
Luis Diego Fernández: “Milei es un paleolibertario criollo”
¿Por qué Milei es un “paleolibertario”? ¿Anti Estado, pro jerarquías religiosas? Derechos naturales y el tema del aborto, ¿por qué Rothbard estaba a favor y Milei, no? República, ¿a quién le importa? El especialista hizo su análisis

“Los libertarios de derecha derivan en el paleolibertarismo”, afirma. “Defienden la familia tradicional, a la Iglesia y las costumbres sociales como instituciones que son producto del orden natural. Jerarquías no estatales que, ellos creen, hay que respetar porque es mejor que la jerarquía esté ocupada por un privado y no por el Estado”, agrega. “Es una escisión de los 90 del libertarismo, más reaccionaria. ¿Quién forma parte del paleolibertarismo? El Rothbard maduro de los 90 y Hans Hermann Hoppe, un autor alemán, discípulo de Rothbard”, explica. “Son muy reaccionarios desde el punto de vista cultural. Hacen una fusión con lo que llaman “el orden espontáneo” con las instituciones de autoridad natural”, desarrolla. “A la jerarquía del Estado hay que impugnarla. A la jerarquía del padre de familia, del pastor o del sacerdote, no. Se van a aliar con sectores reaccionarios”, sintetiza. “Encaja con un Milei, que tiene vínculos con el judaísmo ortodoxo, con tradiciones conservadoras desde el punto de vista religioso, con los evangélicos. En definitiva, con autoridades o jerarquías no estatales, pastorales”, precisa.
“¿Cuál es el norte, la posición de máxima de Milei? Que el Estado desaparezca. ¿Cómo va a tener un discurso institucionalista si está en contra de las instituciones del Estado? Esa es la utopía”
“Responde a esta lógica paleolibertaria: la autoridad es necesaria, pero la autoridad producto del orden espontáneo, no del Estado. Los libertarios de izquierda son muy críticos de ese tipo de ideas”, compara. “Rothbard defiende el derecho al aborto mucho más enérgicamente en las décadas del 60 y 70. Ayn Rand también estaba a favor del aborto. El 90 por ciento de los libertarios de izquierda o derecha están a favor del aborto. El argumento de los paleolibertarios, y esto es muy estadounidense, es que queda a criterio de cada estado; no es una ley nacional”, señala. “¿Cuál es el norte, la posición de máxima de Milei? Que el Estado desaparezca. ¿Cómo va a tener un discurso institucionalista si está en contra de las instituciones del Estado? Esa es la utopía”, subraya. “Es muy contradictorio para alguien que se define libertario ser el jefe del Estado cuando debería buscar la desintegración o ir hacia la secesión”, concluye.

El original filósofo Luis Diego Fernández estuvo en La Repregunta. Fernández es Licenciado en Filosofía por la Universidad de Buenos Aires (UBA) y Doctor en Filosofía por la Universidad Nacional de San Martín. Es profesor de problemas filosóficos en la Universidad Di Tella y en la UBA. Es investigador del Instituto de Filosofía Ezequiel de Olaso (Centro de Investigaciones filosóficas y Conicet). Es autor, entre otros, de Manifiesto libertario de izquierda, de reciente publicación.
¿Por qué Milei es un “paleolibertario”? ¿Anti jerarquía estatal, pro jerarquías religiosas? ¿Conservador o reaccionario cultural? ¿Quién es dueño de la libertad? Intervención estatal, del cuerpo a los impuestos, ¿cómo se posicionan los libertarios? ¿Hay libertarios de izquierda? ¿Cómo se diferencian de los libertarios de derecha? Libertarismo de izquierda y de derecha, entre la libertad negativa y positiva. Derecha libertaria, ¿cómo juega la libertad y la autonomía del cuerpo? Anti Estado. ¿un elemento común de libertarios de izquierda y derecha? Empresarios prebendarios. ¿cuestionados por libertarios de izquierda y derecha? Libertarios de izquierda. ¿anti capitalistas, pero pro libre mercado? Derechos naturales y el tema del aborto, ¿por qué Rothbard estaba a favor y Milei, no? Cuerpo vs. Estado ¿por qué Estados Unidos es la cuna del libertarianismo? Estados Unidos, ¿del Mayflower al libertarismo? Escuela Austríaca, ¿una importación exótica en la Argentina o un signo de los tiempos? Libertarios argentinos, ¿efecto anti Estado presente? Del macrismo al mileísmo, ¿entre el liberalismo y el libertarianismo? República, ¿a quién le importa? Microestados, ¿la utopía de los paleolibertarios? Federalismo argentino, ¿proto libertarismo? ¿Del fracaso de las izquierdas reales a la ilusión óptica del libertarianismo real? Fernández hizo su análisis.
