Manuel Lozano: "La empatía es urgente. Hoy debemos ser lo más amorosos posibles"

Este sábado la Fundación Si lanza junto con Radio Metro y con el acompañamiento de Telefé y Fundación La Nación, una nueva Misión Solidaria; el objetivo es colaborar con comedores y centros comunitarios de todo el país
Este sábado la Fundación Si lanza junto con Radio Metro y con el acompañamiento de Telefé y Fundación La Nación, una nueva Misión Solidaria; el objetivo es colaborar con comedores y centros comunitarios de todo el país
María Ayuso
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10 de julio de 2020  • 08:37

De algo no hay dudas: la pandemia no solo está golpeando con particular crudeza a los sectores más vulnerados, sino que agudizó desigualdades de larguísimo arrastre.

En ese contexto, la Fundación Si lanza junto con Radio Metro y con el apoyo de Telefé y Fundación La Nación, una nueva Misión Solidaria. Se trata de la decimocuarta edición de una iniciativa que busca colaborar con comedores, hogares y centros comunitarios de todo el país, y que durante la cuarentena no tuvo más opción que reinventarse. Así, de pasar a convocar a los oyentes a que acerquen una donación de alimentos de forma presencial, como se venía haciendo hasta este año, este sábado la misión tendrá por primera vez un formato virtual. La cita será desde las 10 hasta las 20 en Metro 95.1 y metro951.com: una transmisión especial de 10 horas en las que se conocerán distintas opciones para colaborar, el destino de los fondos, las historias detrás de cada centro comunitario y varios artistas e invitados sorpresa.

"Se podrá colaborar desde todo el mundo. Estés donde estés, vas a poder ser parte de esta misión", resume Manuel Lozano, fundador de Fundación Sí, organización que desde 2012 trabaja por la inclusión social con un abanico de proyectos. La invitación es a ingresar a la web de la fundación (ya disponible para donaciones) y elegir un kit para donar, que luego será entregado a alguna de las organizaciones beneficiarias. Desde que empezó la cuarentena, Fundación Si ya distribuyó 578.286 kilos de alimentos y 120.557 artículos de limpieza e higiene en 460 comedores de las 23 provincias de Argentina. Sin embargo, la demanda crece día a día. "Cada vez se les hace más cuesta arriba asistir a todas las personas que se acercan", cuenta Lozano en diálogo con LA NACION.

-¿Cómo es hoy la realidad de los más de 400 espacios comunitarios a los que acompañan desde Fundación Si en todo el país?

-Coinciden en que la demanda se incrementó. Tuvieron que adaptarse al nuevo contexto y están entregando las viandas para que coman en sus casas o bolsos de alimentos. De esta forma, se busca evitar que la gente se reúna en el comedor e intentan sostener el aislamiento social. Estos espacios comunitarios no solo tuvieron un incremento grande de personas a las que asistir sino que debieron aumentar los servicios: por ejemplo, el que brindaba merienda, ahora también da cena o almuerzo; el que abría de lunes a viernes, está abriendo los siete días de la semana.

-¿Cuáles fueron las "postales" más duras que te dejó esta pandemia hasta ahora?

-Qué difícil. Hay muchas, pero te digo dos, una fea y una linda. No me olvidó más del llamado de una peluquera de barrio que no tenía leche para su bebé. Hasta que se decretó el aislamiento vivía de su trabajo, ya se había consumido lo poco que tenía ahorrado y no sabía qué hacer, ni cómo pedir. Todos deseamos que nadie tenga las necesidades básicas insatisfechas y que cada uno pueda vivir del producto de su trabajo. Cuando la escuché rompiendo esa barrera de pedir para darle de comer a su hijo, fue desgarrador. Está más que claro que a nadie le gusta pedir, pero creo que la primera vez hay que atravesar una barrera dolorosísima. Por otro lado y porque creo que siempre hay que encontrarle el lado bueno a las cosas, pienso en Elizabeth, de un comedor de Ezeiza, que la primer semana que la llamamos para entregarle los alimentos nos dijo que algo tenía y nos pidió que diéramos lo restante a otro comedor. O Alberto, que lo llamamos la semana pasada porque teníamos que llevarle una caja de alimentos y nos avisó que había conseguido una changa vendiendo lavandina, que se la donemos a otra familia.

-Es un contexto particularmente imprevisto, doloroso y desafiante. ¿Cómo adaptaron sus programas a esta realidad?

