Las ONG buscan nuevas fuentes de financiamiento
Por la crisis, se vuelcan a la venta de productos y servicios relacionados con sus conocimientos
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Varias organizaciones sociales encontraron en la venta de productos y servicios relacionados con sus conocimientos una manera de reducir la dependencia de sus donantes y, a la vez, promover su misión.
La crisis económica global, la caída de los recursos de la cooperación internacional y una alta competencia entre las organizaciones sociales por los mismos recursos, imponen evaluar constantemente estrategias alternativas de sustentabilidad para asegurar una mayor estabilidad.
En la Argentina hay una variedad importante de ejemplos. Organizaciones que se dedican a la venta de productos, mientras que otras prestan servicios de microcrédito, consultoría o capacitación. Pero también están aquellas que venden publicaciones, ofrecen servicios pedagógicos y realizan certificaciones de empresas.
Sin embargo, el éxito que alcanzan es tan diverso como sus propuestas. En algunos casos, el autofinanciamiento es prácticamente el 100 por ciento del presupuesto institucional, mientras que en otros tan sólo alcanza el 5 o 10 por ciento y no resulta un ingreso significativo para la organización.
En general, el principal problema económico que atraviesan las organizaciones es cómo afrontar su costo operativo. "Los donantes quieren financiar programas, pero a las instituciones les cuesta tener el propio personal para trabajar porque nadie lo quiere pagar", explica Santiago Mazzeo, de NESsT, organización internacional que con su Fondo Nido ayuda a diversificar las fuentes de financiamiento de las organizaciones sociales para promover su misión.
En ese sentido, una opción es la comercialización de productos que los mismos beneficiarios de la organización fabrican. Ese es el caso de Fundación Silataj, que promueve la creación de fuentes de trabajo para pueblos indígenas del norte argentino, a través de la comercialización de sus artesanías en sus locales de venta. De esta manera fomentan el comercio justo, capacitan a los artesanos y mejoran su calidad de vida.
"Desde el principio pensamos que la autofinanciación era necesaria porque no teníamos otra manera de sostenernos", sostiene Noel Ross, directora de la organización, que para funcionar debe afrontar entre sus costos el sueldo de tres empleados, que trabajan junto a otros voluntarios.
Otra estrategia es la venta de servicios vinculados con la experiencia y los conocimientos de las organizaciones, como lo hace la Asociación de Ejecutivos en Desarrollo de Recursos para Organizaciones Sociales de Argentina (Aedros). Esta entidad genera ingresos ofreciendo cursos de capacitación a sus socios, organizaciones, empresas y público en general en el área de desarrollo de recursos.
Según su presidenta, Mercedes Campos de Oris de Roa, esos ingresos se destinan a cubrir sus gastos administrativos y los costos de otros proyectos. Pero, además, esta modalidad permite dar más visibilidad a la organización, hacerla más sustentable y llevar adelante su misión.
Autofinanciación planeada
La AMIA, con su Servicio de Empleo es quizás uno de los mejores ejemplos de autosustentabilidad, debido a su concepción y magnitud. En 2001, en plena crisis de la Argentina, la entidad firmó un acuerdo con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) por tres años para crear la Red Nacional de Servicios de Empleo en la ciudad de Buenos Aires, Gran Buenos Aires y los principales centros urbanos del país.
Pero el convenio contemplaba un calendario donde el apoyo disminuiría gradualmente cada año desde su implementación, razón que la obligaba a buscar una estrategia para mantener sus servicios.
La modalidad que encontraron fue la venta de servicios de recursos humanos a las empresas: búsqueda y selección de personal, evaluación psicolaboral y capitación, entre otros. Sin embargo, para las personas que buscan trabajo todas sus actividades son absolutamente gratuitas.
Hoy existen once sedes del servicio en las principales ciudades de la Argentina y se ha convertido en la Red de Oficinas de Empleo más grande y reconocida del país, ya que cuenta con más de 450.000 postulantes en su base de datos y 11.000 empresas que han utilizado sus servicios.
En la AMIA trabajan 270 personas remuneradas con jornada completa, 20 a tiempo parcial y además cuenta con más de 120 voluntarios. Su directorio está compuesto por 24 miembros y tiene 25.000 familias socias en la Argentina. El Servicio de Empleo, su principal actividad de autofinanciamiento, otorgó visibilidad a las acciones de la asociación, además de posicionarla como una organización abierta a toda la sociedad.
En general, las actividades de autofinanciamiento de las organizaciones buscan reducir progresivamente la dependencia de sus donantes, obtener fondos para sus gastos administrativos, fortalecer la operación de la organización y, en la mayoría de los casos, lograr con la misma actividad el cumplimiento de su misión.
Y aunque su lógica es distinta a la empresarial, algunas organizaciones parecen haber conciliado su autosustentabilidad con la búsqueda del bien común.
Legalidad
El marco regulatorio argentino prohíbe el desarrollo de las actividades de autofinanciamiento en las fundaciones, aunque sí lo permite en las asociaciones civiles.
De todos modos limita los beneficios tributarios de IVA a ciertas actividades vinculadas con los fines específicos y exige que las organizaciones cumplan con procedimientos extremadamente burocráticos para acceder a la inscripción como entidad en la Inspección General de Justicia (IGJ) y la posterior exoneración de los impuestos a las ganancias e IVA.
Concurso
NESsT está organizando el Segundo Concurso de Actividades Empresariales Sociales 2009-2010 en la Argentina. Pueden participar todas las organizaciones de la sociedad civil interesadas en evaluar la viabilidad de lanzar o expandir una actividad empresarial social.
Las bases del concurso y el formulario de postulación se encuentran en www.nesst.org
Contactos
- NESsT: www.nesst.org
- Aedros: www.aedros.org
- AMIA: www.amia.org.ar
- Silataj: www.fundacionsilataj.org.ar
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