Aquí, la entrevista completa.
¿Quién es dueño de la libertad? Libertarismo de izquierda y de derecha
-A partir del desembarco de Javier Milei en el escenario político argentino, el concepto de libertad se instaló fuertemente. Y esa noción, relacionada más que con liberal, con libertarios. ¿De quién es la libertad? ¿De la izquierda o de la derecha?
-Es una buena pregunta. Uno puede entender la libertad en un sentido negativo o en un sentido positivo ¿Qué es la libertad negativa? Es la libertad cuando no hay interferencia: es una ausencia de interferencia. La libertad positiva es cuando uno tiene autonomía: cuando tengo la posibilidad de hacer determinadas cosas. En ese sentido, uno puede ver dos visiones del liberalismo. Los autores liberales progresistas, por ejemplo, privilegian la posición de la libertad positiva: hablan de la idea de que el Estado debe intervenir para asegurar igualdad de oportunidades, por ejemplo, o la educación, la salud. Tiene que haber alguna intervención para que yo tenga autonomía, para que sea efectivamente libre. Los libertarios privilegian la libertad negativa, o sea, que no haya ningún tipo de interferencia estatal, pero tampoco de los demás. Uno queda libre en el sentido de que no tiene nadie que lo esté interrumpiendo. Es una visión un poco más económica, porque el foco está colocado en la propiedad: en la auto propiedad del cuerpo y en la propiedad que es producto del fruto de mi trabajo.

-Es decir, una visión económica no sólo desde el mercado sino también sobre la propia autonomía.
-Sí, sobre la propia autonomía porque los libertarios parten de un principio de John Locke, el principio de auto propiedad del cuerpo. La primera propiedad que tenemos es nuestro propio cuerpo y a partir de ahí, la propiedad producto del fruto del trabajo. Los impuestos son criticados porque nos quitan parte del fruto del trabajo. Toda la lógica tiene que ver con la no interferencia. Es inmoral, en principio, que el Estado intervenga sobre mi cuerpo. Ahí se abre el debate respecto de cuestiones que tienen que ver con la sexualidad, las drogas, etcétera, que algunos libertarios conservadores critican, algo que a mí me parece inconsistente. Y ahí también está el tema de que el Estado me quite vía impuestos, vía algún tipo de redistribución, el fruto de mi trabajo.
¿Hay libertarios de izquierda? ¿Cómo se diferencian de los libertarios de derecha?
-Pero en esa respuesta no habla de izquierda y de derecha. Esa especie de puja entre los libertarios que piensan más desde un sentido económico, aun el cuerpo desde un sentido económico, ¿cómo se diferencian de los liberales progresistas que piensan que el Estado puede intervenir para proteger derechos, por ejemplo, al acceso a la educación? ¿Los liberales progresistas son de izquierda y los libertarios que piensan en términos economicistas son de derecha?
-En general, se podría pensar que los liberales progresistas son de izquierda, o de centroizquierda. Se puede pensar en figuras como John Rawls, que defiende esa posición. Pero en verdad eso es previo: Stuart Mill, que ya hablaba de ese esquema liberal o socioliberal. Por otro lado, están los liberales libertarios: es complicado colocarlos en la derecha. Desde el punto de vista económico son de derecha porque están en contra de la intervención del Estado en materia económica. El propio Rothbard, en el Manifiesto Libertario, decía tal vez para responderte, que los libertarios son de derecha en la economía y de izquierda en libertades civiles. Eso torna un poco más compleja la definición del libertario. En teoría, desde el punto de vista normativo, y después vemos cómo son en la vida real, pero normativamente, los libertarios deberían ser de derecha porque están en contra de la intervención del Estado en la economía y de izquierda desde el punto de vista civil, porque están a favor del aborto, a favor de legalizar las drogas, a favor de actividades sexuales consensuadas entre adultos sin ningún tipo de restricción. Evidentemente eso los coloca en posiciones más progresistas desde el punto de vista civil.
