Energías renovables en los barrios: cómo benefician al medioambiente y a la comunidad

"Tratamos de que cada intervención estuviera acompañada de una capacitación para dejar recurso humano en el barrio y acompañarlo con un evento abierto a la comunidad", destaca Milagros Sánchez, miembro de Cesus
"Tratamos de que cada intervención estuviera acompañada de una capacitación para dejar recurso humano en el barrio y acompañarlo con un evento abierto a la comunidad", destaca Milagros Sánchez, miembro de Cesus Crédito: Cesus
Victoria Mortimer
(0)
10 de abril de 2019  • 14:50

Bilma Acuña, fundadora del comedor En-Haccore de la villa 15, en Villa Lugano, muestra orgullosa la terraza que el año pasado se convirtió en huerta comunitaria gracias a la ayuda de los miembros del Centro de Sustentabilidad (Cesus) de la fundación Club de Roma.

En 2018, la fundación comenzó a trabajar para convertir el comedor que se encuentra en uno de los asentamientos más populares de la ciudad de Buenos Aires (con casi 50.000 habitantes) en un 'biosistema', buscando seguir la lógica circular de la naturaleza en la que los residuos se convierten en insumos, evitando los deshechos.

"El concepto de 'biosistema' surge como respuesta al circuito lineal típico de las ciudades en el que todo lo que producimos tiene un residuo que se descarta, generando enormes cantidades de basura", explica Gonzalo del Castillo, director de Cesus.

Fue así que, en coordinación con la Secretaría de Hábitat e Inclusión de la Ciudad, comenzaron a trabajar en el comedor que se encuentra en este barrio, más conocido como Ciudad Oculta.

Milagros Sánchez, miembro de Cesus, junto a Bilma Acuña, fundadora del comedor En-Haccore, en Ciudad Oculta
Milagros Sánchez, miembro de Cesus, junto a Bilma Acuña, fundadora del comedor En-Haccore, en Ciudad Oculta Crédito: Hernán Zenteno

En 1993, en plena crisis económica, Bilma comenzó a participar en las ollas populares que se hacían en los pasillos de la villa para alimentar a los vecinos. "Ahí entendí que lo esencial era la comida y me propuse ser un puente entre las necesidades de mi barrio, las organizaciones y las instituciones", señala la directora de En-Haccore, que nació pocos meses después como un lugar pensado para las mujeres de la villa 15 que luchan contra el consumo de paco.

Hoy asisten casi 500 personas a las que se le brinda comida y talleres de oficio, en los que aprenden desde panadería hasta joyería. "Este es un lugar de contención para madres que están sufriendo por el consumo de sus chicos; es terrible que una mamá te diga que le tiene miedo a su propio hijo", relata Bilma.

Generar un cambio

Dos de las principales problemáticas que afectan tanto al comedor como al resto del barrio son el alto costo del gas y la falta de acceso a la electricidad, a lo que se le suman los cortes de luz. Según un relevamiento realizado por varias organizaciones sociales, entre las que se encuentran TECHO y Cáritas, en el 77% de las villas porteñas, la mayoría de las personas no tiene conexión formal a la energía eléctrica.

Con la intención de lograr la autonomía energética del comedor y disminuir los gastos, se instaló un colector solar que absorbe la energía necesaria para calentar el agua para toda la cocina. Además, se construyó una huerta agroecológica con clases abiertas a toda la comunidad, sumado a talleres de producción de hongos comestibles a partir de deshechos de celulosa.

"Logramos no solo generar empatía e interés por parte de los vecinos sino también con la gente de afuera de la villa; fue importante romper las barreras entre el 'ellos' y el 'nosotros'", señala Milagros Sánchez, coordinadora de proyectos de Cesus.

