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¿Qué lugar ocupa el juego en la vida?

Damián Calvo
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5 de mayo de 2012  

Recuerdo la imagen de mi madre sentada en su sillón en el living de su departamento como en unasuerte de escenario improvisado, relatando sus recuerdos de juego cuando niña. Nietos, hijos, cuñados, cuñadas, amigos y cualquier otro espectadorcircunstancial, quedábamos atrapados en sus imágenes y palabras, llenas dealegría, afecto y mucha vida.

Ese relato es en sí mismo una experiencia lúdica montada sobre suspropias matrices de juego. Al escucharlas uno no dejaba de asombrarse de lovívido de la narración, como algo cercano, llena de detalles que nos remitían a una experiencia corporal con aromas, texturas, caídas, abrazos yempujones. Sólo han pasado 86 años de aquellos relatos, que son los testimonios directos de la singularidad de sus experiencias de juego.

Un hecho particular es que nunca en sus recuerdos va a aparecer el sentido de porqué jugaban, ya que da cuenta de la gratuidad misma de esa actividad, que no busca otro propósito que el jugar en sí mismo.

Para poder jugar no es condición que exista un juego predeterminado. El ludo, la oca o cualquier otro juego no garantizan que haya juego. No hace falta un juguete u objeto para poder jugar; sí es necesario una actitud lúdica que atenta y sensible transforme la realidad en un tiempo de juego. No depende de la tecnología ni de las jugueterías ni del mercado,sino del deseo mismo de jugar como experiencia que no es juzgada, que necesita de un acuerdo implícito o explicito, que tiene sus propias reglas y que porcondición acepta al otro como compañero de juego, sino, no habría juego.

Cuando jugamos siempre está presente nuestra capacidad, la capacidad de los quejuegan, sea cual fuere; de los que se animan, de los que imaginan, de los que crean, de los que se entregan.  Si en definitiva, somos el resultado de una experiencia construida entre seres humanos, la matriz de esas experiencias es el juego mismo. Matrices de aprendizaje que en los niños se establecen como condición para su ingreso a la cultura familiar y comunitaria.

"El juego es deseo de aquello con lo que se juega, no deseo de algo que falta y hay que conseguir, sino deseo de lo que está aquí y ahora, del instante que pasa y que va a surgir", sostiene Martine Mauriras-Bousquet. En palabras de Vigosky: en el juego se produce la realización ilusoria del deseo; por eso es ensayo protegido y a veces anticipatorio de la vida real.

En el encuentro de los padres con su bebe sucede el fenómeno lúdico de manera espontánea y maravillosa, ya que sin proponérselo, ellos, con el deseo de encontrarse con su hijo, despliegan gestos, miradas, toques, movimientos, construyendo un espacio de aprendizaje recíproco. Ya que es el adulto quien inicia e ingresa a ese niño en la experiencia de juego, pero es la respuesta del niño que le devuelve a sus padres el sentido mismo de su lugar como tales.

Los padres son padres en la medida que se sientan correspondidos en su función y es el juego espontáneo el que les permiteconformar esa trama para el intercambio, que aunque no tiene propósito deenseñanza es en sí mismo aprendizaje. Esta dimensión del juego es del orden de lo esencial y cultural, de carácter filogenético, en la que a través de las generaciones se transmiten formas particulares de jugar caracterizadas por lugares, objetos, personas que dan cuenta de lo que denominamos identidad lúdica, siendo el resultado mismo de las microculturas del jugar familiar y comunitario (como los relatos de mi madre en el escenario familiar).

Actualmente es observable la oferta de juegos, incluso juguetes que sepresentan en el mercado con fines específicos para la obtención dedeterminados aprendizajes, como por ejemplo material en formato DVD para la estimulación temprana para aquellos bebes y niños que no presentannecesidades de intervenciones terapéuticas. Es esperable que se deposite en esos materiales y objetos la función de un aprendizaje conducido. Estedireccionamiento de la experiencia lúdica corre a los adultos y niños deljuego libre, de ese jugar por jugar, como experiencia liberadora, que busca permanentemente la posibilidad de autoabastecerse sin condicionamiento formal alguno.

Podemos pensar que la guía puntual de tareas a realizar para obtener un niño capacitado le va a dar las herramientas necesarias paratransitar exitosamente por la vida.

Contrariamente a eso, le quita la posibilidad de promover el juego espontáneo y libre, en un espacio grupal, en unavincularidad empática y solidaria, en el que el ensayo y error son parte de una experiencia valorada como necesaria y propia. Lugar que autoriza a losniños a construir y posicionarse frente a su entorno desde una mirada propia del mundo que lo rodea, constituyéndolo en autor de sus producciones, jugando. Autoría que lo identifica y diferencia frente a los otros.

Ahora bien, ¿qué lugar ocupa el juego en nuestras vidas? El jugar es la oportunidad de transitar la vida de una manera placentera, creativa, que despierta la alegría de la conquista y de estar junto a otros por el solo hecho de pasarla bien. Tan antiguo como lacultura misma, tan necesario y vital, constituyéndose en uno de lospatrimonios más significativos de la humanidad, sin otra cotización en elmercado de valores cotidianos que la que cada uno  de nosotros le pueda dar.

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