-Desafiante es sin duda una palabra que lo define. Nadie ha vivido una situación así a nivel mundial. El primer desafío fue amoldarnos a la realidad. Todos los proyectos tuvieron que adaptarse. Por un lado, tuvimos que reducir el número de voluntarios al máximo para intentar que la mayor cantidad posible de personas se quede en sus casas. Organizamos un equipo con los más jóvenes, sin ningún factor de riesgo y que no estuvieran en contacto o al cuidado de personas que sí los tuvieran. Las residencias universitarias que la fundación tiene para los jóvenes de zonas rurales continúan abiertas pero con clases virtuales, tuvimos que extremar las medidas de seguridad, potenciar el rol de los tutores y los jóvenes realizaron el aislamiento dentro de las residencias. En el caso de los centros comunitarios tuvimos que frenar los talleres con los chicos y enfocarnos más profundamente en la asistencia alimentaria. En cuando a las recorridas para asistir a personas en situación de calle, cambiamos toda la dinámica y fortalecimos la asistencia alimentaria ya que al estar bares y restaurantes cerrados, y al haber menor cantidad de vecinos en la vía pública, se dificulta el acceso a los alimentos.

Armamos una estructura enorme de voluntarios que nos permite trabajar sin necesidad de personal rentado y que el 100% de las donaciones vayan al destino asignado.
Manuel Lozano, Fundación Si

-Los argentinos solemos tener un músculo solidario que se activa particularmente en tiempos de crisis. ¿Cómo evalúas la respuesta de la ciudadanía hasta ahora?

-No deja de emocionarme y sorprenderme. Agradecemos la confianza de cada persona y empresa que nos acompaña y ese agradecimiento nos llena de responsabilidad. La mejor forma de agradecerle a todos los que pese a la crisis nos sigue acompañando es garantizando el buen uso de los fondos. Por un lado, buscando los mejores precios para hacer rendir el dinero al máximo, organizando una distribución bien federal en base a las necesidades de cada centro comunitario e intentando llegar a todo el país, que geográficamente es enorme y eso implica un doble desafío. Por otro lado, haciendo un seguimiento de cada centro comunitario con el que trabajamos para asegurar la transparencia en la distribución de las donaciones y la no utilización política de las mismas. Tenemos clarísimo que es dinero que no nos pertenece, que la gente en un acto de confianza enorme nos lo entrega para que lo transformemos en los artículos necesarios y lo hagamos llegar a quien lo necesita. Con esa responsabilidad es que asumimos la inversión de cada donación que entra. Por eso, desde los comienzos de la fundación, armamos una estructura enorme de voluntarios que nos permite trabajar sin necesidad de personal rentado y que el 100% de las donaciones vayan al destino asignado.

-¿Qué esperan de la Misión Solidaria de este sábado?

-La misión es un momento súper esperado por todos. Las expectativas son altas porque año tras año la gente nos ha acompañado. Andy Kusnetzoff lo cuenta siempre al aire: la primer misión ayudamos a un comedor, y creció tanto que el año pasado ya llegamos a 295. Cada año pasan más de 40.000 personas al evento. Sabemos que en esta oportunidad, al ser virtual, será una misión diferente, pero la esencia está intacta y confío en que la gente nos va a acompañar. La Metro y en especial Andy, se han convertido en aliados fundamentales de la fundación y durante todo el año nos van acompañando en cada nueva iniciativa.

-Esta vez toca un evento completamente distinto.

-¡Sí, en todo! Es una misión completamente diferente porque la gente va ayudar desde su casa. Siempre digo que una de los grandes aprendizajes que incorporé, es dejar que la realidad nos vaya marcando el camino y es algo que siempre intentamos plasmar en la fundación. Cada proyecto surgió de escuchar la realidad y en la misión pasa exactamente lo mismo. Las primeras misiones fueron en la puerta de la radio, hasta que en un momento ya era imposible por el espacio y nos mudamos al predio de Dorrego. Hoy nuevamente tenemos que adaptamos y acá estamos.

Ojalá entendamos que hoy más que nunca debemos ser lo más amorosos posibles porque del otro no conocemos su historia o cuál es su situación. La empatía es urgente.
Manuel Lozano, Fundación Si

-¿Qué reflexión haces sobre las enseñanzas que nos está dejando está pandemia?

-Son muchísimas. Ojalá aprendamos que necesitamos para vivir mucho menos de lo que creemos necesitar. Y que, sin dudas, lo mas importante no radica en lo material sino en los vínculos, con los otros y con nosotros mismos. Espero que entendamos que nadie se salva solo y aprendamos a construir una verdadera comunidad. Si hoy vemos a alguien que sale a la calle, no sabemos si es porque está yendo a trabajar, si rompió el aislamiento porque su cabeza iba a explotar, porque estaba muy angustiado o porque quebró el negocio que tardó toda una vida en armar. Ojalá entendamos que hoy más que nunca debemos ser lo más amorosos posibles porque del otro no conocemos su historia o cuál es su situación. La empatía es urgente. ¿Saldremos mejores? Dependerá de cada uno de nosotros. Ese es el mayor desafío y es un desafío personal: poder capitalizar este tiempo de encierro en una oportunidad de crecimiento.

Cómo colaborar

Fundación Si: Ingresando a la web de la fundación (ya disponible para donaciones) se puede elegir un kit para donar, que luego será entregado a alguna de las organizaciones beneficiarias.

Manuel Lozano: "La empatía es urgente. Hoy debemos ser lo más amorosos posibles"

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