"Una gran parte de nuestros deshechos son plásticos y esto tiene que ver con la industrialización de la alimentación; buscamos generar una conexión con una alimentación que genere menos deshechos", explica Milagros
"Una gran parte de nuestros deshechos son plásticos y esto tiene que ver con la industrialización de la alimentación; buscamos generar una conexión con una alimentación que genere menos deshechos", explica Milagros Crédito: Hernán Zenteno

En el comedor, casi el 50% de los residuos que se producen son orgánicos. Con el objetivo de no generar ningún tipo de deshecho, también se instalaron un biodigestor y una compostera para producir biofertilizante para la huerta y biogás.

Además, se separan los residuos y el aceite vegetal usado ya que otro importante problema en el barrio es la falta de cuidado de las cañerías y cloacas. "Así, mediante la energía solar y la reutilización de recursos tienen comida cocinada con productos elaborados en el barrio usando solo energías renovables", destaca Milagros.

Pero el núcleo del trabajo de Cesus no solo es generar un sistema basado en la circularidad sino, fundamentalmente, fomentar hábitos más sustentables y fortalecer los que ya existían, como la consciencia de la importancia en la calidad de los alimentos. Por eso, brindan capacitaciones abiertas a toda la comunidad para transmitir estos conocimientos y que las personas puedan apropiarse de estas nuevas tecnologías.

"Ver y tener llegada a tantas cosas lindas y modernas es un sueño hecho realidad. Antes, en Ciudad Oculta no trabajábamos con los barrios de alrededor, pero esto logró generar muchas redes", destaca Bilma.

"Los chicos a veces suben acá y me dicen: ´Bilma, tenías este paraíso escondido´", cuenta la directora del comedor
"Los chicos a veces suben acá y me dicen: ´Bilma, tenías este paraíso escondido´", cuenta la directora del comedor Crédito: Hernán Zenteno

Otra iniciativa sustentable en Villa Itatí

El centro comunitario Hermana María Luisa, en Villa Itatí, Quilmes, recibe a más de 100 chicos y adolescentes de entre 7 y 20 años que van a tomar la merienda, recibir apoyo escolar, jugar al fútbol y cenar. "Son muchas las razones que los traen acá: no estar en su casa los días de lluvia porque se les inunda; para comer; o la necesidad de sentirse escuchados", afirma Carolina Sánchez, una de las coordinadoras del centro.

El proyecto comenzó en 2003 como un espacio para atender a jóvenes con adicciones. Pero, al ver que el consumo era cada vez a edades más tempranas, Carolina y Pedro Barboza, otro de los coordinadores, decidieron ampliar el rango de edad. "Venir acá ayuda a los chicos a no consumir porque comen, se divierten y adquieren herramientas para defenderse en la vida", destaca Pedro.

"Les enseñamos valores y los derechos que tienen; tienen que saber que ellos pueden expresarse", reflexiona Pedro
"Les enseñamos valores y los derechos que tienen; tienen que saber que ellos pueden expresarse", reflexiona Pedro Crédito: Manuel Álvarez Indart

Por eso, los coordinadores tuvieron que buscar formas de ampliar el espacio. Así fue como, a través del programa Refugios Visibles, de la Fundación Banco Provincia, pudieron mejorar y agrandar su infraestructura y además lograr la autonomía energética gracias a la instalación de paneles solares.

"No solo es importante aportar con infraestructura, sino que también sea de una forma sustentable y sostenible en el tiempo", destaca Florencia Montes de Oca, presidenta de la Fundación que hoy trabaja con este programa en 90 barrios de la provincia de Buenos Aires.

Uno de los paneles solares colocado en el techo del centro
Uno de los paneles solares colocado en el techo del centro Crédito: Manuel Álvarez Indart

La energía solar no solo logra que la electricidad no se corte a pesar de los reiterados cortes de luz, sino que los recursos que se hubieran destinado a esto, ahora pueden aprovecharse para comprar más materiales para los talleres, hacer salidas recreativas o contratar más educadores comunitarios. "Nuestro objetivo es que toda la gente del barrio encuentre soluciones gracias a este tipo de energías sustentables", concluye Florencia.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.