“Los libertarios de derecha hacen una fusión con lo que llaman “el orden espontáneo” con las instituciones de autoridad natura; a la jerarquía del Estado hay que impugnarla. A la jerarquía del padre de familia, del pastor o del sacerdote, no. Se van a aliar con sectores reaccionarios”
-En ese punto le planteo una paradoja: esa distinción de derecha en lo económico y de izquierda en lo civil, ¿no reduce la idea de la derecha? Porque la derecha libertaria podría plantear que hay una autonomía del cuerpo sobre la que el Estado tampoco tiene nada que decir. Entonces, eso no necesariamente es de izquierda sino que es de derecha.
-Si lo fundamentás desde el punto de vista de la libertad negativa como no interferencia, puede ser, pero desde el punto de vista táctico, los libertarios deberían hacer causa común con los progresistas porque, por ejemplo, los dos defienden despenalizar el cannabis. Esa lucha es una lucha encarada por sectores progresistas cuando en verdad los libertarios deberían apoyarla. Matrimonio gay por ejemplo, o descriminalización del trabajo sexual. Se supone que en eso también deberían estar a favor. Las posiciones que son libertarias están a favor de eso. Por tanto, debería haber algún tipo de convergencia táctica, aunque no sea ideológica, con el progresismo.
De los libertarios de izquierda a las las izquierdas reales, de Rusia a Cuba. ¿Qué falló?
-¿Por qué dice “progresismo” y no “izquierda”? Las izquierdas tal como se constituyeron en la realidad, imagino regímenes como el de la Unión Soviética o China o Cuba, atentan contra los derechos sexuales, las libertades de las minorías de género. Ahí hay una contradicción de las izquierdas canónicas, que han traicionado esa idea de derechos respetados en esos términos.
-Sí, se podría hacer una diferencia entre varios tipos de izquierda. En las izquierdas del socialismo real, hubo una clara vulneración de libertades individuales. Ahora, si nos colocamos en la izquierda libertaria, que tiene que ver con mi libro, el Manifiesto libertario de izquierda, hay una tradición de un libertarismo de izquierda que parte de la autonomía de los cuerpos. Ahí hay una defensa de las libertades individuales. Entonces habría que diferenciar: una cosa es la izquierda marxista y otra cosa es la izquierda libertaria; otra cosa es la izquierda populista; la izquierda autonomista. Hay una variedad. Así como hay muchas derechas, hay muchas izquierdas.
-¿La izquierda libertaria se parece bastante a la derecha libertaria?
-Se parece en los elementos económicos. Se supone que un libertario de izquierda debería estar de acuerdo con un libertario de derecha en criticar la intervención excesiva del Estado respecto de mi economía: que haya bajos impuestos, e incluso que no haya impuestos, porque el ideal es la ausencia del Estado. Son críticos de ciertos organismos, por ejemplo, como el Banco Mundial, como el FMI. Puede haber cierta convergencia.

-Se planta también contra un empresario prebendario.
-Sí, los libertarios de izquierda cuestionan eso. Y los libertarios de derecha, si son consistentes, deberían criticar lo que es el empresariado que vive del Estado, es decir, que no compite realmente. Eso tiene que ver también con una fundamentación que el libertarismo de izquierda suele marcar más que el libertarismo de derecha: que los monopolios son producto de la intervención estatal. El argumento del libertarismo de izquierda, pero también a veces de derecha, es que los monopolios, los oligopolios no son tanto producto del retiro del Estado sino producto de que hay un Estado que interviene y da cierto tipo de prebendas, cierto tipo de privilegios, y eso genera la formación de monopolios. Supuestamente en un esquema donde el Estado se retira, debería haber una competencia mucho más equitativa. No se deberían generar monopolios. En teoría.
Libertarios de izquierda, ¿anti estatales en libertades civiles?
