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Cuando llegó a la casa de su papá en Córdoba, los sentimientos de Romina Vitale quedaron tensionados entre dos sensaciones, la ilusión y el miedo. Ilusión porque en los 10 años que su papá lleva viviendo allí, era la primera vez que lo visitaba. Pero también estaba llena de miedos: temía no estar preparada para quedarse y, por el contrario, sentir un deseo incontrolable de querer volver a la comodidad de su departamento en la ciudad de Buenos Aires.
Romina tiene un Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) severo y hace unos días compartió en su cuenta de TikTok un desafío que se propuso y logró: viajar a visitar a su padre. “Yo vivo con esa mezcla de pánico e ilusión de recuperar mi vida”, le cuenta a LA NACIÓN. Su video en las red social ya fue visto por 100 mil usuarios.
@rorovitale Finalmente lo logré ♥️ Pude venir a viditar a papá y cokocer su casa ☺️ #CapCut #TOC #trastornoobsesivocompulsivo #foryou #fypシ #parati ♬ Happy Moments (Full Version) - Inod
Lo que para muchos es solo un viaje en auto de unas ocho horas, para Romina puede ser una pesadilla: “Con los viajes tengo muchas dificultades”. Revisa incansables veces su valija para comprobar que la computadora no esté tocando la ropa, teme dormir en un hotel porque suele pensar que las sábanas están sucias o suele comprarse una pelela para niños para evitar usar un baño que no sea el de su casa. Esas son las algunas de las situaciones que hacen muy difícil que pueda disfrutar de esos momentos.
Marcelo Vitale se mudó a Córdoba hace una década. Desde entonces, las únicas ocasiones en las que estuvo con su hija fueron cuando él la visitaba en Buenos Aires. “Yo intenté ir a verlo muchas veces”, explica. El año pasado, en su último intento frustrado, Romina tenía listos hasta los sándwiches para comer en el camino. Pero durante una semana, cada mañana que se dirigía a la puerta con sus valijas ya hechas se arrepentía: “Todos esos días me desperté llorando y diciendo ‘no puedo’. Fue muy frustrante”.
Romina es psicóloga, cantante, compositora y escritora. Tiene 45 años, escribió TOCada, una autobiografía en donde comparte cómo es vivir con un TOC, y atiende pacientes con su misma condición. Hace 13 años empezó a tener miedo desmedidos: temía salir del estudio de grabación y que “piezas de metales me aplastaran”. Se encerró en su casa, dejó de abrazar a su mamá y si alguien se sentaba en su cama ya no podía dormir ahí porque para ella eso significaba que estaba contaminada. Un tiempo después, la diagnosticaron.

“Tengo miedos irracionales por mi propio TOC. Por ejemplo, viajar a otros países me asusta”. Por eso, en su carrera como cantante la idea de tener que salir de gira la aterraba. Su TOC por “contaminación” hace que experiencias como estar en un lugar que no conoce o que alguien más toque sus cosas le causen una gran ansiedad y temor a contaminarse o contraer alguna infección. El TOC es un trastorno que afecta aproximadamente al 1,4% de la población" class="com-link break-word" data-mrf-recirculation="n_link_parrafo">trastorno que afecta aproximadamente al 1,4% de la población.
Para ver a su papá, Romina salió el viernes 31 de marzo en auto con Pato, su novio, que la acompaña ante cada desafío. Al hacer este viaje, corría el riesgo de terminar tirando toda su ropa por sentirla contaminada y no poder subirse nunca más a su auto.
Con ayuda de una psicóloga, Romina sigue un tratamiento denominado de EPR (exposición y prevención de la respuesta), que la ayuda a confrontar situaciones que la ponen nerviosa. Usar una silla, recostarse en el sillón, dormir en una cama que no es la suya le generaban tanto estrés que estuvo a punto de regresar a su casa el primer día del viaje, pero no quería desilusionar a su papá. “No sabía si iba a poder dormir o comer”, cuenta.
La emoción que notó en la voz de su papá cuando la vio llegar fue una de las razones que la motivó a quedarse cuatro días: “Cuando te sientas lista, pasá”, la instó Marcelo desde la puerta de su casa, ya en Córdoba. A pesar de entrar despacio y con cierta resistencia a ser tocada, Romina dejó que él la abrazara.
Marcelo trató de adaptar su casa para que se sintiera bien: compró un colchón y sábanas nuevas y limpió todos los lugares en los que ella iba a estar. Romina dice que en verdad eso es justamente lo que hay que tratar de evitar “porque esos comportamientos alimentan al TOC al cumplir sus compulsiones”, es decir los comportamientos que una persona siente la necesidad de hacer como respuesta a un pensamiento obsesivo. Pero ella sabe que lo hizo en su afán de “hacerla sentir cómoda”.
Al regreso del viaje, cuando Romina se ofreció para llevar a su papá con ellos a la Ciudad no se imaginó el malestar que le iba a generar tenerlo en la parte trasera del auto y pensar que estaba en contacto con sus cosas. Pero sentada allí, trató de sobreponerse a sus pensamientos compulsivos. Además, en pleno regreso, el auto se averió en medio de la ruta y lograron llegar hasta una estación de servicio para que los asistieran.
Esas dos cosas combinadas activaron otro síntoma: la hiperresponsabilidad que le genera su condición. “Cuando llegamos a casa, al auto se lo llevó la grúa y yo tenía que llegar a atender a una paciente. Mi papá se tuvo que ir solo en colectivo hasta lo de mi hermana”, explica. No poder cumplir con todos esos compromisos hizo que ella se angustiara mucho. “Para personas con TOC, los imprevistos son apocalípticos”, dice.
“En todos mis años de encierro, cuando no podía dejar mi casa, lo que más deseaba era poder viajar”, explica. Hasta ahora, desde que la diagnosticaron hace 13 años, solo visitó tres lugares: Uruguay, Brasil y, ahora, Córdoba. Visitar a su papá por primera vez, en la casa que él construyó le daba “mucha emoción”, sobre todo cuando una de las perdidas por su TOC que más le duele es el contacto físico. “Cuando no te falta, cuando lo podés hacer, no te das cuenta lo importante que es poder dar un abrazo”, asegura. Ahora, gracias a los años de tratamiento, Romina logró flexibilizar algunas conductas y proponerse desafíos como viajar.
Además, lo logre o no, ella comparte su experiencia en redes porque sabe que hay personas con y sin TOC a las que las motiva verla y que la motivan a ella: “Hay mucha gente del otro lado que me ayuda a poder cumplir mis metas y se alegran cuando lo hago”.
Dentro de la red del sistema de salud público existen líneas telefónicas donde pedir asesoramiento, así como instituciones con servicios especialmente dedicados a brindar una respuesta a problemáticas de salud mental. Algunas de ellas son:
La red de hospitales públicos de CABA cuenta con profesionales preparados en sus guardias. Algunos de ellos son:


