Organizaciones sociales y gobierno: los pros y los contras de una nueva relación

David Stilerman
David Stilerman PARA LA NACION
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4 de agosto de 2016  

A los desafíos tradicionales a los que se enfrentan la mayoría de las organizaciones de la sociedad civil (OSC) –como la complejidad y el costo del marco legal y fiscal, la sustentabilidad económica y organizativa y el foco estratégico– en los últimos meses se ha sumado la relación con el gobierno.

Claramente, el vínculo con las autoridades de turno es, fue y será siempre un tema crítico para las OSC, no sólo por la asistencia económica, sin la cual en muchos casos no podrían cumplir con su misión, sino también por la mayor o menor influencia de estas entidades en el desarrollo de nueva legislación y otras acciones de gobierno.

No es novedad que una cantidad significativa de integrantes del mundo social (en general los más experimentados) han pasado a formar parte de los gobiernos elegidos en octubre del año pasado.

¿Qué consecuencias trajo este pasaje? Desde el punto de vista del sector público, el conocimiento más específico y concreto aportado por los que venían trabajando en el sector social les agrega calidad a los esfuerzos gubernamentales, logrando además una mayor sintonía con las organizaciones sociales que están operando en el terreno.

Articulación positiva

Esta nueva realidad tiene un impacto positivo directo en la capacidad de realizar un planeamiento con mejor información sobre las necesidades reales de la gente y la mejor forma de satisfacerlas maximizando de ese modo la utilización de recursos siempre escasos.

Pero también redunda en una mejor implementación de los programas planificados, un aspecto en el que en general los gobiernos tienen dificultad para combinar el músculo que les da el potencial económico con la fineza de tacto requerida para construir en territorio, aspecto que las organizaciones sociales están en condiciones de aportar.

Por otro lado, desde el punto de vista de las organizaciones, la situación es más compleja. Mirando el aspecto positivo, también ellas se benefician de la cercanía y del trabajo conjunto con el Estado.

Como aspecto negativo, para las OSC la salida de algunos de sus integrantes tiene un costo, el natural duelo por la pérdida del talento, ya que la gran mayoría tiene planteles profesionales y voluntarios escasos. La pérdida de recursos con conocimiento y compromiso, aunque se compense con una mayor facilidad de trato con los hoy funcionarios que hasta ayer trabajaron codo a codo con ellos, es dolorosa y de difícil solución inmediata.

Pero esta situación presenta a su vez una oportunidad, y es que las organizaciones en lugar de reaccionar a la pérdida reemplazando el talento perdido puedan explorar la posible asociación con otras instituciones sociales y privadas, creando o fortaleciendo una estructura de redes que desde todo punto de vista resulta atractiva pero cuesta tanto poner en funcionamiento.

Éste es un objetivo muchas veces declarado en el mundo social, pero siempre de difícil concreción, el sacudón tal vez pueda inducir a la acción.

Diferencias culturales

Las importantes diferencias culturales entre los mundos público, privado y social hacen que éstas no sean sencillas de superar y definitivamente no puedan superarse por decreto. Pero conversaciones mantenidas con representantes de los tres sectores refuerzan la convicción de que no es pensable un camino que no vaya, más rápida o más lentamente, avanzando en la consolidación de aéreas de trabajo conjunto para beneficio de las poblaciones servidas.

La historia de los últimos 10 años de relación entre los mundos privado y social ha mostrado un significativo cambio en la comprensión del otro.

Uno de los factores, con seguridad no el único ni tampoco el más significativo pero aun así digno de ser tenido en cuenta, fue la migración de profesionales que hicieron sus primeros pasos en áreas de RSE y que, aun sacrificando ingresos, prefirieron seguir su carrera en una organización de la sociedad civil.

El cruce de la frontera ha resultado en ventajas para ambos lados. Toda similitud con la oportunidad descripta más arriba no es casual.

Premio a la buena gestión

  • La organización Aportes de Gestión abrió la convocatoria a su premio + Gestión + Impacto, dirigido a organizaciones sociales que hayan mejorado los servicios que prestan a través de un cambio en la gestión. Se puede participar hasta el 15 de agosto y los ganadores recibirán una recompensa monetaria y capacitación gratuita. Las personas interesadas pueden consultar las bases y condiciones en www.aportesdegestion.org.ar

El autor es vicepresidente de Aportes de Gestión para el Tercer Sector

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