-Eso en lo económico. En lo social, usted dice que el libertario de izquierda puede alentar una intervención del Estado para generar un derecho a la educación que sea para todos. ¿O no tanto?
-Yo diferenciaría. Los libertarios de izquierda son de izquierda en las libertades civiles. En general, cualquier tipo de libertario debería ser de izquierda en el tema libertades civiles.
“El 90 por ciento de los libertarios de izquierda o derecha están a favor del aborto”
-Enumere por favor las libertades civiles a las que se refiere.
-Primero, el set de libertades clásicas del liberalismo tradicional: libertad de expresión, libertad de conciencia, libertad de reunión, movimiento, lo que debería defender cualquier liberal clásico, en definitiva.
-Pero eso ya lo defienden todos: es como un sentido común en Occidente.
-Eso debería ser sentido común. Después aparecen libertades más espinosas que tienen que ver con la moral, con las drogas, con la sexualidad, con el trabajo sexual. A eso Rothbard lo llamaba “crímenes sin víctimas”: acciones criminalizadas, que tal vez moralmente uno podía repudiar, pero, desde el punto de vista legal, le parecía que no deberían estar punidas.
-¿Por ejemplo?
-Fumar un cigarrillo de marihuana. En general, Rothbard estaba a favor de descriminalizar todas las drogas, no solamente las blandas. Lo mismo con el trabajo sexual, con la pornografía, que tiene cierto castigo, no en todos los países, pero en algunos sí. O la homosexualidad, que hasta hace un siglo estaba penada. Acciones que en el aspecto de la moralidad se pueden criticar o incluso reprobar desde el punto de vista personal, no deberían estar penadas. Ahí aparece más la cuestión de izquierda en libertades civiles. Por otro lado, el tema de educación y salud es un poco más problemático porque los libertarios de izquierda, en principio, tampoco están a favor de un Estado muy interventor. Buscarían soluciones que no generen burocracia. Ahí pueden coincidir con libertarios de derecha, como un voucher educativo. Hay que pensar si subsidiamos la oferta o la demanda. ¿El Estado da educación o el Estado te da el dinero, el recurso para que vos te pagues algún tipo de institución privada?
-Muy interesante porque en Estados Unidos parte de ese proyecto lo impulsó Bill Clinton cuando era gobernador de Arkansas.
-Sí, puede haber convergencias en ese sentido.
“¿Quién forma parte del paleolibertarismo? El Rothbard maduro de los 90 y Hans Hermann Hoppe, un autor alemán, discípulo de Rothbard"
Libertarios de derecha vs. de izquierda. ¿Cuáles son los autores clásicos? De Rothbard a Hayek
-Si voy al anaquel de libertarios de derecha y voy al anaquel de libertarios de izquierda, ¿qué autores clásicos, canónicos, encuentro en cada una de esas bibliotecas? ¿Están bien diferenciados?
-Parcialmente, sí. Hay elementos comunes. Primero hay que detenerse en el libertarismo clásico. ¿A qué me refiero? Sobre todo a los autores de la primera mitad del siglo XX. Si entendemos por el libertarismo, como yo lo entiendo, una filosofía política estadounidense radical de mercado. Es una filosofía que además tiene influencia de otro tipo de vertientes, como el anarco individualismo del siglo XIX, como la Old Right, la vieja derecha de principios de siglo XX que era anti intervencionista bélica. Por ejemplo, estaba en contra de la intervención de Estados Unidos en la Primera y Segunda Guerra Mundial. Eso forma parte también de la tradición del libertarismo. Pero técnicamente, ya entrando en el libertarismo, vas a tener autores que son de la Escuela Austríaca de economía, que son muy importantes, como Hayek, como Mises. La acción humana es un libro fundamental de Mises; Camino de servidumbre, de Hayek, es muy importante. El Manifiesto Libertario de Rothbard es muy importante. Esos tres libros son esenciales.
-Son clásicos.
-Sí, son clásicos. Tanto un libertario de izquierda como de derecha deberían beber de ello. Deberían leerlo.
-Lo hemos escuchado a Milei hablar mucho de Hayek.
-Sí, claro.
-La fatal arrogancia, el libro de Hayek.
-Después, hay ciertas diferenciaciones. Los libertarios de derecha después derivan en el paleolibertarismo.
