
Negar el ocio no es un buen negocio
"No nos vimos en todas las vacaciones. Ellos se acostaban cuando nosotros nos levantábamos, hacíamos cosas diferentes, íbamos a lugares distintos." Este tipo de frase, que con tanta frecuencia describe el tiempo compartido durante las vacaciones, es ejemplo de una ocasión perdida
En la era de las prisas, las ansiedades, la imposibilidad de esperar, la carrera inútil detrás del tiempo, donde el hacer es más importante que el ser, y el correr desplaza al estar , el rito vacacional trae preciosas oportunidades.
- Reencontrarnos: volver a estar con el otro, con aquellos que son significativos en nuestra vida, dedicarles tiempo.
- Reconocernos: volver a mirarnos, registrar en qué hemos cambiado, cómo nos percibimos los unos a los otros.
- Recuperarnos: volver a compartir experiencias que restituyan en los vínculos la tonicidad y la profundidad que la costumbre, el apuro y las urgencias suelen debilitar.
- Reparar aquello que, en cada uno y en los vínculos que nos unen, puede haberse desgastado o lastimado.
- Reponernos, pasando de la acción a la inacción, sin culpas, con el convencimiento de que el no hacer es esencial en el ritmo de la vida y permite valorar el hacer (así como la noche permite reconocer el día, el dolor a la esperanza, y la tristeza a la alegría).
Cuando tomamos noción de esto sin obligarnos a un ocio productivo , cuando compartimos palabras y silencios, preguntas y respuestas que nos permiten recordarnos y reencontrarnos, las vacaciones nos preparan de veras para un año distinto, de una tonalidad afectiva y emocional más profunda.
Decían los antiguos griegos que el tiempo del ocio es verdaderamente humano, porque no se dedica a ningún fin, más que a ser. Y el origen de las palabras nos devuelve significados tan olvidados como esenciales. Ocio viene del latín octium (descanso). Negocio es su negación ( neg-octium ). Negar el ocio no es siempre un buen negocio para nuestro cuerpo, nuestra mente, nuestro espíritu y nuestros vínculos.
El último libro del autor es Conectados al vacío (la soledad colectiva en la sociedad virtual).
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2Tiene 17 años, es de Caballito y merienda con chicos que vivieron en la calle: “Los ayudo a pensar un futuro distinto”
3Es ejecutiva en una multinacional y lucha por un mundo laboral más inclusivo: “Cuando decía que era sorda no me querían contratar”
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María Migliore: “El solo hecho de crecer en un barrio popular define tu trayectoria de vida”



