Tenés la palabra
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Teatro en las cárceles
Señor Director:
El grupo de teatro Gente Común está integrado por mujeres privadas de libertad en la cárcel de mujeres de Tucumán, que prepararon la obra La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca. Fuimos a Buenos Aires invitados por el Festival de Cine La Jaula sobre temáticas del encierro y los derechos humanos. El documental La cárcel de Bernarda Alba fue homenajeado con una invitación fuera de competencia. Los pasajes los pagó el Incaa y gestionamos ante el gobierno de Tucumán y la municipalidad de la capital subsidios para afrontar los gastos. Viajamos, fuimos agasajados en Buenos Aires y largamente aplaudidos en la Biblioteca Nacional. Como siempre, muchas gracias a todos por la solidaridad y al juez que autorizó el viaje de Norma.
Fernando Korstanje
ferkor@webmail.unt.edu.ar
El deterioro de la educación
Señor Director:
Tengo 45 años y soy neurocirujano. Escribo para hablar de algo grave para el futuro de la nación, como es el deterioro de la educación argentina, que pasó de haber sido una de las mejores del mundo a disminuir en calidad y cantidad.
Creo, sin temor a equivocarme, que recibíamos hace años más conocimientos en las escuelas primarias que en la secundaria actual. La frase más lúcida de la historia argentina la dijo Sarmiento: Hay que educar al soberano, y el soberano es el pueblo, que cuando no se lo educa se lo manipula y engaña.
Recordemos que la ley 1420 impulsada por ese titán de nuestras escuelas permitió a miles de hijos de inmigrantes acceder a una educación gratuita, universal, laica y obligatoria. Y así ellos aprendieron a ser y sentirse argentinos. Esto podría ser usado en la actualidad para integrar a los hijos de inmigrantes de países vecinos, para darles una identidad nacional a través de la educación.
Dr. Marcelo Gustavo Oltracqua
marcesoldragon@yahoo.com.ar
Viviendo un milagro
Señor Director:
Miles de jóvenes se mueven y conmueven por un país, por una América latina más justa y unida. Ellos cambian su fin de semana por ir a barrios carenciados a construir o escuchar necesidades. Hay una generación que no quiere vivir más en esta injusticia; que no quiere seguir disfrutando de su suerte cuando hay una mayoría que no la tiene; que cree y está segura de que puede cambiarla porque sabe que depende de una actitud. Hace falta participar una vez y ver cómo más de mil jóvenes se organizan para construir 130 casas para 130 familias en un fin de semana y así abrirles una puerta, pequeña tal vez, pero que la sociedad les había cerrado. El hecho de que más de 2000 voluntarios se hayan quedado afuera del cupo máximo para construir ese fin de semana, me hace creer: en una Argentina más justa, en una Latinoamérica más unida y en la posibilidad de un mundo mejor. Como voluntario de Un Techo para mi País los invito a unirse a trabajar por este objetivo.
Ignacio Mussi Tiscornia
ignamt@gmail.com


