres que ya ni les preguntan a sus hijos qué quieren hacer cuando sean grandes", reflexiona Patricio. "Cuando tratamos a nuestros vecinos como los pobres , desaparece el sujeto y aparece la carencia. Al hablar de la persona sólo como pobre, la persona queda totalmente anulada". Con el programa de contenidos y competencias personales se trabaja sobre el eje del sujeto, con una mirada integral. En este marco crearon el curso de formación personalizada ética y espiritual, donde se desarrollan competencias personales, generando conciencia desde la propia experiencia.
Unos 1500 jóvenes no encuentran espacios educativos de calidad y desarrollan su vida en un contexto repleto de amenazas, con escasos recursos propios para evitar sus efectos: viven en barrios en los que muy pocos adultos tienen trabajos estables; tienen poca o nula experiencia en el mercado de trabajo; no cuentan con formación adecuada ni ámbitos sociales de contención u orientación para canalizar necesidades e intereses.
"Yo le digo a la gente que tenemos que querer al barrio y hacerlo crecer. Ya con querer mejorar, lo demás vendrá solo", dice Silvia esperanzada.
Contactos
- Centro de Servicios para el Desarrollo Local: www.centrodesarrollo.org.ar


