¿Por qué todo lo interesante pasa fuera de la escuela?

Laura Benbenaste
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2 de mayo de 2015  

Tengo ganas de decirlo de una vez. Aunque suene incómodo, aunque a muchos no les guste escucharlo. ¿Por qué todo lo interesante, lo que me gusta hacer, pasa afuera de la escuela?

Ésta fue la pregunta que me hice durante los 5 años que pasé en la escuela media (en ese entonces, secundaria).

Si la mayoría de nosotros coincidimos en que estamos a años luz de tener un sistema educativo parecido al finlandés (considerado uno de los mejores, sino el mejor) tenemos que hacer lo posible por seguir mejorando el nuestro, claro.

Pero dejemos de exigirlo. La escuela no puede con todo. Estoy segura de eso. ¿Por qué entonces no optar por cambiar la mirada? ¿Qué podemos hacer con lo que tenemos en lugar de pensar siempre en lo que falta?

La escuela puede dar lo que da, al tiempo que lo hace. De a poco hace esfuerzos por mejorar. Pero, ¿qué podemos hacer el resto, para ayudarla, para complementarla?

Yo propongo espacios fuera de la escuela, en serio. Cuando digo en serio, quiero decir, pensando en chicos que nacen para ser artistas, deportistas, artesanos que de todas formas no encuentran un lugar en la escuela.

Espacios de educación no formal, que se tomen el tiempo y la tarea de despertar el interés en cada uno.

Dejar a un lado el apuro por homogeneizarlos, por llegar a resultados que no se sabe para qué sirven, por llenar planillas con calificaciones que dicen muy poco de lo que son. Espacios para aprender. Donde nos hagan acordar que uno aprende para uno, para nadie más.

Con chicos que vengan de lugares, contextos, realidades distintas (casi siempre en los colegios vienen de lugares parecidos), donde lo que los una sean los intereses, las pasiones y no la clase social.

Donde los "burros" o los "chicos problemas" tengan la posibilidad de sacarse ese peso y empezar de nuevo, quizás con otras formas, con otros lenguajes.

Espacios menos pensados para cualquiera y más para ellos. Donde no esté separado el enseñar del contener. ¿Qué futuro ofrecemos si fuera posible contener sin enseñar?

Con equipos versátiles y estructuras flexibles, que permitan cambiar y modificar el rumbo según las necesidades.

Si yo no trabajara en un lugar así-como lo es Puerta 18, un espacio gratuito donde se estimulan las habilidades y vocaciones de los jóvenes- pensaría que es imposible, que es una utopía.

Pero si lo pensamos bien, no es nada ilógico. Es cierto que esto puede darse en espacios pequeños, más reducidos, más artesanales.

Pero ¿qué pasaría si hubiera cientos o miles de estos lugares? Donde cada espacio pudiera elegir con qué herramienta trabajar: tecnología, música, deporte.

Donde el camino esté planteado para conocer primero y ampliar las posibilidades al máximo posible. Si fuera la música, todos los instrumentos a disposición. Si fuera la tecnología, todas a mano. Probar todo, hasta que algo resuene adentro. Algo que te conmueva.

Después, tener la oportunidad de elegir. Cuando sentiste que ese era tu camino y no otro (o tal vez sí otro pero también ese).

Luego, profundizar, en lo que seguramente vas a ser bueno por el solo hecho de amarlo. Profesionalizar, para hacer de eso un medio de vida.

Lugares con personas ocupadas primero, por conocer a cada chico, lo que le gusta hacer, lo que encontró como su vocación y después, que este mismo lugar funcione como su capital social a la hora de buscar su primer trabajo. Una carta de presentación que los hace sentir dignos de lo que, por derecho, merecen.

No un trabajo cualquiera, sino el que sea el primer paso para trabajar de lo que les gustaría hacer el resto de sus vidas.

En principio, se conectan con los puestos más junior, los más sencillos que un joven puede hacer ligado a su elección hasta llegar a esa oportunidad que parte aguas, ya estás mejor preparado para seguir lo que se presente.

Propongo que proliferen estos espacios, que sean cada vez más diversos y mejores. Quizás así, el tiempo de la escuela se complemente. Quizás así el tiempo de la escuela no sea un tiempo perdido ni para vos, alumno o, para vos, educador, ni para toda la sociedad.

La autora es directora ejecutiva de Puerta 18; www.puerta18.org.ar

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