
Más de 41 millones de documentos, entre libros y objetos, se conservan en la sede Mitterrand de la Biblioteca Nacional de Francia
Imaginemos un viaje en auto desde el Obelisco al centro de Pinamar, o de Córdoba capital a la capital de Santa Fe. Un trayecto de más o menos 350 kilómetros. Ahora imaginemos que durante las cuatro horas que dura el recorrido vemos, al costado de la ruta, una fila de libros, diarios, revistas, estampas, mapas, manuscritos, partituras, postales, fotografías, afiches, cartas; una interminable línea de papel escrito e impreso que nos acompaña a lo largo de cada metro del camino. Y supongamos, también, que la línea es cronológica y nos lleva de una publicación de este mismo año y mes hasta “el libro más antiguo del mundo”, un papiro egipcio del siglo XIX antes de Cristo. Así se mide, sin exageración, el patrimonio de una de las bibliotecas más importantes que existen: la Biblioteca Nacional de Francia.