¿Por qué Milei es paleolibertario? Jerarquías religiosas, no Estado, familia tradicional y en contra del aborto
-¿Qué es el paleolibertarismo?
-Es una escisión de los 90 del libertarismo, más reaccionaria. Yo defino a Milei como un paleolibertario criollo. ¿Por qué? ¿Quién forma parte del paleolibertarismo? El Rothbard maduro de los 90 y Hans German Hoppe, un autor alemán, discípulo también de Rothbard.
-¿Y Walter Block, el autor del libro que regaló Milei a su gabinete? El título es: Defender lo indefendible. ¿Está dentro de ese libertarismo de derecha?
-Sí, si bien ese libro tiene posiciones que uno podría entender hasta de izquierda respecto del trabajo sexual. Más que Block, el eje conductor es el último Rothbard, el de los 90, porque Rothbard tuvo varias etapas, y Hans Hermann Hoppe. Son muy reaccionarios desde el punto de vista cultural.
-¿Reaccionarios conservadores?
-Más que conservadores, son reaccionarios desde el punto de vista cultural. Ellos van a hacer una fusión con lo que van a llamar “el orden espontáneo” y con las instituciones de autoridad natural. Por ejemplo, van a defender lo que es la familia conservadora.
-Padre, madre, hijos.
-Sí, por ejemplo. O van a defender a los cultos religiosos, a la Iglesia como instituciones que son producto del orden natural: la Iglesia, la familia tradicional, las costumbres sociales. Ciertas jerarquías no estatales: ésta es la idea. Son jerarquías no estatales que, ellos creen, hay que respetar. ¿Por qué? Porque es mejor que la jerarquía esté ocupada por un privado y no por el Estado. A la jerarquía del Estado hay que impugnarla. A la jerarquía del padre de familia, del pastor o del sacerdote, no. Por eso se van a aliar con sectores reaccionarios, porque tienen ese vaso comunicante. Ése es el paleolibertarismo.
-¿Ahí llega esta posición tan paradójica de Milei, de los libertarios argentinos que están en contra de la legalización del aborto y de la libre elección de las mujeres a la hora de tomar una decisión ante un embarazo?
-Yo creo que sí. Encaja con un Milei que tiene vínculos, por ejemplo, con el judaísmo ortodoxo, con tradiciones bastante conservadoras desde el punto de vista religioso. En definitiva, con autoridades o jerarquías no estatales, pastorales. Los evangélicos también. Eso responde a esta lógica paleolibertaria: la autoridad es necesaria, pero la autoridad producto del orden espontáneo, no del Estado. El Estado es impugnado.
-Los individuos organizándose espontáneamente.
-Sí, exactamente. Es la lógica que subyace al paleolibertarismo. Los libertarios de izquierda son muy críticos de ese tipo de ideas.
El Rothbard de los libertarios de izquierda. ¿Anti Estado, pero por izquierda?
-¿Qué autores están en ese anaquel?
-Rothbard es un autor común porque tuvo una etapa muy de izquierda en la década del 60. De hecho buscaba una alianza con la New Left, con la nueva izquierda, que era muy autogestiva. Cuando digo New Left, sobre todo estoy pensando en la contracultura de los años 60 en Estados Unidos: los Black Panthers, el hippismo, que eran movimientos autogestivos, anti estatales, que no reclamaban la presencia del Estado en absoluto.
-Pero tampoco se organizaban en torno a una autoridad comunitaria como la de los paleolibertarios.
