"Los jóvenes tenemos ideas para aportar: son nuestro presente y futuro los que están en juego"

"El de hoy es un modelo rígido que busca uniformar más que nutrirse de las diferencias", considera Yael
"El de hoy es un modelo rígido que busca uniformar más que nutrirse de las diferencias", considera Yael Crédito: Fabián Marelli
Victoria Mortimer
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25 de septiembre de 2019  • 11:13

Si bien son ellos los que están transitando la escuela secundaria, la mayoría de los jóvenes reclama que sus voces no son escuchadas y exigen poder participar de los espacios de toma de decisiones respecto a la educación. Según datos de la Fundación SES, solo un 6% de los alumnos participan de los centros de estudiantes.

Aunque existe una ley, no todos los directivos los promueven y son pocos los centros estudiantiles que hay en las escuelas de nuestro país. Además de que funcionan como espacios para que los adolescentes puedan expresar sus reclamos y preocupaciones, los especialistas aseguran que también son un buen contexto de ensayo para la participación ciudadana. "Es importante que se nos dé un lugar porque tenemos ideas para aportar: son nuestro presente y futuro los que están en juego", destaca Yael Crupnicoff, alumna de 5° año de un colegio privado de la Ciudad.

Yael es una de los 11 alumnas y alumnos convocados por LA NACION en el marco del Mes de la Educación, para conocer los reclamos y propuestas de los estudiantes sobre la escuela secundaria. Además, hace unos meses participó en una de las charlas TED x la Educación (TED-Ed).

Para esta joven de 17 años, la escuela no debería existir como una "burbuja impenetrable" y aislada del contexto que la rodea y hace énfasis en el interés de los estudiantes en la política y en los temas de actualidad que, como ciudadanos, los interpelan. Desde temáticas como la Educación Sexual Integral (ESI) hasta discusiones políticas y sobre el cuidado del medioambiente. "Debemos cambiar la mirada que ve a la política como un mundo de adultos para verla como un espacio de crecimiento personal y social donde puedan escucharse todo tipo de voces e ideas ", asegura.

Los chicos no son los únicos que piensan esto. Desde las organizaciones sociales coinciden en que, en la mayoría de los casos, la voz de los jóvenes no es tenida en cuenta. "Cuando se va a llevar adelante una política pública vinculada a la secundaria, por ejemplo, los funcionarios llaman a los académicos y a los sindicatos, pero es muy raro que se convoque a los estudiantes", aporta Alberto Croce, director de la Fundación Voz.

Por su parte, Marcela Browne, de Fundación SES, sostiene que "la escuela es el ámbito privilegiado de participación ciudadana para las juventudes y por tanto hace al proyecto institucional". Sin embargo, lo que muchas veces pasa es que " asusta cuando las juventudes quieren organizarse, cuando nos interpelan en nuestra práctica educativa, cuando nos piden una escucha atenta que no podemos ofrecer porque las horas cátedra no alcanzan, cuando el silencio o la reactividad, son la respuesta". Para la especialista, de esta forma "dejamos a nuestras juventudes a la intemperie, en la esquina, fuera del proyecto educativo y finalmente sin la certificación de la escuela media como derecho y garante del acceso a un trabajo decente y una vida plena".

"Pensar en un cambio de la escuela secundario en el corto plazo es la clave de nuestro futuro", dice firmemente Yael. Para empezar con el cambio, la joven considera que es importante dejar de hablar de la escuela del futuro como un proyecto enfocado solo en las próximas generaciones: "Me parece supervalioso que se empiecen a escuchar nuestras opiniones y reclamos para ver cómo mejoramos juntos el sistema desde adentro".

"Las políticas públicas son las que pueden y deben universalizarlos y crear las condiciones para que la Ley de Centros de Estudiantes, de la mano de los equipos directivos, docentes y estudiantes deje de ser letra muerta", sostiene Browne.

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