La lengua, el bien cultural más valioso
Es un ejercicio para la convivencia
1 minuto de lectura'
La lengua en una sociedad es su más valioso bien común cultural porque ella le da expresión y comunicación, que consolidan la articulación social. Es el tejido conjuntivo de la sociedad. Pero, además de ser un bien cultural básico, es la vía de transmisión de los restantes bienes culturales de esa comunidad.
La educación de una persona se apoya en la lengua, que articula la totalidad de la actividad docente, en todos los niveles de la enseñanza. Es una desvirtuación gravísima entenderla solamente como una asignatura y no como el cemento curricular de todo el proceso. La educación lingüística es el transversal principal.
La formación inicial del docente debe hacer de la lengua un eje fundamental. Esto ha decaído gravemente en los últimos años, por una suma de causas. La principal es que los formadores de maestros son egresados de una universidad en la que no se aprende la ardua cuestión de la lectoescritura, ni el desarrollo de la oralidad, ni la selección de literatura infantil y juvenil, ni las formas de la motivación lectural, ni, digámoslo, el manejo diestro del sistema que van a enseñar. Nadie da lo que no tiene.
Y el docente debe ser el modelo diario y sostenido de manejo lingüístico claro, preciso, correcto, matizado. Si la escuela no se afirma en ello, los modelos serán los de los medios orales de comunicación: la radio y la TV.
La educación es dialogal o no lo es. El diálogo se está excluyendo de las aulas (nada digamos de las universitarias). Da al alumno ejercitación para la convivencia social. La escuela produce -en el mejor de los casos- lectores, pero ha dejado de lado la audioralidad: la escucha atenta y el hablar. El diálogo, generado por el maestro, flexibiliza a los dialogantes para la mutua comprensión y el desarrollo de la tolerancia activa. Y se convierte en la mejor base para fundar la solidaridad social. Un muchacho o una chica con dificultades de comprensión lectiva, pierden un empleo: no entienden las instrucciones para llenar la solicitud o no comprenden el manual de la máquina que deben manejar.
La lengua es la mayor mediadora entre los hombres: con la lengua se educa, se hace justicia, se legisla, se gobierna, se fusiona la sociedad porque facilita la coherencia social.
Es también el primer factor de inclusión social: un discapacitado lingüístico es un marginado social. El adolescente y el joven que se expresan, liberan lo preso, y hallan en la palabra la forma del reclamo, de interpelación. El que no tiene palabras canaliza su actitud en la acción: el puño, el empujón, la violencia. El escuchar y hablar ocupan el 90% de la comunicación del hombre. De allí el peso de la educación en la lengua oral. La pobreza verbal impide la libertad de expresión en una democracia. La indigencia expresiva anula el ejercicio del pensamiento crítico.
El maestro es, ante todo, maestro de lengua. Esta es una enorme responsabilidad.
El autor es presidente de la Academia Argentina de Letras y miembro de la Academia Nacional de Educación.
- 1
2Tiene 11 años, sufría bullying y terminó internada: una jueza le ordenó a la escuela tomar medidas urgentes
3El plan de Ian Moche para vencer al “paradigma del odio”: “Queremos una revolución de la ternura”
4“El juez me dijo que mis chances eran bajísimas”: la revancha de un joven que nunca fue adoptado