-Sí, correcto. A ese Rothbard de los 60 más izquierdista le seducía la autogestión antiestatal por izquierda. Después, en los 90, se da cuenta de que es necesario algún tipo de autoridad, y ahí vuelve a una suerte de vínculo con lo reaccionario. Entonces, entre los autores referencia de los libertarios de izquierda está el Rothbard de los 60, el del Manifiesto Libertario de los 70, y después hay otro tipo de autores que no son tan conocidos que aparecen en Utopía y Mercado, el compilado que hice: Kevin Carson, Sheldon Richman y otros. No son tan conocidos, pero hay como una suerte de continuidad con ese Rothbard de los 60 que ellos quieren reivindicar. Y son críticos. Por ejemplo, la crítica a la autoridad también es una crítica a la autoridad producto del orden espontáneo, porque los libertarios de izquierda van a decir: que haya un orden espontáneo no quiere decir que haya un orden natural de las cosas, no quiere decir que haya jerarquías naturales. También diferencian entre orden espontáneo y orden natural; diferencian entre capitalismo y libre mercado también, aunque parezca raro. Critican al capitalismo como un sistema económico basado en la coacción, la explotación. Es un diagnóstico muy parecido al de Marx. Pero la solución que proponen no es un sistema de planificación. La solución es un mercado realmente libre. En verdad el capitalismo fue una consecuencia del orden feudal, porque se reemplazó un sistema de castas y el siervo de la gleba devino en un proletario que solamente puede vender su fuerza de trabajo. Es muy interesante el modo en que argumentan los libertarios de izquierda, diferenciando entre capitalismo y libre mercado. Hay otro tipo de diferenciaciones.
Derechos naturales y aborto. ¿Por qué Rothbard estaba a favor y Milei, no? Cuerpo vs. Estado
-En algunos discursos de Milei también suele aludir a derechos naturales. Por ejemplo, el derecho a la propiedad, el derecho a la libertad y el derecho a la vida. En relación al derecho a la vida, está pensando también en su posición en contra del aborto. Ahora, usted plantea que el derecho a la vida, desde los libertarios de izquierda, no es natural sino que puede ser construido como derecho de alguna otra manera. ¿Es así?
-Sí, esa concepción de Milei es bien lockeana, es iusnaturalista, es decir, uno tiene derechos antes del Estado, o sea, uno nace con derechos.

-El ser humano nace con derechos.
-Locke lo fundamentaba por una posición deísta, por Dios. Uno es hijo de Dios y Dios de alguna manera nos da esos derechos, que eran el derecho a la vida, la libertad y la propiedad.
-Ahora, en un mundo moderno y laico también está esa idea de que un ser humano tiene esos derechos.
-Tiene derechos que son previos a la estatalidad, previos al Estado. Ahora, uno puede mantener incluso una posición que yo llamaría iusnaturalista y defender el aborto. El propio Rothbard lo hacía: creía en los derechos naturales y estaba a favor del aborto.
-¿Y cuál era el argumento a favor?
-Rothbard lo fundamenta a partir del principio de auto propiedad del cuerpo. Lo que prima es el cuerpo de la mujer: el cuerpo de la mujer es su primera propiedad y con la propiedad, uno hace lo que le place. Si una mujer tiene un embrión y quiere quitárselo, puede hacer con su cuerpo lo que le plazca. La clave es ver cuál es el principio que prima. ¿Es el principio de auto propiedad o es otro tipo de principios? Un libertario consistente debería defender el principio de auto propiedad.
-¿Cuál es el Rothbard que sostiene esto, el de la primera etapa o el de la última etapa?
-Rothbard defiende el derecho al aborto mucho más enérgicamente en las décadas del 60 y 70. Incluso utiliza cierto lenguaje fuerte. Dice que un embrión es un parásito. Si una mujer quiere, se lo puede quitar porque vive a expensas del cuerpo de la mujer. Hay una asimetría y la mujer está plenamente desarrollada. Es así de claro. Ayn Rand también estaba a favor del aborto. El 90 por ciento de los libertarios de izquierda o derecha están a favor del aborto. El argumento de los paleolibertarios, y esto es muy estadounidense, es que queda a criterio de cada Estado, es decir, que no sea una ley nacional sino que cada Estado defina ese tipo de prácticas más polémicas.
-El fallo Wade vs. Roe había generalizado la libertad para abortar. El fallo Dobbs vs. Jackson volvió para atrás esa idea y ahora los Estados son los que tienen que decidir.
-Sí, exactamente. El argumento de los paleolibertarios es que cada Estado decida respecto de descriminalizar las drogas, descriminalizar el aborto; no debería ser nacional. Si hay estados más conservadores, ese Estado definirá que no se descriminalice.
¿Por qué Estados Unidos es la cuna del libertarianismo?
