6D: cómo será la cadena de acciones climáticas más grande de la historia

Guillermo Scallan, director de Innovación Social de Fundación Avina, pone el foco en la necesidad de que todos nos comprometamos desde nuestro lugar; el #6D es una propuesta para pasar a la acción
Guillermo Scallan, director de Innovación Social de Fundación Avina, pone el foco en la necesidad de que todos nos comprometamos desde nuestro lugar; el #6D es una propuesta para pasar a la acción Crédito: Marcelo Gómez
María Ayuso
(0)
7 de octubre de 2019  • 16:53

Todos podemos hacer algo. Reforestando y restaurando ecosistemas; produciendo energías limpias; reduciendo, reutilizando o reciclando. Impulsar esas acciones colectivas de personas, organizaciones, empresas, colegios y gobiernos, es el objetivo de #6D It´s now!, que se propone ser la cadena de acciones climáticas más grande de la historia.

La misma está programada para el 6 de diciembre, al mismo tiempo que los líderes del mundo se reunirán en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP25), que tendrá lugar entre el 2 y el 13 de ese mes en Santiago de Chile.

Se trata de una iniciativa impulsada por la Fundación Avina, la Fundación Cultiva (Chile), Plant for the Planet (Alemania), Ecodes (España), la World Wide Fund for Nature (WWF), y más de 30 organizaciones de la sociedad civil. El objetivo es visibilizar la emergencia y urgencia de acciones climáticas concretas, que comprometan a los políticos a garantizar un camino seguro para que la temperatura no supere los 1,5 grados respecto a la era preindustrial. "El incendio del Amazonas ayudó a pulir la conciencia sobre el cambio climático. Pero la que hoy tenemos todavía es muy insuficiente en relación a la dimensión de la problemática: tenemos que actuar ya", subraya Guillermo Scallan, director de Innovación Social de Fundación Avina.

De visita en Buenos Aires, Scallan (que es argentino pero hace más de tres décadas vive en Chile), habló sobre esta inactiva, a la que LA NACION se sumará desde su Proyecto Naturaleza. Desde hoy, está disponible la plataforma online donde cada persona, empresa u organización, podrá subir la acción que realizará en el marco del #6D.

-¿Cuál es el objetivo de esta propuesta?

-La idea surgió de Fundación Avina y la Fundación Cultiva. Pero en seguida, convocamos a varias organizaciones más, como Plant for the Planet y Ecodes. El objetivo es preguntarles a todas las personas del mundo qué van a hacer para restaurar el planeta. Apostamos a la generación de conciencia a escala global. Queremos que las autoridades tomen medidas ambiciosas, que vean a toda la gente activa haciendo acciones climáticas, porque los gobiernos van detrás de la opinión pública. A la vez, queremos tener grandes hitos climáticos en los cinco continentes, donde se congregaran varias organizaciones y mucha gente. En Chile, por ejemplo, vamos a reforestar el cerro Renca, que no tiene vegetación: ese día vamos a subir 10.000 personas para plantar 30.000 árboles nativos. En la Argentina vamos a tenemos varios hitos: uno en Jujuy, que también será de reforestación y donde se involucran comunidades originarias. Pero habrá otros. Vamos a canalizar acciones concretas contra la ecoansiedad.

- ¿Qué es la ecoansiedad y cómo nos está afectando?

-Todos estamos frente a una crisis muy grave, una dimensión que nos trasciende. Frente a eso, en primer lugar, no sabemos qué hacer; en segundo lugar, si hacemos algo, nos preguntamos qué sentido tienen nuestros actos, qué cambian frente a la magnitud que tiene la problemática. Eso genera una ansiedad y una angustia interior que hoy se empieza a medir en algunos lugares del mundo. Es una pandemia, los primeros datos son muy preocupantes. Es importante que actuemos.

-¿Qué grado de conciencia le parece que tenemos hoy, como sociedad, respecto al cambio climático?

-Lo que hemos avanzado este año, no lo había soñado nunca en mi vida. El cambio climático se metió en la agenda, está en los medios y ha avanzado muchísimo su posicionamiento. Sin embargo, a pesar de que hemos dado importantes pasos en la agenda ambiental (por ejemplo, en el tema de los mares y plástico) y el desafío climático, aún es muy insuficiente la dimensión que tenemos del tema. Si bien la toma de conciencia escaló de forma considerable en el último tiempo, la crisis ambiental es tan profunda que aún no alcanza: si en una escalara del 0 al 10 de conciencia, estábamos en 0 o en 1, este año subimos 4 o 5 puntos. Sin embargo, requerimos subir 8 puntos y no 4.

-¿A qué atribuye el mayor posicionamiento que viene teniendo el tema en la agenda pública? ¿Qué peso tuvieron los jóvenes?

-Creo que los jóvenes han sido claves, yo les agradezco mucho. Pero los movimientos que han instalado el tema no son sólo de jóvenes: hay mucha más gente mayor vinculada a esto. Hace dos viernes atrás, 7.000.0000 de personas de todas las edades salieron a marchar en todo el mundo. También está el movimiento "Extinction Rebellion", en Londres pararon durante dos semanas. Creo que el incendio del Amazonas género un pulir de la conciencia. Además, los eventos climáticos concretos con sus efectos, como las sequías y las inundaciones, hicieron su parte. El efecto concreto y real del cambio climático es otra de las causas que ayuda a cambiar la conciencia de forma paulatina. Lo tenemos arriba de la mesa pero todavía no reaccionamos como se debe: seguimos queriendo no verlo porque verlo implica una incomodidad, la posibilidad de cambios, que aunque sean muy positivos nos sacan de nuestra zona de confort.

-¿Cómo incide el cambio climático en los más vulnerables?

-En el último tiempo y en el territorio empecé a ver la relación de lo social con lo ambiental: el Papa Francisco los vincula en su encíclica Laudato si'. Allí habla de cómo el impacto ambiental incide en las personas y el social en lo ambiental. Eso se ve mucho en el continente. La gente más vulnerable es la más afectada: cuando, por el cambio climático, se modifican las inundaciones o sequías, eso afecta de forma directa su subsistencia. Por ejemplo, el ciclón en Mozambique, genera un impacto irreversible en muchas sociedades. El 70% de la población vive con 30 dólares anuales y les impacta el cambio climático en las variaciones que ya están ocurriendo. Además, gran cantidad de poblaciones vulnerables están cerca del río o del mar, porque es una fuente de alimentación. Muchas de las zonas donde viven se empiezan a inundar, esto se ve en Paraguay. La gente rica no va a poder seguir esquiando en Chile y se va a Canadá. Pero hay muchas personas que no tienen posibilidad de moverse y tiene que emigrar por el clima, porque les afecta su calidad de vida.

-Con respecto a la COP, ¿qué expectativas tiene?

-Con toda la conciencia que se viene generando, pensamos que esta COP va a subir mucho la ambición. Ya los resultados del Climate Action Summit de Nueva York levantaron la vara de la acción climática. Ahora, queremos dar un paso más en Santiago y que se pase a una implementación bien agresiva. Hoy tenemos la posibilidad de mirar a las generaciones futuras y decirles que hicimos todo lo que estaba a nuestro alcance para revertir esta situación.

ADEMÁS

MÁS leídas ahora

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.