Salir adelante. "Guardaba las monedas para comprar el pan para la familia"

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9 de junio de 2019  • 00:28

En el primer episodio de Redes Invisibles, Griselda Quispe, del Algarrobal, Mendoza, nos cuenta su historia. Cómo fue tener que trabajar de chica en la cosecha, en los hornos de ladrillo o cuidando a sus hermanos. Y cómo fue que gracias a que distintas personas la ayudaron a seguir estudiando, hoy es enfermera.

La infancia de Griselda Quispe fue muy dura. En su casa lo poco que le pagaban a sus padres no alcanzaba para comer y ella tenía que ayudar. De chica pasaba varias horas en las cosechas de uva, almendra, tomate o ajos cortando, pelando o poniendo en cajas. También se encargaba de apilar los ladrillos en los hornos y de "pasarlos" para cargarlos en los camiones.

"Nos costó salir adelante. Íbamos todos a los hornos a ayudar un poquito. No teníamos ni para comer ni para vestirnos", cuenta esta mujer que también era la encargada de cuidar a sus hermanos mientras sus padres no estaban. Con 8 años, sabía cocinar, bañarlos, hacerlos dormir y cambiarles el pañal.

Su destino lógico era seguir los pasos de sus padres: trabajar en la cosecha o ser empleada doméstica. Pero Griselda siempre tuvo en claro que aunque fuera muy tímida y le hicieran bullying en la escuela, ella quería estudiar.

Hoy, con 23 años, Griselda pudo recibirse de enfermera, gracias al apoyo de diferentes personas y organizaciones en diferentes momentos de su vida. Justamente, ese es el espíritu del proyecto Redes Invisibles de LA NACION: mostrar la importancia que tiene para jóvenes de contextos vulnerables cruzarse con personas que les ofrezcan las oportunidades que muchas veces su entorno no puede darles.

"Griselda ha sabido sacarle provecho a cada una de las personas que estuvieron a disposición de ella", resume Adriana Chitadino, quien fue docente suya durante la primaria.

Sumate a la RED INVISIBLE

Podés ayudar de diferentes maneras para que otros jóvenes como Griselda puedan tener un futuro mejor. Las dos más importantes son aportando dinero para becas secundarias o como mentor voluntario para acompañarlos en sus estudios.

Sostener la beca de un joven cuesta entre $12.000 y $30.000 por año. Tu aporte es fundamental para que puedan cumplir su sueño

Vincular es un programa de Conciencia en donde mentores voluntarios acompañan a jóvenes en contextos de vulnerabilidad socio-económica que:

  • Abandonaron la escuela y no están trabajando.
  • Necesitan un apoyo emocional y económico para terminar sus estudios secundarios.
  • Necesitan apoyo académico y económico para cursar sus estudios superiores.

¡Sumate como mentor voluntario y hace la diferencia!

Llamá o enviá un Whatsapp al +54 9 11 4047-6052 para ponerte en contacto con ellos.

Más información en conciencia.org

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