-¿Por qué es Estados Unidos la cuna del libertarianismo? En la historia de la filosofía, la Europa de distintos siglos ha sido la gran cantera de las ideas filosóficas de Occidente. ¿Por qué una nación nueva como Estados Unidos se convierte en el epicentro particularmente en esta corriente filosófica libertaria?
-Tiene que ver con la formación del país. La revolución estadounidense es una revolución en contra de los impuestos, en contra del impuesto al té, por ejemplo. Ya nace con una lógica bastante crítica del intervencionismo, por lo menos fiscal. La autonomía de cada territorio es muy importante. Estados Unidos es un país que se creó desde el individuo para arriba, tomando como prioridad el individuo, a diferencia de otro tipo de países como la Argentina, que es más centralista, estatista.

-¿El hecho de que los pioneros del Mayflower no fueron un producto de una empresa estatal del Imperio Británico sino una escisión de exiliados que huían por persecuciones religiosas también alienta esa idea de que es un país de individuos, con la potencia de los individuos creando una civilización nueva?
-Creo que sí. Ahí vemos dos elementos. Uno, la libertad de culto, que claramente es muy importante. Y por otra parte, el tema de la propiedad, el tema de la no interferencia desde el punto de vista impositivo también es central. Eso no quita que el libertarismo tenga bases europeas. Si hablamos de Escuela Austríaca de Economía, evidentemente hay una filiación con la tradición austríaca. También hay protolibertarios que uno podría detectar en Francia, como Bastiat, que eran ultraliberales. O incluso en Inglaterra, como Harper Spencer. No diría que eran libertarios en el siglo XIX, pero eran ultraliberaesl, muy liberales. Eso terminó siendo como un caldo de cultivo, como una materia prima. Pero el libertarismo como filosofía adquiere entidad en Estados Unidos, sobre todo en la segunda mitad del siglo XX.
-¿Aunque Hayek sea uno de los nombres más conocidos y la Escuela Austríaca tenga esa referencia europea en su nombre, sea la etiqueta dominante en ese debate?
-Eso es muy interesante porque la escuela austríaca es un producto estadounidense. Primero, Mises y Hayek van a Estados Unidos. Mises se va a Nueva York, arma un seminario en el que participa Rothbard, y Rothbard es fundamental en la construcción del libertarismo. Hayek se va a Chicago. Esa migración es muy importante para llevar las ideas.
Escuela Austríaca, ¿más estadounidense que europea? ¿Una importación exótica en la Argentina o un signo de los tiempos?
-La Escuela Austríaca se conforma como tal en Estados Unidos aunque estos intelectuales venían de Europa.
-Venían de Europa. El movimiento de Mises en Estados Unidos crea como un discipulado, como un linaje que en Europa tanto no existía. La etiqueta “austríaca” surge en Estados Unidos y no en Austria porque en Austria era medio ridículo: eran todos austríacos. Ahí aparece esa lógica tan identitaria: yo soy austríaco. Milei habla en términos muy identitarios: yo soy austríaco. Pero la idea de la Escuela Austríaca nace más bien en Estados Unidos, no en Europa.
-Esa ideas filosófico económicas de la Escuela Austríaca que se organizan como un ideario bien condensado y con densidad propia, ¿con el desembarco en la Argentina de la mano de Milei resulta una importación atípica, exótica, o hay condiciones en esta Argentina actual que permiten pensar que hay un brote que puede dar fruto y genera un bosque?
-Es una sumatoria de elementos. Indudablemente, Milei difundió las ideas a una escala que nunca nadie lo hizo. Eso es imposible de negar. Antes las ideas libertarias circulaban por fundaciones pequeñas, por la universidad de Benegas Lynch (h), a quien Milei cita permanentemente como el referente. Tenían una circulación muy acotada. Milei genera una explosión de este tipo de discursos por su intervenciones en medios. Incluso Rothbard es un nombre, un autor que tiene más circulación acá que en Estados Unidos. En Estados Unidos sigue siendo un autor muy marginal en gran medida. Acá ya tuvo una inserción mucho mayor. Hay elementos que tienen que ver con la pericia de Milei para comunicar estas ideas, pero también tiene que ver con algunas condiciones sociales: hay una búsqueda de mayor libertad. Es indudable en diferentes aspectos.
-Es una respuesta al Estado hiperpresente kirchnerista, por ejemplo.
-Hay algo de eso. Después hay una intelectualización evidente: uno puede tener la pulsión de mayor libertad, de que el Estado intervenga menos. El libertarismo es una respuesta teórica que da ciertas herramientas o ciertos fundamentos para tratar de argumentar en favor de la libertad individual.
Del macrismo al mileísmo, ¿entre el liberalismo y el libertarianismo? República, ¿a quién le importa?
-¿Dónde coloca a la experiencia macrista en el gobierno en esa especie de gradiente que hay desde liberalismo, ser liberal, a ser libertario? ¿Es claramente una experiencia liberal o no tanto, y al mismo tiempo está muy lejos de ser una experiencia libertaria?
-El Gobierno de Macri fue un gobierno liberal de centro, de centroderecha en algunas cosas y de centro izquierda en otras.
-Para los libertarios de Milei fue una “derechita cobarde”
-Sí, muchos la llamaban así. Fue un gobierno más institucionalista. Tenía un discurso más republicano, elementos que no aparecen en el libertarismo ni en Milei: en Milei no hay un discurso ni institucionalista ni republicano tampoco. ¿Y a qué se debe eso? ¿Cuál es el norte, la posición de máxima de Milei? Que el Estado desaparezca. ¿Cómo va a tener un discurso institucionalista si está en contra de las instituciones del Estado? Esa es la utopía.
-¿La utopía es la desaparición de la República también?
-No hay un concepto republicano. Estos autores, los paleolibertarios, sobre todo Hoppe, tienen un esquema de secesión, o sea, de pequeñas comunidades que se autogestionan. Por ejemplo, Hoppe dice que su ideario es que en Europa existan mil Lichtenstein y que sean como pequeños ducados, pequeños espacios.
-Microestados.
-Sí, exactamente: microestados. Plantean ideas que van en el sentido de la secesión, de que los países puedan secesionarse, dividirse.
-Están en contra de la Unión Europea.
-Sí, están en contra. Los Estados existentes que elogian los libertarios o los paleolibertarios son microestados.
-¿El federalismo argentino estaría más cerca de su utopía que un Estado federal, un Estado nacional fuerte en la Argentina?
-Sí. Es muy contradictorio para alguien que se define libertario ser el jefe del Estado cuando debería buscar la desintegración o ir hacia la secesión. En la Argentina parece raro porque siempre ha sido muy centralista. En Europa hay una pulsión más secesionista en los países: podemos verlo en España, que enfrenta esos intentos. Acá resulta un poco llamativo.
¿Del fracaso de las izquierdas reales a la ilusión óptica del libertarianismo real?
-Está la izquierda canónica y los socialismos reales, esas experiencias como la Unión Soviética o Cuba, que terminaron atentando no solo contra la idea de libertad sino también contra la idea de igualdad y de equidad. Se generan burocracias estatales que gozan de privilegios de los que el resto de la gente no goza. ¿Hay alguna experiencia libertaria real en el siglo XX o XXI que haya sido la organizadora de alguna nación? ¿Y en tal caso, cuál ha sido su historial?
-Los libertarios dirían que se puede partir de lo existente y de lo existente, vamos a los microestados. Son los ejemplos que siempre dan: Mónaco, Andorra, Liechtenstein, Luxemburgo. Son Estados pequeños donde hay mayor cercanía con el ciudadano, no hay tanta burocracia, no hay tanta intervención. Hay otros ejemplos un poco más bizarros, como un pueblo de Massachusetts, donde los ciudadanos votaron para que el Estado fuera retirándose parcialmente y nadie se hizo cargo de la gestión de ese pueblo. Está narrado en un libro interesante. Resultado, aparecieron los osos: como no había servicios públicos, empezó a llenarse de osos ese pueblo.
-¿Quién ganó? ¿Los osos o la gente?
-Finalmente ganaron los osos. Es problemático. En definitiva, el libertarismo es una filosofía utópica y maximalista. En ese sentido, no hay muchas referencias: es un norte hacia donde ir. Se pueden tomar ejemplos de países más desregulados, de países pequeños, pero que siguen siendo países, siguen siendo soberanos.
-Sigue habiendo Estado.
-Y, sí.
